>Sí, pajaritos, lo tenemos que decir una y mil veces, ante oídos sordos, no queda sino gritar: “!Ya basta de violencia!, los mexicanos no queremos más muertes, queremos vivir en paz, queremos recuperar nuestra tranquilidad, queremos justicia, queremos paz!”. Así, con ese grito, el mismo que hace unas semanas resonará en las calles de varias ciudades del país y del mundo, cientos, miles de ciudadanos saldrán hoy y el próximo domingo a repetir el clamor hasta el cansancio.
Porque no hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que el que no escucha; y el clamor es, sí para los criminales, para los narcos, los sicarios y los matones que han sembrado el miedo, el terror y la muerte en amplias franjas del territorio nacional. A ellos les decimos que no queremos ya vivir con miedo, que aunque ellos tengan las armas y la corrupción de autoridades, aunque crean que ellos nos mandan, somos muchos más los mexicanos que rechazamos la violencia y el crimen como forma de vida.
Pero también el grito desesperado, el clamor de paz y de tranquilidad es para el gobierno, para las autoridades todas, sin importar niveles, colores o partidos. Para Felipe Calderón, que no quiere entender que su estrategia de fuerza también ha generado violencia y que no acepta que tantos mexicanos que le piden replantear sus métodos de combate al crimen, aumentar la inteligencia, la lucha contra el lavado de dinero, la inversión social y educativa, no pueden estar equivocados.
El “¡Ya basta!” es también para los gobernadores de los estados, unos ineptos, otros coludidos, algunos negligentes y desentendidos que mientras sus gobernados están siendo asediados, amedrentados, masacrados por la delincuencia más cruel, ellos voltean para otro lado, alegan no tener competencia y faltan a su primer obligación de brindar seguridad a los ciudadanos.
A los militares, que han abusado en algunos casos de la fuerza y han masacrado “por error” a ciudadanos indefensos a los que sólo ven con un “daño colateral” sin investigar ni juzgar esos abusos de fuerza; a las policías federales y locales, que cuando no están corrompidas y controladas por el narco, tampoco terminan de hacerse responsables de su labor y propician que el Ejército, con toda su rudeza y sus ambiciones para militarizar al país y pasar por encima de los derechos humanos, siguen avanzando.
Pedro sobre todo, pajarracos, el “¡Ya basta!” que hoy y el próximo domingo se oirá de nuevo en las calles, es para recordar y reivindicar a las víctimas inocentes de esta guerra, a los jóvenes estudiantes, amas de casa, niños que han muerto en fuegos cruzados, en “confusiones o errores” de los militares, en irracionales venganzas de los narcos. Cientos de vidas humanas que se perdieron sin razón, que ni tenían culpa ni pidieron ser parte de esta guerra.
También por los mexicanos que han sido desterrados de sus pueblos, que han tenido que huir por miedo o por cansancio ante el acoso y los cobros del crimen; por los empresarios que han cerrado negocios al no poder pagar las extorsiones de sicarios y han perdido todo el patrimonio construido con años de trabajo. Por los niños huérfanos de esta guerra; por las viudas que se cuentan por montones, por los jóvenes que perdieron la posibilidad de divertirse ante los “toques de queda” virtuales que ya existen en varias ciudades del norte del país.
Hay muchas razones por las que salir a las calles a gritar “!Ya basta!”, muchos mexicanos que las tienen directamente y otros que si no gritan hoy, aunque no hayan sido víctimas, mañana podrían serlo y vivir en carne propia esta violencia. Yo no sé ustedes pajarracos, pero yo lo único que quiero es poder vivir en paz, es recuperar esa tranquilidad perdida, es saber que todos los mexicanos pueden tener esa paz; no me importa si la droga existe, si los criminales están ahí como siempre han estado y seguirán estando; yo solo quiero paz y eso se lo exijo a quienes me gobiernan y están obligados, por ley y como su principal función, a darnos seguridad. Y como dijera aquel ya clásico mexicano harto: "!Sí no pueden, que renuncien!"





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