Este muro no ha caído para Roger Waters

- Dic 18, 2010

>México.- La noche de este sábado, Roger Waters, el que fuera bajista, cantante y compositor de Pink Floyd, con 67 años a cuestas, ofrecerá el primero de tres conciertos en el Palacio de los Deportes (que debe ser domado por los ingenieros de sonido que lo acompañan en el "The Wall Live Tour 2010/2011") para celebrar los 30 años de "The Wall" en un territorio mexicano que no le es desconocido.

El montaje del espectacular show hace dos décadas era tan enorme que era casi imposible cargar con él. Ahora, una versión un tanto más compacta, pero con superior impacto, garantiza una buena visualización de la parafernalia teatral, con lo último en tecnología digital, efectos alucinantes y nuevas ilustraciones con las marionetas del reconocido caricaturista Gerald Scarfe.

"The Wall Live Tour" (que ahora ven fans de todo el mundo y no sólo unos cuantos, como su primera puesta en escena hace años en EU, Reino Unido y Alemania) también tiene su historia de achaques, iras, arrebatos y humillaciones, aparte de haber sido —según algunos— detonante del legendario pleito iniciado en los años 70 (que tuvo como primer réferi al productor Bob Ezrin).

El asunto aún tiene eco entre Waters (a quien se le acreditan las letras de Pink Floyd, desde "The Dark Side of The Moon" hasta "The Final Cut") y su ex socio de grupo, David Gilmour, quien aguantó, junto con Nick Mason, los embates de Roger para ver en manos de quién quedaba el nombre de "Rosado Floyd".

El pleito legal fue ganado por Gilmour y Mason. Ellos se quedaron con los derechos del nombre mientras que Roger Waters tuvo que conformarse con los derechos teatrales de "The Wall" y con merchandise de Pink Floyd (que incluía hasta el cerdo volador) y, por supuesto, con todas las canciones que compuso para "The Wall" que, durante el tour de presentación del álbum, representó más perdidas que ganancias.

El único que realmente se llevó unos miles de dólares como dividendo fue el difunto Richard Wright, también miembro de Pink Floyd que, irónicamente, aceptó (luego de broncas personales con Waters durante la grabación de "The Wall") tocar como asalariado.

Un último álbum más: "The Final Cut", quedó en poder de Waters también.

- Dos grandes egos

Roger Waters y David Gilmour han aprendido con los años a ser tan mañosos como marrulleros y cada vez que pueden se dedican curiosos "halagos". Gilmour, quien una vez llamó perro sarnoso a Waters, pagó cara su osadía al ver su rostro impreso en rollo de papel sanitario. Ambos músicos son, como los definieron en la revista inglesa "New Musical Express", como la parte sadomasoquista de El Gordo y El Flaco del rock. Pero no hay mal que dure 100 años y hace cinco se juntaron para tocar en el concierto "Live 8" en el Hyde Park londinense. Más recientemente, el 10 de julio de este año, el par se volvió a reencontrar en un evento benéfico de ayuda a niños palestinos refugiados.

Algunos fans que vieron imágenes de ese encuentro en el Facebook de Waters dicen que casi se besaron y fumaron la pipa de la paz y que, de no ser por las chicas que los esperaban a ambos (cuyas fotos están también en Facebook) quién sabe qué hubiera pasado.

Sin embargo, hay otros admiradores que afirman que el sueño de volver a verlos juntos se hará realidad, y que si Gilmour no vino (con sus guitarras imprescindibles grabadas allá por 1979) a los conciertos de México en el Palacio, es porque no va a estar en todos los shows, sino en algunos muy especiales y de ganancias previamente garantizadas.

Como quiera que se anticipe el futuro en lo que toca a la gira de los 30 años de "The Wall" en el año 2011 (con o sin Gilmour), no hay que dejar de ver a Waters (quien también tiene una sólida carrera en solitario entre bandas sonoras de películas, series de televisión, discos y videos en directo o como participante en discos de otros artistas) en uno de los conciertos más esperados del año.

Finalmente hay que agregar que corre fuerte el rumor de que, al final de la actual gira de "The Wall" habrá una magna edición en DVD y Blu-ray disc y quién sabe si hasta la reconciliación definitiva de Waters con su némesis Gilmour, y quizá hasta el resurgimiento de un ¿renovado? Pink Floyd, dejando a los muertos aparte.

 

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