>• Ver en nuestra computadora un video tan violento, sólo comparable con algunas escenas de la película Amores Perros, nos provoca horror e indignación, pero también debe causarnos miedo, porque esos chicos son los niños del barrio, de la cuadra, de la colonia
EL ESCANDALO. De nueva cuenta Tepic está en el ojo del huracán, referencia obligada en medios de comunicación de México y gran parte del mundo. Ni siquiera los grandes proyectos promocionales en los que se han invertido millones de dólares han sido tan efectivos para poner el nombre de Nayarit ante los ojos del mundo. Y de una manera tan simple: cuatro jovencitos tuvieron la ocurrencia de moler a palos a un perro callejero y exhibir en su sitio de Facebook las escenas del atroz crimen, generando una ola de indignación inmediata a nivel mundial a través de las principales redes sociales. Meses atrás pasó lo mismo cuando en Youtube se exhibieron los videos de otros jovencitos muy parecidos a estos que fueron vejados por presuntos narcos que los atraparon cuando acababan de robar un domicilio particular. La diferencia entre el trato que los presuntos narcos dieron a los ladronzuelos y el que los jovencitos del Facebook prodigaron al perro callejero es abismal, porque en el primer caso la tortura fue psicológica al obligarlos a besarse en las bocas entre sí. Pero al perro lo molieron a palos, mientras sus sanguinarias mascotas los mordían salvajemente. En lo que sí no hay mucha diferencia, me atrevo a asegurarlo, es entre los cuatro jovencitos del video inicial y los cuatro involucrados en el video de la tortura del can. Y no la hay porque ambos son el reflejo de una generación perdida que está pagando las consecuencias de los errores de las generaciones anteriores. Esos jovencitos que hoy torturan perros y roban casas son la carne de cañón que está alimentando al crimen organizado, son el espejo en el que no nos queremos reflejar.
ALGO NATURAL. Ver en nuestra computadora un video tan violento, sólo comparable con algunas escenas de la película Amores Perros, nos provoca horror e indignación, pero también debe causarnos miedo, porque esos chicos son los niños del barrio, de la cuadra, de la colonia. Son los herederos de un mundo sin esperanzas en el que por desgracia son los menos culpables. ¿Qué nos pasó? Al leer las miles de reacciones en las redes sociales no puede uno sino regocijarse del enorme valor que muchos humanos damos a un perro callejero, aunque en la práctica casi ninguno de nosotros hagamos nada para garantizar el buen trato a esos animalitos que vagan por las cales de la ciudad. A nuestros perros los llevamos al mejor veterinario y gastamos pequeñas fortunas comprándoles la mejor comida y la ropa más cómoda, pero cuando un perro callejero se nos atraviesa en el camino volteamos para otro lado y rogamos para que no sea atropellado en la siguiente esquina. Ojalá que de este lamentable escándalo quedara algo, aunque sea el compromiso de hacer algo por los miles de perros callejeros que siguen vivos, apaleados y atropellados cada día. Perros sin nombre que nunca aparecerán en el Facebook o en el Youtube, para bien y para mal.
¿Y ENTONCES QUÉ? En cuanto a los jóvenes del escándalo, ya identificados por sus nombres como estudiantes del CONALEP, no hay mucho qué agregar, porque la montaña de insultos es enorme, al grado de que no pocos ya los han sentenciado a muerte. Lo más triste de todo es que ese tipo de jovencitos abundan en nuestra sociedad, los vemos en las plazas y los parques porque son tan parecidos a nuestros hijos. Pero de pronto, cuando están aburridos, son capaces de moler a palos a un perro callejero o patear a un indigente. ¿Qué hay qué hacer? Yo no encuentro la respuesta. En mi época hubiera sido suficiente una madriza a base de cintarazos, pero en este tiempo en que la ley prohíbe a un adulto agredir físicamente a un niño eso es impensable. En mi niñez había jóvenes que se divertían atrapando gatos a los que les ataban latas al pescuezo y los dejaban en libertad tras prenderles fuego, les divertía mucho ver al animal en llamas huir por todo el pueblo arrastrando el ruidoso bote. Supongo que esos jóvenes terminaron mal, en la cárcel, muertos en pleitos de cantina, qué se yo. Como mal acabarán estos jóvenes de hoy que matan perros y roban casas, que asesinan ancianos indefensos que pretenden defender sus pocas cosas de valor. ¿Qué hacemos?
SOMOS MAS. Ni duda cabe que en el mundo hay gente buena y gente mala. Tengo claro que los buenos somos mayoría, pero un solo malo es suficiente para mantener en el terror a 100 hombres buenos, precisamente porque la naturaleza del hombre bueno lo hace esconderse entre cuatro paredes, mientras la agresividad del malo lo impulsa a pasearse libremente por las calles. Y aquí estamos los hombres buenos, temblando de pavor bajo nuestra cama, mientras en la acera de enfrente los malos beben alcohol y fuman cigarrillos alegremente, sin que nadie, o sea el Estado, sea capaz de obligarlos a recuperar la senda del bien. “Vinieron los sarracenos y nos molieron a palos, que Dios protege a los malos cuando son más que los buenos”, reza un anónimo castellano que ilustra a la perfección esta situación. Los hombres buenos confiamos en que el gobierno nos cuidará, los hombres malos en cambio saben que hay que asociarse con los policías y los políticos para tener garantizada su supervivencia. En lo personal lamento profundamente el martirio del perro, pero lamento más el hecho de que nuestra sociedad está llena de jovencitos de esta naturaleza, dispuestos a entregarse a la droga a la menor provocación, convencidos de que el éxito y el dinero se consiguen fácilmente, y no siempre por la vía legal. ¿Somos responsables de esto? En buena medida sí, pero también es claro que la naturaleza humana puede ser buena o puede ser mala sin que en ello influya ningún factor externo. Hay seres humanos de mala pasta y los hay de buena manufactura. En el mismo video aparecen dos perros más, uno que arremete violentamente al perrito callejero y otro que duda en agredirlo, lo cual demuestra que también hay perros buenos y malos, aunque tal vez esa conducta obedezca a la forma en que han sido tratados por sus dueños. En fin, hay muchas preguntas, ninguna respuesta.
POSDATA. Entre las cosas positivas que nos deja este asunto destaca el hecho de que la sociedad tepicense en su conjunto de inmediato reaccionó para reprobar el hecho y exigir un castigo ejemplar a los culpables. Ni siquiera los múltiples asesinatos ocurridos recientemente en las calles de Tepic habían generado tanta indignación y una respuesta tan contundente de los nayaritas, lo que nos deja claro que el problema de la inseguridad pública no es tan grave como algunos lo suponen, al grado de que si cientos de nayaritas han salido finalmente a las calles ha sido para manifestarse en contra de la ejecución de un perro.
VOX POPULI. Este lamentable acontecimiento le ha quitado reflectores a los importantes cambios realizados por el gobernador Ney González a buena parte de su gabinete. Cambios que en su mayor parte parecieran tener un objetivo electoral, porque varios de los funcionarios reacomodados serán fuertes aspirantes a cargos de elección popular el año entrante. Son, por decirlo de algún modo, la caballería del grupo gobernante. Esperemos al lunes para ver la película completa.





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