>La ola nacional de violencia hace buen rato alcanzó tierras nayaritas. El reciente crimen a balazos de tres elementos de seguridad pública municipal de Tepic, confirma lo que muchos han advertido sobre el tema. Muy a pesar de acontecimientos fortuitos, está bien claro que alguien no está haciendo su tarea.
No es casualidad que el mero día del atentado (lunes 24 de agosto), supuestamente a manos de sicarios con armas de alto poder, el presidente del Congreso de Nayarit, diputado Manuel Narváez Robles, pidiera, en declaraciones públicas, al Procurador de Justicia del Estado, Héctor Béjar Fonseca, dedique más atención a la dependencia bajo su responsabilidad.
El legislador priista fijó su atención de que en el tema de seguridad pública en Nayarit nos hallamos en una situación bastante grave. Llamó la atención para indicar que a pesar de nuestro mejor ambiente respecto a otras entidades del país, “la lumbre nos está llegando a los aparejos”. Acorde a los dictados de la oficialidad, Narváez no dudo ni tantito en mencionar que la escalada de violencia que sufrimos los tepiqueños, principalmente, tiene su origen en el traslado de peligrosos reos al penal de “El Rincón”.
La declaración a la opinión pública del gobernador Ney González, sobre los cruentos sucesos donde cayeron abatidos por el libramiento rumbo a Xalisco los policías municipales Ramón Gerardo Medina Cayeros, José Guadalupe Caro Castañeda y Luis Carlos Verdín Durán, levantó ámpula. Delató el ejecutivo estatal que dos maletas negras fueron sacadas por el provisional director de Seguridad Pública del Ayuntamiento de Tepic, Carlos Patricio Bernal, de la camioneta en la que viajaban los agentes acribillados.
Con su versión, Ney contribuyó a acrecentar las especulaciones. Fácil podría pensarse que las cajas de tamaño adecuado para transportarlas a mano, iban repletas de billetes, producto de la protección al narco, al jefe de la plaza de Tepic, quien por alguna desavenencia ordenó el ajusticiamiento.
Ahora en el imaginario colectivo se halla el interés por saber el contenido de las maletas negras. Acaso podrían ser objetos personales, o bien, documentos de valor sólo para el interesado, legajo de algún expediente, en fin, tantas otras cosas. No sería raro que el gobernador González se equivocara, pues no es la primera vez que públicamente cae en imprecisiones. Hoy, más que nunca, está obligado a dar a conocer el resultado de las investigaciones que ordenó al jefe policíaco Carlos Patricio Bernal por apoderarse de las dos maletas negras.
Pero el que de plano da pena ajena es el presidente municipal de Tepic, Roberto Sandoval Castañeda, quien horas después del suceso sangriento afirmó que éste tuvo su origen en problemas personales entre los actores, que necesariamente desembocó en una venganza.
Con base a lo dicho por el alcalde se infiere que sabía lo suficiente sobre la discordia, supuestamente, entre el primer comandante Ramón Gerardo Medina Cayeros y sus victimarios.
De por sí la voz del pueblo, que es la voz de Dios, menciona que en la batalla electoral para ganar el cargo de presidente municipal, Roberto Sandoval fue apoyado por el narco organizado, lo mejor hubiera sido que cerrara la boca.
Evidenciaron funcionarios como el gobernador, alcalde y procurador total discoordinación en el manejo informativo, cada uno traía sus propios datos, y, más que el pánico por el acontecimiento violento, les ganó el protagonismo.
Más que solicitar al Ejecutivo estatal la comparecencia del Procurador de Justicia, Héctor Béjar Fonseca, porque en nada abona a desvanecer el clima de violencia, los diputados deben contribuir con los gobiernos estatal y municipal desde su posición de privilegio e inteligencia, primero a la elaboración de un estratégico plan que coadyuve a colocar nuevamente a Nayarit en los primeros planos nacionales de seguridad pública, y enseguida emitir los mecanismos para que éste con efectividad se lleve a la práctica.
¡Ahora es cuando!
Mail: osgobi@hotmail.com





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