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Vagaba por las calles de Tepic. Quizá no tenía familia, ni casa… ni siquiera tenía nombre. Su indigencia lo llevó a la fatalidad de morir como un perro sin dueño. Lo atropelló la impunidad.
Y es que a este vagabundo que se le ocurrió atravesar el Libramiento, no lo arrolló un ciudadano cualquiera. Fue embestido por Manuel Hueso Luquín, nada menos y nada más que el Coordinador General de la Agencia Estatal Investigadora. Nueva corporación, misma deshonestidad.
El comandante Hueso Luquín en un par de horas regresó a laborar a sus oficinas como si nada hubiera sucedido. Nadie reclamó por la víctima a quien enviarán a la fosa común.
El hecho no quedó registrado en ningún reporte, a pesar de que el jefe policiaco tripulaba a exceso de velocidad por el Libramiento de oriente a poniente una camioneta propiedad de Gobierno del Estado y asignada a la Procuraduría General de Justicia.
A las 13:15 horas de este domingo al pasar frente al fraccionamiento Castilla, la veloz unidad del Comandante arrolló mortalmente al mendigo de entre 25 a 30 años de edad, de 1.65 de estatura, tez morena clara, que llevaba puesto un raído pants azul y una camisa blanca percudida...
A pesar de que el agente del Ministerio Público acudió a dar fe del percance, no se realizó el procedimiento en estos casos que es trasladar al área de separos al conductor responsable, para rendir su declaración y enseguida depositar una fianza, de acuerdo a lo que marca el Código Penal para quienes cometen el delito de homicidio imprudencial.
Pero el homicida no era un cualquiera y el sacrificado era un ser sin nombre… como perro si dueño.
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