>• Si el mes de mayo fue violento en cuanto a la estadística de ejecutados debido a este conflicto, la jornada de ayer fue terrible debido a que en unas cuantas horas fueron ejecutadas seis personas, en una forma por demás trágica
UN MAL AUGURIO. Presumíamos el martes pasado de los excelentes resultados arrojados durante la primera semana del Operativo Metropolitano de Seguridad, aunque advertíamos que esa relativa calma bien podría ser parte de la misma dinámica de los grupos criminales, que no tienen agenda para llevar a cabo sus ataques.
Los sangrientos acontecimientos ocurridos ayer miércoles nos regresan de golpe a la realidad, el problema está muy lejos de acercarse a su fin, por el contrario, registra una escalada de consecuencias inimaginables. Porque una cosa es que los sicarios realicen sus purgas entre sí al amparo de las sombras nocturnas y otra muy distinta que operen a plena luz del día en zonas altamente pobladas, como lo son Los Sauces y la 26 de Septiembre. Lo más grave de todo es que ahora el blanco no fueron los criminales, sino el subdirector del penal Venustiano Carranza, quien fue acribillado en compañía de su esposa y su escolta. Este lamentable acontecimiento le da un giro radical al conflicto, porque ahora sí estamos en una guerra entre los narcotraficantes y las instituciones, a menos que el asesinato de José Manuel Rodríguez Hernández sea un asunto personal, cosa que deberán clarificar las autoridades correspondientes.
IN CRESCENDO. Si el mes de mayo fue violento en cuanto a la estadística de ejecutados debido a este conflicto, la jornada de ayer fue terrible debido a que en unas cuantas horas fueron ejecutadas seis personas, en una forma por demás trágica. En especial la forma en que atentaron contra el subdirector del penal Venustiano Carranza provoca heridas entre la población civil que nunca podrán cicatrizar, especialmente en personas como la madre y su hijo que resultaron heridos a causa del fuego de los sicarios. De igual formas los niños de la escuela cercana al tiroteo, así como todos los vecinos de la zona, difícilmente podrán superar los traumas que este tipo de atentados provocan entre la población civil. Nunca más el olor a pólvora y el estruendo de los rifles de alto poder desaparecerán de la mente de los nayaritas que han tenido la desgracia de ver y vivir de cerca el conflicto. Si con el Operativo Metropolitano de Seguridad el gobierno del estado les quitó el control de las calles por la noche, a cambio los narcotraficantes han demostrado que no entienden de reglas o de juego a la hora de actuar. La enseñanza es dolorosa, pero algún aprendizaje debe dejar.
SIN RESPUESTAS. Hoy estamos como al principio, sin respuestas ante un conflicto que lejos de perder intensidad sigue subiendo de tono. El gobierno encabezado por Ney González Sánchez ya hizo su parte, mandó a la calle a lo más selecto de sus corporaciones, sin embargo está claro que es imposible blindar cada cuadra de la ciudad, a pesar de lo relativamente pequeño que es la capital. Lo peor de todo es que nos queda claro que a pesar de su poderío, los cuerpos policiacos no tienen la capacidad suficiente para sostener un frente a frente con los grupos criminales que están operando en la ciudad. En caso de darse un enfrentamiento el saldo sería terrible para las fuerzas policiacas debido a que se enfrentan a criminales que permanentemente operan bajo el influjo de las drogas. No se trata de seres humanos conscientes de sus actos, de gente que al momento de accionar sus armas piense en sus hijos o en sus padres. Por desgracia se trata de personas idiotizadas por la droga que se engrandecen ante el olor de la pólvora y el tableteo de los AK-47. Por la tanto le pelea es desigual, terriblemente dispareja para el bando de los buenos.
LA AYUDA FEDERAL. Ante este oscuro escenario tal vez la mejor opción consiste en que la sociedad nayarita en su conjunto exija ayuda al presidente Felipe Calderón Hinojosa para que las fuerzas federales vengan a Tepic a meter orden. Se dice mucho que esa no es la solución, no lo ha sido en Ciudad Juárez, sin embargo la frontera tiene una problemática distinta a la de Tepic debido a que en Juárez el crimen organizado tiene una amplia base social, en cambio en Tepic se trata claramente de bandas criminales que han llegado a disputarse el territorio, por lo tanto no se trata de grupos enraizados con la sociedad, lo cual permitiría un mejor manejo de la situación. Se requiere un amplio operativo federal, con helicópteros incluso para facilitar el rastreo de los sicarios. Si los cuerpos policiacos locales tienen poco qué hacer ante los narcotraficantes, los soldados, la Marina y la policía federal están altamente entrenados para hacer frente a este tipo de conflictos. Por lo tanto pareciera que esa es la única solución, antes de que las calles de Tepic, y sobre todo sus hogares, se llenen de sangre y terror. Pero esta decisión no se la podemos dejar exclusivamente al gobernador Ney González, es una decisión que debe tomar en su conjunto la sociedad nayarita, porque el conflicto atañe a todos.
POSDATA. En este complicado escenario sería muy oportuno que quienes aspiran a gobernar a Nayarit mandaran mensajes claros de lo que harían para solucionar este tipo de conflictos. ¿Qué hará Alejandro Galván para garantizar la paz de los nayaritas? ¿Qué soluciones propone Raúl Mejía? De Roberto Sandoval no se espera nada, ya está claro que no tiene la menor idea de cómo responder a una crisis de esta naturaleza.
VOX POPULI. De mantenerse esta realidad, harán bien los precandidatos en dar color, porque el tema de la seguridad seguramente marcará la agenda de la próxima contienda electoral, y aquellos que no tengan nada que aportar estarán muertos literalmente en la contienda.





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