Durante el primer tiempo los hombres que se encuentran presos en esa prisión se mantuvieron tranquilos, e incluso se escuchaban algunas porras para animar a la selección mexicana.
Banderitas de papel eran agitadas por los presos que desde las 8:00 horas se alistaron para acudir al auditorio de dicho penal, con una capacidad para 500 reos; el resto de los internos vieron el juego en sus celdas, donde varios tienen televisiones ya sean propias o rentadas.
Durante el medio tiempo, las autoridades aprovecharon para trasmitir un video sobre un programa para detectar enfermedades entre la población penitenciaria, pero nadie puso atención, pues justo en ese momento se empezó con la repartición de bolsas de palomitas y de refrescos.
La botana no alcanzó para todos, y los empujones no se hicieron esperar. Al comenzar el segundo tiempo, los reos ya se encontraban más encendidos, y los gritos subieron de tono, sobre todo al caer el primer gol en la portería de la selección mexicana.
En ese momento, autoridades de la prisión, quienes llevaban sus camisetas del tricolor, así como custodios, también celebraron al grito de "gooooooooool".
Los nervios llevaron a varios a dar instrucciones, desde su asiento, a los integrantes de la escuadra mexicana. "Tírale, tírale, óraleeee".
Cuando el equipo nacional empató, los gritos, abrazos y brincos, inundaron el auditorio del Reclusorio Sur.
"Esto sirve a nuestros internos para que saquen de manera positiva su ímpetu", indicó la directora del penal, Margarita Malo.
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