Los enredos del PRI

- Mayo 16, 2008

>*Son pocos los analistas que han identificado acertadamente el nivel de acuerdo que existe entre el gobernador del estado y el magisterio organizado en torno al PRI

*Es impredecible ya el resultado de tan extraño proceso entre los priistas, lo único cierto es que quien decidirá el nombre del abanderado del PRI se llama Ney González

*Filiberto Delgado, el Fouché de caricatura, opera para una ruptura irremediable entre los priistas y reconstruye su vieja amistad con los hermanos Navarro Quintero

Reporte Especial.- El PRI como en cada proceso interno está resolviendo su selección de candidatos que habrán de ser postulados para la contienda constitucional local en el marco de la incertidumbre y por lo tanto el desorden y las suspicacias, condiciones que ya tradicionalmente terminan en ruptura.

Los analistas promedio, los de cafetería, aquellos medianamente enterados pero intensamente expuestos al rumor, asumen que las decisiones y les esquemas estratégicos en ese partido han sido definidos fríamente y calculadamente con meses de anticipación y que todo lo que sucede hoy está calculado. La realidad es que la improvisación y la emergencia son la regla en la actual etapa de búsqueda de candidatos.

Si a lo anterior le agregamos los ingredientes de la soberbia y la desconfianza doméstica, tenemos lo evidente: la posibilidad real de su derrota.

Los acuerdos de la cúpula

Son pocos los analistas que han identificado acertadamente el nivel de acuerdo que existe entre el gobernador Ney González y el magisterio organizado en torno al PRI. Incluso son pocos los actores identificados con ambas corrientes, que están al tanto del alto nivel de compromisos pactados entre unos y otros.

Muchos creen que la confrontación de 2005 aun no cicatriza, pero la realidad es que conforme pasan los meses cada vez hay mayor y mejor comunicación entre tres actores clave: Ney González, Raúl Mejía y Gerardo Montenegro.

Importantes cabildeos en materia presupuestaria el gobernante los ha confiado a los dos senadores; más aun, el control político de la entidad no pasa ni por el liderazgo del Congreso, ni por el PRI y mucho menos por la inoperante y decorativa Secretaría General de Gobierno. No, la estabilidad se construye en cada vez más frecuentes encuentros entre los citados actores.

Sin embargo, la desconfianza mutua no se ha erradicado del todo, sobre todo cuando aparecen en escena aquellos que suponen vigentes las condiciones de 2005.

>Inicialmente el gobernador le ofreció hace varios meses a Gerardo la posibilidad de ser el abanderado del PRI que buscara suceder a Manuel Cota en el ayuntamiento capitalino. El acuerdo fue: A su tiempo valorar y al menor riesgo abortar.  La desconfianza se impuso, por un lado los operadores políticos y mediáticos del gobierno nunca le bajaron la guardia a los maestros y estos a su vez interpretaron que tales niveles de agresividad se gestaban con la venia superior. El gobernador por su parte siempre desconfiaba y temía de la indefinición del senador y de los posibles acuerdos autónomos del magisterio con otras fuerzas.

Por si todo eso no fuera poco, un elemento adicional irrumpió en la confianza hacia la vigencia de los acuerdos iniciales: Roberto Sandoval; personaje ligado al gobernador y quien nunca cesó sus actividades de proselitismo, muchas de ellas auspiciadas desde el gobierno. Una de las iniciativas del entonces diputado local, la equino terapia, contó con la presencia y respaldo, incluso, de la mismísima presidenta del DIF estatal.

A pesar de los signos de desconfianza mutua, los espacios para el diálogo nunca se cancelaron, al contrario, juntos decidieron que habría que impulsar a alguien para que abanderara a su partido; juntos resolvieron que quizás los desplantes e indisciplinas de Roberto Sandoval eran mal augurio en caso que le cumplieran su “capricho”; juntos determinaron que los perfiles adecuados pudieran ser los de dos integrantes del gabinete con buenos resultados y juntos establecieron que Pablo Montoya tenía el perfil más apto para la política y que habría de impulsarse.

“Ya nos lo dejaron, hay que adoptarlo”

Los dirigentes magisteriales motivados por el futurismo, la ingenuidad o la cultura de la línea se dieron a la tarea de hacer propia la candidatura de Pablo Montoya, suponiendo que se trataba únicamente de placearlo para legitimar su eventual postulación.
Pero al paso de los días, una vez más la desconfianza se apoderó de unos y otros. Los maestros observaron que la expresión priista más cercana al gobernante no se sumaba a la ardua tarea de posicionar al precandidato, dejando la percepción que lo del ex Secretario de Planeación era una ocurrencia de los maestros y una deslealtad de él mismo hacia su ex jefe.

