¿Por qué cada vez más jóvenes se unen a las filas del crimen organizado?

- Feb 12, 2010

>* La guerra contra el narco es una derrota anunciada por componerse de una estrategia deforme, sin pies ni cabeza, por pretender acabar con el narcotráfico cuando el sistema político y judicial están manchados de corrupción e impunidad

Las últimas semanas han transcurrido en un clima de tensión e inseguridad que han mantenido a la población nayarita entre la zozobra y el miedo. Dicha situación ha sido causada por las continuas balaceras que se han suscitado en la capital de nuestro estado.

El clima de inseguridad en Nayarit es consecuencia del efecto dominó presentado a lo largo y ancho de la República Mexicana, consistente en las continuas luchas entre cárteles de la droga, ya sea por la pelea de plazas, o por la constante guerra entre el crimen organizado y el gobierno federal.

¿Por qué se ha llegado a esta situación? ¿Por qué cada vez más jóvenes se unen a las filas del crimen organizado? ¿Por qué el narco ha obtenido la institucionalidad que ni siquiera el estado posee?

La respuesta es sencilla. Se trata de un conjunto de factores que no se han atacado debidamente, a saber: un plan económico que no tiene pies ni cabeza, la poca inversión en educación e investigación y el escaso apoyo a la recreación social. Para ejemplificar tal afirmación tomaré como ejemplo nuestro estado de Nayarit.

El presupuesto estatal programado para el 2010 refleja el abandono en políticas públicas de prevención, es decir, el gobierno está más preocupado en cómo resolver que en cómo prevenir.

Para muestra, algunos botones:

Nayarit ocupa el primer lugar en dependencia y consumo de alcohol, según la Encuesta Nacional de Adicciones 2008.

En la prueba de Evaluación Enlace aplicada en el 2009, de un total de 535 escuelas secundarias, solamente el 8.9% de dichas Instituciones alcanzaron una evaluación “Muy alta”; contrariamente el 23.17% mantuvo una evaluación “muy mala”, lo desconcertante y lamentable es que la mayor parte de las escuelas secundarias, es decir, el 31.21%, se encuentran evaluadas con una parámetro “BAJO”. En la misma evaluación para las escuelas primarias los resultados son siniestros. De un total de 1,144 primarias, solamente el 15.29% logró tener un puntaje “Alto”, mientras tanto el 28% obtuvo una evaluación “Muy baja”.

Para el gobierno estatal, las políticas de atención a la juventud equivalen en importancia a $3,483,000.00. Es decir, el 0.02% del total del presupuesto. Una penosa dádiva política. Ni hablar del Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico de 0.18%, o de los 42 millones presupuestados para el impulso del Deporte o de los “grandiosos” 2 millones 500 mil pesos destinados al desarrollo de la cultura y el arte.
Lo siguiente es aún más asombroso. El gobierno estatal invertirá en este año 282,474,250.16 en combatir la delincuencia, pero solamente 3,542,025.73 en la promoción para la prevención del delito.

Con lo anterior asumo que la guerra contra el narco es una derrota anunciada por componerse de una estrategia deforme, sin pies ni cabeza. Por pretender acabar con el narcotráfico cuando el sistema político y judicial están manchados de corrupción e impunidad. Por gastar desenfrenadamente en publicidad informando la captura de grandes capos pero ocultando que muchos de ellos ya están en libertad. Por fungir como medio de ataques electorales. Y Porque simple y sencillamente, es injusta.

Concluyo cuestionando: ¿Cuánto tenemos que esperar para darnos cuenta que la clave está en prevenir y no en atacar? ¿Cuánto tenemos que esperar para poder salir un fin de semana tranquilamente y divertirnos? ¿Cuánto tenemos que esperar para darnos cuenta que nuestro México, nuestro Nayarit han cambiado? Que existimos y somos libres.

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