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Cantidad de comentarios resaltan entre la ciudadanía con motivo del viaje a los Estados Unidos de Norteamérica de integrantes de los gobiernos estatal y municipal, así como de legisladores locales y federales y unos cuantos “colados”, para participar en la feria “Nayarit en California” que en el año actual cumplió su cuarta edición con referencia al sexenio del gobernador Ney González.
Las conversaciones públicas han sido por siempre de rechazo a la gran cantidad de personajes que hacen la expedición sin una función específica a desarrollar, sino que más bien se convierten en fauna de acompañamiento, sujetos que verdaderamente realizan turismo de aventura.
Los más desaprueban el periplo con base al argumento de que es un gasto inútil, una erogación fuerte al erario tanto estatal como municipal que también erosiona el presupuesto del Poder Legislativo. Porque, aunque se desgañita la oficialidad para convencer a la opinión pública de que el costo del boleto de avión (entre otros muchos gastos) cada quien lo paga de su bolsa, difícilmente alguien cree esa versión que provoca risa loca.
Y hoy el repudio es generalizado porque mientras esa cortedad de personas hace del dispendio una ofensa al darse la dulce vida, la inmensa mayoría de los nayaritas tanto de la zona urbana como rural apenas si tiene para medio comer, es víctima de un problema económico que nos vino de fuera, según el gobernador Ney González, pero que en realidad evidenció del gobierno un pésimo manejo para que fuera menos severo el golpe de la crisis, además que al descubierto quedó que el modelo económico de nuestro país está agotado, ya no funciona.
A lo anterior debemos añadir que la generalidad de los 20 ayuntamientos de Nayarit sufre verdaderos aprietos presupuestales, tan mísero es el panorama que recurren a la solicitud de aprobación del legislativo para financiamiento bancario. Pero todavía más, Nayarit ha visto reducidas sus participaciones federales en un 33 por ciento, que según el titular de la Secretaría de Finanzas estatal, Gerardo Gangoiti, en número redondos representa la cantidad de 350 millones de pesos, obviamente que esta operación de disminución ha producido alteración en el erario municipal. La situación financiera es de tal gravedad y magnitud, que no será remoto que se tengan problemas para el pago de nómina, complementó Gangoiti. Entonces, la opinión de muchos es que el horno no está para bollos.
Lo peor del caso es que han pasado cuatro ediciones de la Feria “Nayarit en California” del actual gobierno y otras más de gobiernos anteriores, pero los nayaritas de aquí no sabemos de la productividad de este evento, no se nos informa de parte de quienes moralmente están comprometidos a hacerlo. Pero si la exigimos a la institución responsable del acceso a la información pública, ésta no solamente ha desmerecido autoridad para romper la opacidad y sancionar conductas que deben ser objeto de castigo, sino que finalmente es garante de la impunidad. Incluso cómplice de señalamientos directos.
Importante resulta que los nayaritas radicados en E.U. sepan sobre los proyectos productivos que en nuestra entidad están en marcha por financiamiento oficial, que el desarrollo de Nayarit ha alcanzado en cuatro el avance no logrado en veinte años, que se invite a los empresarios exitosos de esa pujante comunidad nayarita en California para que invierta en proyectos productivos que aquí generen empleo, que durante tres días se destile amor, convivencia y exaltación del sentimiento por el reencuentro y tantos y tantos sucesos que se generan en torno a este acontecimiento.
Pero qué importante también sería que los nayaritas de Nayarit (ha dicho Celso Delgado) recibiéramos de las autoridades estatal y municipal un informe en detalle sobre las actividades oficiales realizadas allá, sobre cuáles son los convenios provechosos para favorecer la relación de inversión, comercial, cultural, social y de servicios. Pero fundamental sería que se informara el monto total del gasto por la realización de la feria en California. Es conveniente porque así acallarían muchas dudas, de lo contrario en el imaginario colectivo continuará presente la idea de que se trata tan sólo de un festejo para dar rienda suelta a las apetencias, sin descartar las concupiscentes.





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