Hay evidencias de que aquellos personajes políticos militantes de la llamada ola roja que tuvieron la osadía de acompañar a Montoya a algunas reuniones proselitistas fueron severamente reprendidos por Filiberto Delgado, según confesión de ellos mismos.

Tanto en las filas magisteriales como en el propio Pablo Montoya de la Rosa había nerviosismos. En él había un sentimiento como cuando a un niño lo dejan encargado con los vecinos sin que el infante esté muy de acuerdo y en aquellos había el diagnóstico de “ya nos lo dejaron, hay que adoptarlo”.

Filiberto Delgado hacía lo que mejor sabe, denunciar supuestas conspiraciones secretas. Primero en el círculo cercano de las mujeres del régimen y después en los medios.

El resultado fue un registro de Roberto Sandoval como aspirante el miércoles 7 de mayo fuertemente cobijado por precandidatos a diputados y regidores de la facción priista operadora del gobernador y coordinada por el poderoso secretario técnico del gabinete estatal. La postulación de Montoya de la Rosa en ese momento parecía contraindicada y el magisterio a su vez se declaraba, en privado, traicionado.

>Por la noche de ese mismo miércoles, sin embargo, tanto Montoya como Roberto Mejía recibieron la orden de registrarse al día siguiente, renovando la confianza entre las filas magisteriales. Lo tendrían que hacer, sin embargo, ataviados de rojo, la marca de la casa y aparecer en público minutos después acompañados con sus virtuales adversarios manifestando adhesión al PRI, sus reglas y eventuales decisiones. Ello significó un duro golpe en la moral de Roberto Sandoval a quien el día anterior se le hizo creer que nadie más se postularía.

Pero Filiberto se encargó de renovar el optimismo del hombre del sombrero, pues el registro como precandidatos a presidente municipal de Tepic permitió que de manera abierta emprendieran actividades proselitistas y con ello el afamado profe Fili se ha encargado hasta el día de hoy de organizar la agenda y logística de los eventos de precampaña de Sandoval, incorporando de  nuevo el factor de desconfianza.

Es impredecible ya el resultado de tan extraño proceso entre los priistas, lo único cierto es que quien decidirá el nombre del abanderado del PRI se llama Ney González, quien tendrá que mediar entre los intereses de Gerardo Montenegro y Raúl Mejía, por lo pronto aliados, frente a los intereses y el activismo de su a veces perceptiblemente muy independiente operador político Filiberto Delgado.

Las razones de Filiberto

A todo aquel político o analista que se le pregunte quién creen que vaya a ser el candidato del PRI a gobernador en el 2011, menciona a Gerardo Montenegro o a Raúl Mejía, incluso a Manuel Cota. Pues bien, contra los tres prometedores políticos nayaritas ha lanzado reiteradas agresiones el profe Fili. Y si en confianza se les pudiera pedir a los tres que describan el destino que desean para tal personaje, sin duda la coincidencia sería asombrosa.

A Montenegro lo combate por el apellido que lleva y lo combate con pasión patológica. A Raúl Mejía desde que el senador era presidente del CDE del PRI le mostró animadversión, al grado que cuando ambos eran diputados locales, el profesor organizó una rebelión para tratar de relevar al cuñado de Ney en la coordinación de la bancada tricolor. Las evidencias sobre su confrontación con Manuel Cota son conocidas, Delgado Sandoval es el artífice de la obvia ruptura entre el gobernador y el alcalde capitalino.

Por todo lo anterior no es casualidad que el Secretario Técnico desde hace ya algunos meses haya buscado reconstruir sus viejos lazos de amistad con antiguos aliados y camaradas, los Navarro Quintero, particularmente el arquitecto José Ramón, con quien Filiberto se ha reunido en reiteradas ocasiones, situación que los hoy perredistas presumen como infiltración en las filas oficialistas.

Quizá pequen de suspicaces quienes aseguran que estos acercamientos del profesor con los hermanos Navarro Quintero obedezcan a que el pronóstico de su futuro con un gobernador priista entre 2011 y 2017 le sea inversamente proporcional en prosperidad y poder.

La realidad es que tiende puentes entre las cabezas del movimiento denominado Juntos por Nayarit por un lado, y opera eficazmente para lo que parece una ruptura irremediable entre los priistas, por el otro.

Entre que son peras o son manzanas la alianza conformada por el PRD y el Partido Verde no descansa buscando el voto ciudadano; el PAN acecha las potenciales inconformidades del PRI y este último acostumbrándose a las sorpresas de su Fouché de caricatura, el hombre tras las cortinas de palacio.

Deja tus comentarios