La histeria colectiva

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*Si una balacera entre dos bandas rivales genera la inaudita movilización de las policías municipal, estatal, federal y del ejército, y que genera la histeria colectiva, es precisamente porque el clima de inseguridades que padece el país, llegó a Nayarilandia

Uno de mis caros condiscípulos de la secundaria y la Prepa, Eutimio Lara Castañeda, acuñó una frase que se quedó para la historia, porque lo dijo con énfasis, levantando las cejas y gesticulando fuertemente: “seré mitotero…., ¡pero jamás mentiroso..!” y sirva de introito la frasecita para referirnos a los acontecimientos de este jueves que sacudieron no solo a los habitantes de la zona noroeste de nuestra ciudad capital, sino a los miles de usuarios de las redes sociales, el Twiter y sobre todo el Facebook, que a escasos minutos de las balaceras era un mundo de información, que salvo la del ya no tan joven Maquiavelo Antonio Tello, que con su atingente olfato periodístico se mantuvo informando objetivamente a la red, todos los demás a cual mas de rocambolescas las especulaciones.

Que somos una sociedad muy dada al chismorreo..? sí..! que tenemos medios y reporteros cuya filia por los “borregos” y los inventos es consustancial..? sí..! que también -a contrapelo- tenemos excelentes reporteros y buenos portales para información veraz, no censurada ni adocenada..? sí..!

La que fue, ay!! tiempos idos!!- una ciudad tranquilona, que tenía delimitados los espacios para la delincuencia, para bares, prostíbulos con sus hetarias y proxenetas, las discretas casas de citas en las colonias residenciales, en pleno centro y en la entrada de Xalisquillo, donde todos sabíamos donde quedaba cada cosa, donde aún era un poemario de cultura popular ir temprano a desayunar menudo con las pirujas de la Casa Esther; cuando se conocían todos los borrachos en sus respectivas cantinas, cuando solo dos o tres hoteles decentes eran el espacio de solaz esparcimiento con música, trago y chicas de alquiler.., pues bién, todo esto ya desapareció de Tepic.

Dos..? tres sexenios..? tomando términos de las administraciones gubernamentales tuvieron que transcurrir para que esta ciudad se transformara en una urbe de locos; la delincuencia sentó sus bases en ese sub mundo de corrupción y complicidades con los mandos medios y superiores de las policías estatal y municipales; el trasiego de las drogas generó cambios ineluctables, de ser territorio de tránsito a uno de consumo en donde la chiquimafia se disputa el control del mini consumo, el que a su vez genera el delito por excelencia recurrente, el robo a casas habitación.

Según el decir del actual gobierno, Nayarilandia no ha sido contaminado con los enclaves de las grandes organizaciones de los señores del trasiego de las drogas; sin embargo, el clima de tranquilidad se ha ido, se le han robado a las nuevas generaciones los espacios para el solaz, se les han cancelado las posibilidades de tratar de ser felices en su entorno familiar; se han generado sentimiento de ruptura con la sociedad en general, y es parte del hartazgo que han producido los gobiernos, los partidos y los gobernantes; todos, gobernador, diputados, magistrados y jueces del poder judicial, y los inefables e irresponsables presidentes municipales.

No corresponde el discurso del gobierno que presume primeros lugares en todo de sus logros; con la cruenta realidad que propicia la desconfianza ciudadana en la capacidad y entereza de los funcionarios del gobierno estatal, para enfrentar este clima de potenciales expresiones de violencia infinita; si una pinche balacera entre dos bandas rivales genera la inaudita movilización de las policías municipal, estatal, federal y del ejército, y que genera la histeria colectiva, es precisamente porque el clima de inseguridades que padece el país, llegó a Nayarilandia.

¿Qué requerimos..? ¿un liderazgo iluminado, encerrado en su burbuja que le mantiene una disociación con la realidad social..? desde luego que nó..!! necesitamos un gobierno serio, nada belicoso, menos aún presuntuoso de sus logros, que le proporcione seguridad y certidumbre a la ciudadanía, que pude mantener bajo control los enclaves delincuenciales propios de una sociedad como la nuestra, y que tenga coordinación efectiva con las fuerzas federales para que no se desate la parafernalia de la represión y la violencia del Estado contra los delincuentes, al precio de humillar, intimidar y atemorizar a la ciudadanía.

La histeria colectiva, comienza con la exageración del brazo armado del gobierno; el mensaje que se espera, es el talento discursivo, la serenidad de que en este asunto estamos en buenas manos.., este es el reto..!!!

Contacto: cronicaslip@gmail.com luisi48@prodigy.net.mx

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