>Lázaro Cárdenas.- Por tercer día consecutivo, los 236 policías municipales de este puerto industrial continúan con un paro indefinido de labores, en demanda de la destitución del director de la corporación, el agente federal Alberto Arellano Aguilera, de quien denunciaron que en represalia, ordenó que no se les cubriera la nómina semanal a los uniformados, que en forma global oscila en los 400 mil pesos.
Luego de tres días de ausencia de la ciudad, arribó a las instalaciones de Seguridad Pública Municipal el alcalde perredista Adolfo Tovar Ontiveros, quien luego de conocer una serie de denuncias por atropellos, malos tratos y hasta amenazas de muerte por parte de Arellano Aguilera, simplemente reconoció que había indignación no solo en la policía, sino en la ciudadanía en general por la serie de excesos que han cometido los agentes federales en esta región, "pero esos abusos los comete la federación, no el municipio o el estado", aclaró.
El edil se comprometió a que este mismo sábado los uniformados en paro les sería cubierto su salario, señalando que no era porque el Director de la corporación lo haya ordenado, sino que en Tesorería Municipal no se contaba con el recurso suficiente, por los graves problemas económicos que está atravesando el ayuntamiento.
Pidió a los protestantes levantar su movimiento, con la promesa de acudir él este mismo día a Morelia, a una reunión con el Secretario de Gobierno, Fidel Calderón Torreblanca, donde se iba a abordar la solución a este conflicto, para no seguir dejando a la ciudadanía sin el servicio de seguridad pública, pero los inconformes determinaron seguir con su movimiento hasta que se destituya a Arellano Aguilera y varios agentes más que han venido operando como sus escoltas, de quienes los municipales se quedaron de malos tratos también.
Denunciaron que para cubrir los lujos que se da Arellano Aguilera, como el mantener un jacuzzi y una cama de hidromasaje dentro de sus oficinas y mandar traer comidas para su equipo de colaboradores a base de pescados y mariscos y solventar boletos de avión, a cada patrulla le ordenaba que llevara 15 detenidos para cobrarles una multa entre 300 y 500 pesos, sin recibo, por lo que cada semana, cada turno le tenía que entregar alrededor de 30 mil pesos o de lo contrario eran castigados.





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