>• «Nayarit en línea» confirma la manera de operar de los extorsionadores telefónicos y descubre que sus amenazas son falsas
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REPORTE ESPECIAL.- Manipulan el miedo de la gente. Se aprovechan de la amplia difusión de los hechos violentos del crimen organizado. Te amenazan con decapitar a toda tu familia. Te advierten que afuera de tu domicilio está un comando armado listo para entrar a tu casa si no los obedeces.
Son los extorsionadores telefónicos que se hacen pasar por “comandantes de los Zetas”, que están causando terror entre la población de Tepic y otras ciudades de Nayarit.
Una investigación de «Nayarit en línea» llevó a este reportero a entrar en contacto con un grupo de extorsionadores que previamente habían hecho llamadas intimidatorias a personas.
Coincidiendo con las últimas semanas de violencia en Nayarit, especialmente en Tepic, las llamadas telefónicas que buscan extorsionar a ciudadanos comunes bajo la amenaza de sufrir consecuencias fatales están a la orden del día.
Al menos 30 denuncias diarias por llamadas de extorsionadores son recibidas ante el Ministerio Público de acuerdo a datos proporcionados por la Procuraduría de Nayarit.
Al darle seguimiento a uno de varios casos investigados, se localizó a una familia con la que los extorsionadores se habían ensañado haciéndoles más de 10 llamadas y gracias a una grabación de celular se pudo identificar un número telefónico de los delincuentes.
Y es que los supuesto “sicarios” hacen creer que tienen extremadamente vigilada a su víctima, que conocen a todos los miembros de la familia y que incluso a la hora de la llamada, están listos para entrar a ejecutarlos. Pero todo es falso, lo único que quieren son depósitos en cuentas bancarias o recargas de tiempo aire para sus teléfonos celulares.
LAS LLAMADAS CON EXTORSIONADORES
Este reportero llamó al número telefónico de los delincuentes haciéndose pasar por hijo de una de las víctimas amenazadas ofreciéndoles 10 mil pesos para que dejaran de llamar a su domicilio.
Un primer extorsionador contestó haciendo preguntas como para verificar que se trataba de un persona común y corriente.
Enseguida a lo largo de la conversación quedó demostrado que el delincuente telefónico no conocía Tepic y se encontraba en otra ciudad distante (se confunde cuando se le refiere el Parque del Sagrado Corazón), que desconocía la identidad y el domicilio de su víctima (afirma que están vigilando el domicilio y el reportero está en su oficina) y que con sus falsas amenazas buscaba infundir temor para obligar al extorsionado a acudir a la sucursal de una cadena de tiendas a comprar tiempo-aire para teléfonos celulares.
Los números proporcionados por la voz con acento norteño, pertenecen a teléfonos móviles de Acapulco, Guerrero; Tampico, Tamaulipas y Saltillo, Coahuila.
La llamada comenzó a cortarse y el extorsionador comenzó a enfadarse. El reportero lo convenció de que acudiría al Oxxo más cercano a realizar las recargas solicitadas y colgó.
Minutos después, las llamadas no cesaban al teléfono de las oficinas de «Nayarit en línea». Cuando el reportero contestó, un segundo extorsionador estaba al relevo.
Cuando el reportero reveló su verdadera identidad, el extorsionador muy alterado comenzó a proferir una serie de amenazas y finalmente colgó al sentirse descubierto. Ningún comando armado llegó.
CHARLATANES PROFESIONALES
De acuerdo a investigaciones policiacas, los extorsionadores son generalmente presos del fuero común en cárceles distantes que consiguen directorios telefónicos y comienzan a llamar haciéndose pasar por sicarios y narcotraficantes.
Antes de amenazar, sus primeras llamadas buscan a niños, adolescentes o ancianos con supuestas ofertas, concursos y promociones con el objetivo de sacarles información de los miembros de sus familias y de sus actividades.
Al conocer los datos de una familia, las siguientes llamadas son para la extorsión y con mucha seguridad se refieren a la esposa, los hijos, los padres a quienes podrían supuestamente secuestrar o agredir.
Buscan, dependiendo del perfil de su víctima, que se hagan depósitos en sus cuentas de bancos generalmente de tiendas departamentales o que se hagan compras de tiempo aire para seguir extorsionando.
Tras la investigación el reportero no siente temor alguno, ni cree en las amenazas que le hicieron. Los riesgos por la actividad periodística pueden venir de otras fuentes, pero no de estos charlatanes profesionales que lucran con el miedo de la gente.
PARA SABER MÁS:
CHECA LAS LLAMADAS DE ANTONIO TELLO CON LOS EXTORSIONADORES:





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