>Víctima de los compromisos cupulares del Partido de la Revolución Democrática, Gilberto Orejel, fuerte precandidato al ayuntamiento de Tecuala, está a punto de ser sacrificado para favorecer a Martín Bueno, conspicuo miembro del cacicazgo de Quimichis fundado por su padre Rosalío, alias “Don Chalío”.
La dirigencia perredista ha “instrumentado todo tipo de maniobras truculentas para eliminar al prospecto más fuerte, sin importarle los riesgos de perder esa alcaldía ante un PRI que se recompone eficazmente para recuperarla”, afirma Rafael Rosales, uno de los simpatizantes de Gilberto Orejel.
Por su parte, el doctor Luís Lora denuncia que este fin de semana “se apareció la comisión política del PRD, encabezada por Arturo Marmolejo, para aplicar sorpresivamente un examen a los precandidatos, con un cuestionario de capacitación política difícil de contestar, con la obvia finalidad de obtener un pretexto para descalificar a los aspirantes no gratos a la dirigencia”. Por supuesto, “el examen que le dieron a Martín Bueno ya venía con las respuestas”, asegura el médico. “Con ese procedimiento buscan eliminar especialmente a Gilberto Orejel, quien lleva la delantera en todas las encuestas”.
Martín Bueno es un reconocido perdedor de elecciones en Tecuala, aunque ha encontrado en la derrota un peculiar modus vivendi, relata Rafael Rosales, profesionista, comerciante y activo impulsor ciudadano de Gilberto Orejel. “El rechazo popular es producto del comportamiento público de algunos de sus familiares, como su propio padre, priísta de abolengo, quien hizo una gestión de no muy grata memoria como presidente municipal de Tecuala durante el trienio 1979-1982”.
El cachorro de don Chalío compitió electoralmente para el ayuntamiento en 1999, para aprovechar el tsunami electoral provocado por el fenómeno Toño Echevarría, pero no lo logró, pues perdió de manera vergonzante ante el candidato del PRI, doctor Andrés Bogarín Serrano, hombre muy apreciado por la comunidad tecualense.
“Sin embargo, volvió a competir en el siguiente trienio 2002-2003 y de nuevo resultó apaleado por un PRI fortalecido, que esa vez postuló a Ramón Huerta, ganadero y agricultor de Milpas Viejas”, señalan.
“En otros campos Martín Bueno también ha sido derrotado debido al tufo de desprestigio político que le persigue, desde los tiempos del priísmo dorado de su padre”, relata Rafael Rosales. Por ejemplo, cuando impulsó a Ramón Arias para presidir la Unión Ganadera, resultó vapuleado e, igualmente, cuantas veces ha tratado de imponer presidente del Comisariado Ejidal de su propio terruño, Quimichis, los campesinos han patentizado su repudio a la hora de votar, “inclusive a mono parado”.
Pese a ello, al interior del Partido de la Revolución Democrática logró construir un cacicazgo municipal que le ha permitido imponer regidores plurinominales y conseguir empleos para sus amigos “y los hijos de sus amigos en la administración del ayuntamiento”.
Los perredistas tecualenses se preguntan cómo es que la dirigencia de su partido, el PRD, está dispuesta a arriesgar los miles votos del capital político acumulado por la gestión de Alberto Parra Grave “al tratar de imponer a un tipo de esa calaña”. Con Martín Bueno “está garantizada la derrota y asegurado el regreso del PRI a la presidencia municipal, señala Luís Lora, pues los perredistas votarán por otras opciones. “Pero, claro, en este, como en otros casos, parece que se cumplirá la sentencia de que en la política no opera el sentido común”.





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