Islas Marías, la segunda oportunidad

- Jun 1, 2010

>Islas Marías.- A un siglo de su fundación como colonia penal, el complejo Islas Marías se transforma con un proyecto de rehabilitación que incluye la recuperación de campamentos, un extenso programa de reinserción social y el uso de nuevas tecnologías para capacitar a los internos y a sus familias.

La devastación que causó el huracán “Lane” en 2006 ha cedido el paso a nuevas construcciones, entre ellas un área de seguridad, con 3 módulos de segregación, y una Casa Telmex con 100 computadoras, donde los internos se capacitan en programación de sistemas y robótica, y sus hijos pueden aprenden computación.

“Son nuevas herramientas para cuando salgamos de aquí”, dice José Luis Luna de León, quien cumple una sentencia de 15 años de prisión por delitos contra la salud y vive desde hace dos años en la isla con sus hijos de 12, 7 y 4 años y su esposa, María de los Ángeles Juárez, sentenciada a la misma pena y por lo mismo.

Para muchos, la isla es una oportunidad, pues sólo llegan reos de baja peligrosidad para vivir en un régimen de semilibertad.

Para quienes infringen las reglas en la isla se rehabilitó el campamento Laguna del Toro, donde se construyen tres módulos de segregación que funcionará a fin de año: “la cárcel en la cárcel”, dijo un reo.

El primer contacto con la isla, sin embargo, no es fácil. El campamento Morelos se habilitó como Centro de Observación y Clasificación, con una estancia promedio de tres meses, en los que se determina si se pueden quedar.

Algunos lo piden desde el primer día, como Vicente Neri, quien acaba de llegar del Reclusorio Oriente y se dice arrepentido: “Nos restringen mucho, nos humillan, no hay recursos, en el oriente al menos me podía mover”, dice el preso, sentenciado por robo agraviado y portación de arma de fuego.

En el campamento Balleto, en cambio, el sentimiento es diferente. La mayoría de los reos están a meses de obtener de su libertad, han aprendido un oficio y se preparan, no sin cierto temor, para reinsertarse en la sociedad.

Ellos han recorrido, a lo largo de varios años, los campamentos instalados en los 58.4 kilómetros de periferia de la isla, y están listos para dejarla.

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