Los mejores tres días en la vida de Tony

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- Jul 17, 2010

>• Tony Nieves, camarógrafo del Ayuntamiento de Tepic, fue arteramente asesinado el pasado miércoles 14 y sus compañeros de trabajo escribieron este sentido artículo en torno al amigo perdido, mismo que comparten ahora con los lectores de NAYARITENLINEA.MX

 

De una familia con raíces en Jala, pero que hace unas cinco décadas, llegara a Tepic, Tony como lo conocían todos sus amigos, nació el 20 de Diciembre de 1979, se lamentaba haber nacido en esa fecha porque decía que toda la gente andaba siempre en posadas y su cumpleaños pasaba desapercibido, así que él decidió cumplir años cuando él quería y a veces hasta más de una vez entre enero y noviembre. Jamás en diciembre.

Su trabajo de la talacha lo llevó a ganarse un empleo en el Municipio, primero en logística, luego en el área de prensa del ayuntamiento de Tepic, desde hace seis años, cuando fue invitado por el entonces Jefe de Prensa,  quien le asignó varias labores para que aprendiera y escogiera, quedándose como camarógrafo desde el 2002.

Americanista de hueso bien amarillo, seguidor de equipo  de basquetbol angelino de Los Lakers, coleccionista de cachuchas y tennis, cantando siempre mientras no estaba grabando alguna imagen y presto a reclamar cuando su trabajo se extendía más allá de las 3.PM.  Tony, aunque siempre estaba a dieta, siempre también estaba dispuesto a comerse un buen trozo de chicharrón, aunque sus platillos favoritos eran el pescado “a la huerfanita” y los chicharrones de pescado. Tenía como rutina  tomarse una cerveza al mes y había dejado de fumar tres años atrás.

Divertido, imitador de voces y sonidos de animales, amiguero de 9 a 3 y de ahí en adelante, no le gustaba contestar el teléfono. “No me llamen. Esa es la hora de mi familia, de estar con mi mujer y mi hijo de cuatro años, por eso quiero tener un horario de entrada y salida”, decía siempre mientras,  pujaba por obtener su anhelada basificación que había logrado hace apenas 53 días.

“Los tres días más felices de mi  vida son el día que me casé, el día que nació mi hijo y el día que obtuve mi base. Ahora sí lo tengo todo”, decía una y otra vez desde que el pasado 21 de Mayo había logrado  su basificación como empleado del SUTSEM. Con su primer aguinaldo ya como sindicalizado, planeaba echar los cimientos de un terreno pues vivía en casa prestada por un familiar.  “Ahora sí ya tengo el futuro de mi familia asegurado y sin el miedo de cada trienio de quedarme sin chamba”.

Los sábados y domingos cubría eventos sociales. “Las bodas me gustan porque con esa sonrisa debería uno andar siempre con quien tiene a su lado y los bautizos, son una gran lección que hay que aprender y poner en práctica: hay que llorar uno para que le den de comer o lo apapachen más”, decía, quien dejó trunca su carrera en el Tecnológico de Monterrey, porque no hubo suficientemente el dinero para pagar la otra parte que no cubría la beca por sus aptitudes en el basket-bol.

Dejó trunca su vida familiar pues añoraba ver a su hijo, logrando lo que él no había alcanzado como estudiante. Dejó trunca su vida matrimonial cuando se preparaba para celebrar su aniversario de bodas. Dejó trunca las lecciones de editor que estaba tomando con sus compañeros de trabajo. Dejaron trunca su vida como esposo, como padre y como empleado.

Tony, lo que no queda trunca es nuestra amistad y el privilegio de haberte conocido.

Tus compañeros

 

 

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