Murió acribillado mientras predicaba la palabra de Dios

- Nov 5, 2010

>• El joven nayarita con nacionalidad norteamericana dejó a su joven viuda con un embarazo de seis meses

Max Eduardo, cristiano, felizmente casado y a punto de convertirse en padre de su primer hijo, llegó a entregar un pedido de tortas y jugos en ese lugar y no desaprovechó para predicar la palabra de Dios a sus clientes.

De pronto, un grupo de sicarios llegó en camionetas y comenzó a rafaguear con sus “cuerno de chivo” a todos. Max estuvo en el lugar y hora equivocados: el autolavado Gamboa, el 27 de octubre a las 10 de la mañana.

Max Eduardo Hernández Dotzler nació en Tepic el 2 de diciembre de 1970 y a los 18 años su madre de origen norteamericano se lo llevó a vivir a Estados Unidos donde obtuvo la nacionalidad de ese país, donde además estudió fotografía y diseño gráfico.

Su esposa dice a NAYARITENLINEA.MX: “Regresó a México el 27 de diciembre del 2009 a radicar y enviado por el Pastor Mario Oseguera a ejercer como predicador en la Iglesia Apostólica y para contraer matrimonio conmigo… nos conocimos en julio del 2009 ya que era algo que él esperaba desde hace muchos años a pesar de radicar en Estados Unidos, su deseo era casarse con una mujer mexicana y quedarse a vivir aquí en Tepic”.

Ellos se casaron por el civil el 14 de febrero del 2010 y por la iglesia cristiana el 21 de marzo del 2010, ambos trabajaban en un negocio de jugos y tortas ubicado en la colonia Moctezuma.

“Max ya tenía muchos clientes y repartía sus productos en talleres, carpinterías, juzgados, autolavados y otros negocios, con la ilusión de trabajar duro para ahorrar ya que recibimos la feliz noticia que esperábamos un bebé.”

El 27 de octubre, salió a entregar un pedido de tortas al autolavado Gamboa y como acostumbraba platicar de la palabra de Dios a los jóvenes que trabajaban ahí, su esposa creyó que esa era el motivo de su tardanza puesto que ya eran las 12 y no regresaba.

Fue entonces cuando un repartidor de una farmacia que conocía a Max le dio la noticia a la mujer que había sucedido una masacre en el autolavado y que había visto la moto y el casco de Max tirados en el piso donde ocurrieron los hechos.

A la joven esposa le confirmaron la terrible noticia del asesinato de Max ese mismo miércoles, cuando la familia acudió al Servicio Médico Forense a reconocer el cadáver.

Hernández Dotzler murió por impactos de proyectiles de arma de fuego que penetraron su cráneo y tórax, de acuerdo a las causas de defunción descritas en el certificado.

Max Eduardo, un hombre bueno, trabajador, ajeno a cualquier actividad delincuencial, dejó a su joven viuda embarazada de 6 meses. “Su fue –dice ella-- a poco tiempo de recibir a su bebé el cual amaba profundamente sin aún conocerle”.

 

{becssg}a-noviembre10/max{/becssg} {becssg_c}0||Max Eduardo tenía doble nacionalidad, mexicana y norteamericana, y estaba por cumplir 30 años.{/becssg_c}

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