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Tuxpan.- En su afán por publicitarse como una autoridad preocupada por la protección civil, el gobierno del estado pintó un panorama de emergencia y desolación en la costa norte de Nayarit durante el pasado fin de semana.
Los medios de comunicación, atentos a los boletines oficiales, consignan este lunes que los municipios norteños se encuentran bajo el agua y en desgracia, pero que debido a la oportuna intervención gubernamental los ciudadanos de aquella zona están sanos y salvos.
Este clima de exageración mediática se dio mientras en Los Ángeles, California, como cada año, el gobernador Ney González encabezaba el evento anual de los nayaritas radicados en esa área de Estados Unidos.
Lo cierto es que sí hubo una alarma moderada por el crecimiento de los tres grandes ríos del norte de Nayarit, el Acaponeta, el Santiago y especialmente el San Pedro, cuyas aguas inundaron algunas poblaciones de las tierras bajas a un nivel que nunca pasó de los 30 centímetros. También es cierto que muchas áreas de cultivo quedaron bajo el agua, pero aún no se cuantifica el daño real.
Elementos del ejército, la marina y de protección civil estatal y municipales realizaron tareas de prevención y monitoreo de la zona, como reforzar con costaleras el malecón y bordos del Río San Pedro ante la fuerte crecida… pero nunca el río se desbordó, mucho menos inundó a Tuxpan.
El riesgo máximo sucedió durante la madrugada del sábado, cuando se presentaron las avenidas más grandes en el San Pedro, pero desde entonces, las autoridades sabían que no pasaría a mayores la alerta debido a que la estación serrana de Pajaritos, en Durango, indicaba que las lluvias y niveles tenían una tendencia a la baja.
Los habitantes de Tecuala, Acaponeta, Rosamorada y Santiago, vivieron pues un fin de semana normal, tranquilo, en plazas, botaneros y playas. Quizá los más inquietos fueron los de Tuxpan, quienes observaron con asombro la movilización excesiva de funcionarios estatales, que no movieron ni un costal pero que sí se hicieron acompañar de cámaras, luces y micrófonos.
Y los niños de Las Haciendas y otras poblaciones en las zonas bajas hicieron fiesta… como cuando cada año se sale el río.




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