Las mujeres sí podemos cambiar llantas…

- Mar 8, 2010

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Tania Vázquez, Consuelo Sáizar, Martha García, Griselda Esparza, Emilia Ortiz, Lourdes Pacheco

El mundo entero celebra hoy el Día Internacional de la Mujer. Es día de repartir rosas, besos, dulces, caricias y más. Esa fecha que año con año recuerda que las mujeres existimos, que la sociedad nos reconoce, que la lucha por la equidad de género está presente.  Ese es el 8 de marzo. Pero… ¿y el 9, 10 11 de marzo, abril, mayo, junio y lo que resta de año?

Por razones culturales e  ideológicas, históricamente presentes en nuestra sociedad, la mujer ha ocupado un lugar diferente respecto al hombre.  Muerte, sacrificio, rechazo e indiferencia ha costado sentar las bases para construir una nueva etapa social en donde las mujeres ocupemos el lugar que socialmente nos corresponde.

No se trata de una guerra entre sexos. No es válido culpar a los hombres. Se trata de un cúmulo de acciones y actitudes creadas y fortalecidas en la familia, la escuela, el trabajo y en general, en la sociedad y que han sido infundidas tanto por hombres como por las propias mujeres. Por ello, estoy plenamente convencida que “el discurso y las acciones  para lograr la plena equidad de género no deben sustentarse en nuestra inferioridad, sino en nuestra capacidad”. 

Si la lucha por la equidad de género parte de la inferioridad de la mujer, difícilmente se lograrán los cambios fundamentales que como sociedad necesitamos. NO SOMOS INFERIORES y esa afirmación podría resultar contradictoria siendo que quien escribe es una mujer. Incluso, podría ser atacada y destrozada, pero aún así insisto en que la lucha por la equidad parte precisamente de la equidad.

Para lograr el pleno reconocimiento del  sector femenino el reto es mucho mayor. Se trata de la construcción de una nueva sociedad en donde la familia se convierta en el principal motor de cambio. Las nuevas generaciones podemos lograrlo. Si lo que ha logrado colocar a la mujer en una situación diferente ha sido la propia cultura, cambiemos esa parte de la cultura que no permite eliminar esa diferencia. Y nuevamente, esta afirmación puede generar controversia. ¿Cambiar la cultura? ¿Es posible? Es posible en cuanto a que los roles de género -lo que nos hace hombres y lo que nos hace mujeres- son categorías construidas, creadas y por tanto pueden ser eliminadas pero sobre todo, transformadas.

Eduquemos con perspectiva de género. Los hombres sí lloran, los hombres sí pueden cambiar pañales, las mujeres sí podemos cambiar llantas, la política sí es para las mujeres como el hogar lo es para los hombres. 

En fin, sé que estos cambios serán graduales y a largo plazo. Será la educación la base de esta transformación. Pero debe quedar claro que, si no logramos generar esta transformación, no podremos alcanzar una plena inclusión social. Si no progresamos en nuestro pensar, no  se logrará que sea el respeto, y no la confrontación, la base del diálogo social.

Sin embargo, lo  más difícil será construir una democracia efectiva en donde la libertad reine sobre cualquier actuar. Así, ciudadanos y ciudadanas entendamos que urge vivir la equidad para poder vivir la democracia.

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