>• Puertos tomaron medidas durante las horas de mayor riesgo
El terremoto de 8.9 grados Richter que azotó Japón generó una alerta de tsunami de "peligro moderado" para la costa pacífica mexicana, y la sicosis de la población que buscó dónde resguardarse en caso de que éste llegara a las costas mexicanas.
Ayer, las playas del Pacífico prácticamente se paralizaron: restaurantes y demás comercios cerraron, se suspendieron clases en algunos estados e, incluso, algunas familias viajaron a municipios más seguros.
Hasta la noche de ayer, el saldo fue de cero daños y cero víctimas, un avance del mar de 70 metros en la costa de Jalisco y un incremento de 10 centímetros del nivel marino. A las 20:00 horas, el presidente Felipe Calderón anunció en su cuenta de Twitter que ya no había riesgo para México. "Se estima que ya no hay peligro", publicó.
El primer impacto del fenómeno se esperaba en la costa de Ensenada, Baja California, a partir de las 08:44 horas del viernes, para luego desplazarse durante seis horas hacia el sur por la costa pacífica; finalmente sólo se registraron fuertes oleajes.
En La Manzanilla, municipio de La Huerta, Jalisco, durante 30 minutos la marea cubrió 70 metros de playa por arriba de lo normal, causando encharcamientos sin que hubiera necesidad de desalojar la zona.
En los estados costeros del Pacífico, las autoridades de Protección Civil, incluso algunos gobernadores, coincidieron en asegurar que estaban preparados para cualquier contingencia.
Los puertos de la costa del Pacífico mexicano, desde Ensenada, Baja California, hasta puerto Madero, Chiapas, se declararon en alerta amarilla y se prohibió la navegación de embarcaciones menores, mientras que los barcos que se encontraban en mar abierto fueron avisados para regresar y buscar resguardo en el muelle.
En Baja California, expertos oceanográficos recomendaron guardar las embarcaciones ante lo que se calificó de "peligro moderado" por oleaje de hasta dos metros de altura. En Baja California Sur desde la madrugada se puso en marcha un operativo de vigilancia para evitar actividades turísticas e instruir a los visitantes y pobladores, especialmente de Los Cabos, para mantenerse en lugares altos.
En la mayoría de las playas se destacaron equipos de salvavidas para alejar a los bañistas y evitar accidentes, y se pidió a la población costera tener documentos importantes a la mano, linternas, pilas, un aparato de radio, dotación de víveres y, en caso necesario, prepararse para evacuar.
Cancelan actividad escolar
Como medida preventiva, se suspendieron las clases en 240 escuelas de las zonas pesqueras de Sinaloa, y se pidió a jefes de familia, alumnos, directivos y maestros escuchar las recomendaciones de las autoridades. Tras la cancelación de actividad en las aulas, fue posible observar grupos de adolescentes y jóvenes en el malecón que se acercaron a ver el aumento del oleaje.
También en Nayarit el gobierno suspendió las clases en los poblados costeros de los municipios de Tecuala, Santiago, San Blas, Compostela y Bahía de Banderas, y se pidió a los lugareños alejarse de las playas "con el radio sintonizado".
En Sinaloa se esperaba el impacto del tsunami en los municipios de Ahome, Guasave, Angostura, Navolato, Culiacán, San Ignacio, Elota, Mazatlán, Rosario y Escuinapa.
A pesar del llamado de evitar el pánico, cientos pobladores de Mazatlán de se desplazaron desde temprano hacia el municipio de Concordia, una zona serrana limítrofe con Durango, a más de 40 kilómetros de la costa, y ocuparon la plaza central, la parroquia de San Sebastián y el edificio del ayuntamiento hasta que pasara la alerta.
En la zona hotelera, los prestadores de servicio guardaron en zonas seguras equipos y aparatos eléctricos para evitar daños, además de alertar a los huéspedes, muchos de los cuales optaron por regresar a sus lugares de origen.
Repliegue marino
En la costa michoacana, donde se suspendió toda actividad luego de recorridos de información por la zona, el mar se replegó nueve metros de su punto normal, según confirmó el secretario de Gobierno del estado, Fidel Calderón Torreblanca, por lo que se pidió a los lugareños extremar precauciones aunque sin alarmarse. El fenómeno se dio principalmente en Lázaro Cárdenas y se esperaba un flujo de al menos 20 metros del nivel normal costero.
En Colima, Protección Civil dijo que el fenómeno no afectaría seriamente la región costera, pero emitió boletines cada media hora para evitar el uso de las playas y estableció un canal de comunicación continua con los municipios de Manzanillo, Tecomán y Armería para desalojar las zonas bajas.
En Oaxaca, los puertos se cerraron a la navegación y el turismo, debido al incremento del oleaje a lo largo de sus 598 kilómetros de litoral.
La alerta preventiva por posibilidad de tsunami tomó por sorpresa a prestadores de servicios turísticos, restauranteros, playeros y ciudadanía en Acapulco, Guerrero, donde se suspendieron deportes acuáticos, y se cerraron los restaurantes de playa.
Cerca de 92 negocios ubicados en la franja de arena de las playas de Acapulco cerraron momentáneamente y retiraron su mobiliario de la playa, en espera a que pasaran las horas de alerta (de las 11:00 a las 14:00 horas) y de que el fuerte oleaje disminuyera.
El litoral marítimo chiapaneco también accionó medidas preventivas por el aviso del tsunami restringiendo las operaciones pesqueras y previniendo a los pobladores y a prestadores de servicios a extremar precauciones manteniendo una alerta preventiva.
En todos los estados ribereños, las respectivas zonas militares y la Armada informaron estar prestos para proteger y rescatar a las comunidades pesqueras del litoral Pacífico. (Con información de los corresponsales Ulises Zamarroni, Julieta Martínez, Yovana Gaxiola, Javier Cabrera, Alfredo Quiles, Adriana Covarrubias, Gladys Rodríguez, Elly Cstillo, Óscar Gutiérrez, Alberto López, Alfredo Quiles, Olga Rosario Avendaño, Zorayda Gallegos)





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