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El escritor italiano Giuseppe Tomaci Di Lampedusa en la novela El Gatopardo, expresó una frase paradójica que da nombre a un fenómeno político, el “gatopardismo”. En la novela se expresa una contradicción aparente: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. Y tal parece que el Congreso del Estado, a propósito de la instalación de la nueva legislatura, retomó la esencia del gatopardismo, pues en un evento gris, francamente rutinario, sin brillo, que provocó el bostezo generalizado, en las instalaciones de la Universidad Tecnológica de Xalisco, que fuera declarado recinto oficial para tal evento, se instaló la XXIX Legislatura, se fueron unos diputados y llegaron otros.
El evento en sí fue uno más de tantos, pero con el añadido de que la UT de Xalisco no tiene las instalaciones suficientemente grandes para un evento que debió ser de mayor trascendencia y no la pichurrienta ceremonia que se realizó, en la que ni siquiera el aforo fue suficiente para dar cabida a la prensa, ni a muchos invitados especiales, que tuvieron que ver en una pantalla gigante, que acomodaron en un salón contiguo. Pero además, la UT fue convertida en un bunker policiaco, con la presencia de policías antimotines en los accesos y muchos otros confundidos entre los asistentes, como si temiera que pudiera darse algún conato de violencia y no los bostezos de los convidados a la ceremonia.
La XXIX Legislatura será presidida por el doctor Manuel Narváez Robles, además de que tendrá como principales operadores políticos a los diputados que ocupan desde ayer los últimos curules del salón de sesiones pirata de la UT: Pablo Montoya de la Rosa, Roberto Mejía Pérez, Roberto Lomelí Madrigal y Dolores Galindo Flores. Delante de ellos se sentarán el resto de los priistas y en las primeras filas, los diputados de “oposición”, tal y como lleva años sucediendo, pues desde atrás se maneja a base de señales el curso del debate legislativo.
Acudieron como invitados espaciales el gobernador Ney González Sánchez; el presidente del poder judicial Armando Gómez Arias y el presbítero Antonio Lerma Nolasco, pastor de la diócesis de Tepic, entre otras personalidades de la política, como Roberto Sandoval, presidente electo de Tepic; Celso Humberto Delgado, ex gobernador y el gabinete estatal, todos muy cambiaditos y trajeaditos.
Al término de la ceremonia, el gobernador Ney González expresó que “Como cuando llega el año nuevo, o como cada día al amanecer, hay nuevas esperanzas; se cierra un ciclo de una muy productiva legislatura que trazó un nuevo rostro para nuestro estado en el debate jurídico. Una legislatura que dio bases para el desarrollo económico, para la protección de los más débiles; una legislatura en la que me siento orgulloso de haber sido su compañero de viaje”.
“Han hecho un gran trabajo, pero ahora viene la esperanza, porque es natural al ser humano evolucionar, y ahora necesitamos una mejor legislatura todavía, porque eso es lo que se construye en cada proceso electoral. La gente quiere algo mejor todavía de lo que tuvo, la gente va por más y seguramente que habremos de encontrarlo en esta nueva legislatura”, Recalcó el gobernador González.
El mandatario suscribió el discurso del presidente del Congreso, Manuel Narváez Robles, en términos de la inclusión: “el ser incluyentes nos hace fuertes a todos. Suscribo este discurso en su totalidad de que la Legislatura, en una coordinación con el Poder Ejecutivo o el Poder Judicial, podremos alcanzar ese Nayarit al que todos aspiramos, con una economía fuerte y sana, con más inversiones, con mejores empleos y, sobre todo, con paz y con orden”.
“Así que saludo la llegada de esta nueva legislatura; me congratulo de poder ser compañero de viaje también de estos nayaritas que ahora servirán a su pueblo en el palacio de las leyes y en este espacio hermoso que alguna vez participé”.
En este lugar que entusiasma, que llena de pasión; me refiero físicamente a la labor legislativa, y me refiero emocionalmente a la función y a la obligación de ser diputado, gestor, defensor de los más débiles, de estar al pendiente del que no tiene voz y convertirse en un altavoz, en una especie de micrófono y bocinas para aquel que tiene la voz débil”.
“Eso es cada diputada y cada diputado. Eso yo lo viví, lo disfruté a plenitud, y ahora me da mucho gusto que ahora podamos encontrar en estos nombres que nos dicen mucho. Cada nombre, cada historia, de todos los partidos políticos que aquí se ha pasado lista por primera vez nos dicen mucho”, concluyó el gobernador Ney González.
Así, sin pena ni gloria se fueron unos diputados y llegaron otros, que tendrán tres años por delante para convencernos de que gente como Ángel Castro Mata no sólo sirve para orinarse en los pantalones en los palenques de gallos, o que el Talibán Carlos Hernández Ibarría sí tiene cerebro y no es sólo un títere de su patrón Echevarría, o que Julio Mondragón verdaderamente tiene capacidad política, entre muchos otros misterios que habremos de desentrañar. Que empiece la función, cácaro…!!!
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