Según el reporte dado a conocer por la Procuraduría de Justicia del Estado, se realiza una serie de trabajos de campo para precisar desde qué puntos y cuántas armas fueron utilizadas por el grupo armado que ejecutó al director de los servicios de protección.
Con la integración de la averiguación previa Cul/167/2010 se plasman las evidencias encontradas sobre la avenida Lázaro Cárdenas, casi esquina con Mutualismo, en la colonia Los Pinos, muy cerca del Palacio de Gobierno, para definir cuántos hombres participaron en la emboscada del funcionario.
También se determinó guardar en el anonimato los nombres de cuatro personas inocentes que resultaron heridas en forma incidental en el atentado, así como la identidad de los propietarios de 13 vehículos dañados por los disparos de armas de fuego.
La tarde del viernes pasado, Murillo Espinoza, quien hace cinco meses asumió el cargo, junto con sus tres escoltas, se desplazaba en dos camionetas oficiales, con rumbo al centro de la ciudad procedentes de sus oficinas cuando fueron atacados desde varios frentes, por lo menos por 10 sicarios fuertemente armados.
Una de las versiones rendidas por testigos presenciales y que es cotejada por los investigadores, es que tiradores apostados en techos de viviendas y hombres armados en motocicletas, tendieron una trampa a Jorge Murillo Espinoza y sus miembros de seguridad.
Este funcionario que en marzo se hizo cargo de los servicios de protección, en sustitución de Rafael Gaxiola Peñuelas, quien fue víctima de un atentado el 17 de noviembre del 2009 que lo mantiene con graves problemas de salud, no logró responder la agresión.
Las autoridades judiciales analizan la ubicación de los disparos que perforaron las cabinas y destruyeron los cristales de las dos unidades donde viajaban los funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública, para poder definir las ubicaciones de los tiradores.
Como parte de las indagatorias, de la averiguación previa Cul/167/2010, se establece que los 605 casquillos percutidos encontrados en el escenario del múltiple asesinato, son analizados, para definir calibres y poder establecer, cuántas armas y personas participaron. También se cotejan las balas percutidas, con los dos fusiles automáticos y las pistolas, calibre 9 milímetro de cargo de los agentes caídos, Erick Herrera Guzmán, Adolfo Arámbulo Vega y Adrián Rodelo Landeros, que fueron recogidas, para poder establecer si estos intentaron defenderse de sus agresores.
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