Nayarit en el mapa del luto

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- Oct 31, 2010

>• En su edición de esta semana, PROCESO publica un reportaje del periodista Pedro Zamora sobre la masacre de los lavacoches en Tepic y cita información de NAYARITENLINEA.MX que a continuación reproducimos con autorización de esa prestigiada revista

Desde la muerte de sus padres pasaron 14 años para que Juan Manuel Hernández Robledo volviera a sentirse feliz. El pasado abril sorprendió a sus familiares cuando, por voluntad propia, se recluyó en una de casa de rehabilitación de la iglesia cristiana Alcance Victoria y estaba orgulloso de los seis meses que llevaba sin probar drogas ni alcohol.

Pero la mañana del miércoles 27 todo terminó para él: murió en el ataque perpetrado por más de una decena de sicarios en el negocio de lavado de automóviles Gamboa, donde prestaba sus servicios como parte de su proceso de recuperación. Junto con Juan Manuel murieron 14 personas más la mayoría internos del albergue y tres quedaron heridas.

Esa matanza evidenció los niveles de violencia del crimen organizado en Nayarit, particularmente en la capital, desde principios de este año. De acuerdo con el ejecutómetro del portal de noticias Nayarit en línea, en los primeros 10 meses de 2010 han muerto 292 personas a consecuencia de la guerra contra el narcotráfico.

Horas después del múltiple asesinato el gobernador Ney González asistió a una “misa por la paz” en la iglesia de San Judas Tadeo, donde dijo que era un buen momento para reflexionar, pues “una buena dosis de oración no nos cae mal a todos”.

En una entrevista radiofónica el mandatario aseguró que la violencia que azota al estado se deriva de factores externos. “Ésta no es una guerra que tenga que ver con problemas entre nayaritas, es un problema entre narcotraficantes y tienen que librar su guerra allá en sus espacios, no en nuestras calles, no en donde están nuestros jóvenes; ésta es una guerra que no es de Nayarit”.

Asimismo, en su espacio de Facebook Ney González calificó de “doloroso” el hecho de que hayan muerto jóvenes que “luchaban por escapar de las drogas”, además de que estimó que el suceso es “doloroso para todos porque lastima también a quienes radican en esa zona, a quienes tienen sus empresas en esas calles; daña el nombre del estado de Nayarit, su economía y provoca la pérdida de empleo”.

Entre otras decisiones posteriores, González anunció el cese del director general de la Policía Estatal Preventiva (PEP) y de algunos mandos de la Policía Estatal Investigadora (PEI).

El presidente estatal del PRD, Rodrigo González Barrios, cuestiona esas medidas y advierte que a lo largo de su sexenio Ney González se ha caracterizado por cambiar con frecuencia a los funcionarios de las corporaciones policiacas.

“El gobernador ha fallado en todas sus estrategias; ha dicho que va a caer más personal de los cuerpos de seguridad, pero la verdad es que la única cabeza que debería caer en Nayarit es la del gobernador; creo que este barco ya se hundió, hay una total desconfianza de parte de los ciudadanos, hay un rechazo muy fuerte, porque no ha hecho absolutamente nada en materia de seguridad”, dice el dirigente perredista.

Añade que en Nayarit “no tenemos gobierno”, pues el gobernador “no vive en la capital, sino en Nuevo Vallarta… quienes ejercen el poder en Tepic son los grupos delictivos y si no detenemos esto, pronto vamos a estar viviendo como en Ciudad Juárez o en algunos municipios de Tamaulipas o Nuevo León. Debe hacerse algo muy rápido”.

Rodrigo González dice entender que la gente esté rezando en sus casas y encuentre en sus oraciones un poco de calma, “pero el gobernador es de un estado laico, está obligado a darnos seguridad a todos los nayaritas y no ha cumplido; desde finales de enero de este año hace llamados a rezar y nos quiere regañar porque dice que no cuidamos a nuestros hijos”.

Desmiente también que todos los pistoleros sean gente de otros estados, como lo ha afirmado el gobierno estatal, pues “hay muchos jóvenes nayaritas que se han convertido en sicarios, que hoy están muertos, que son de aquí, de familias que todos conocemos; es gravísimo que estén muriendo, y deberíamos estar buscando maneras de evitar que se vayan al crimen organizado”.

Y los tiros de gracia

El miércoles 27, poco antes de matar a 15 personas en el autolavado Gamboa los sicarios pasaron dos veces frente a ese negocio, por la avenida Rey Nayar. La tercera ocasión, minutos antes de las 10 de la mañana, los tres vehículos en los que iban detuvieron totalmente la marcha, los asesinos bajaron empuñando armas de alto poder y dispararon.

Esto fue observado desde la acera de enfrente por un taxista que comía una torta en un estanquillo. “Cuando vi que traían armas largas, casi por instinto me tiré al piso, traté de cubrirme y no supe más; en cuanto terminó la balacera me fui de ahí”, cuenta.

Los vecinos de la zona temen hablar del tema. Nadie acepta haber visto lo ocurrido. El propietario de una llantera, el encargado de una clínica veterinaria y una odontóloga cuentan que estaban trabajando dentro de sus establecimientos cuando escucharon las ráfagas y se pusieron bajo resguardo.

Difieren en cuanto al tiempo que duró la balacera, pues hablan de tres a 10 minutos. Uno de ellos dijo haber escuchado al final disparos aislados, que atribuyó a los tiros de gracia.

Además de los internos del centro de rehabilitación murieron otras personas que estaban en el lugar por casualidad, como Max Eduardo Hernández Dostler, de 38 años, quien acababa de llegar en su motocicleta para entregar un pedido de tortas y jugos.

También murieron los hermanos Fernando y Roberto Velasco Delgado, albañiles de 25 y 28 años, quienes elaboraban el presupuesto para una adecuación al baño. El primero trabajaba para sostener a sus padres y el segundo, casado, deja tres hijos pequeños. Falleció también Rafael Gamboa, cuñado del dueño del negocio.

Los otros ejecutados son Emanuel Peña Martínez, de 17 años; Mauricio Candelario Monroy Gutiérrez, de 20; Francisco Rosalío Silva Osuna, de 46; Jesús Castillo Martínez, de 52; Efraín González Guzmán, de 28; Alfonso López Félix, Salvador Dueñas Quezada, Eduardo de Jesús Sosa Vargas, Armando Preciado y Manuel García Estrada.

Entrevistado después de oficiar la misa de Juan Manuel Hernández Robledo, el sacerdote Amadeo Cortés Velázquez, de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, advierte que la situación de violencia en Nayarit ha generado mucha indignación e impotencia entre la población.

“Es increíble el clima de violencia que se vive, es algo que no podemos creer, a todos nos sorprende… Pero el camino no va a ser la justicia por propia mano; el gobierno tiene que luchar para que esto no quede impune, pero como sociedad tenemos que cooperar con compromiso con la no violencia y educar a nuestros hijos.

“No hay palabras para consolar a la gente que está sufriendo el dolor de haber perdido un hijo –dice–. Yo les hablo de la fe, pero no es fácil, hay quienes le echan la culpa a los delincuentes, al gobierno o incluso desde el dolor hay quienes cuestionan dónde está Dios.”

En esta parroquia, en el camino al panteón Jardines de la Cruz, este año se han incrementado las misas de cuerpo presente. Amadeo Cortés informa que en promedio se realizan tres o cuatro por semana, las más de las veces para personas asesinadas.

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