“La filantropía en México es infantil”

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- Jul 6, 2011

>•Sergio Autrey advierte pavor al riesgo entre los funcionarios de la cultura

Empresario, filántropo, coleccionista, editor, miembro de los patronatos del Museo Nacional de Arte y del Festival de México (que encabeza) y presidente de la recién constituida Fundación INBA, Sergio Autrey advierte pavor al riesgo entre los funcionarios de la cultura. Señala que hay apatía en el mundo, en el que parece que no cabe la diferencia, donde por obra de la globalización todo se empareja y acaba por ser igual, igual de mediocre.

 

Acostumbrado a tomar riesgos, Autrey emprendió hace más de tres años un proyecto cultural que “revive” el que Fernando Gamboa había creado hace 40, Osaka, cuando el museógrafo invitó a artistas a crear obras monumentales para la Feria Universal de 1970, en Osaka Japón. Con el nombre de Akaso, Autrey ahora invitó a 26 pintores “en la plenitud de su labor”, a crear grandes piezas que más bien parecen murales; una segunda etapa del proyecto incluyó la participación de 21 videoastas que, encabezados por Fernando Llanos, desarrollaron videos que acompañan la exposición. Se hizo una serie que transmite Teveunam; el siguiente pasó será un largometraje, en 2012, con la productora Varios Lobos. Fue el Musas (Museo de Arte de Sonora) el primero en exhibir las pinturas; ahora están en el Museo del Chopo.

Autrey la llama su “primera incursión a una exposición”, y en ese sentido fue una novedad. Le preocupa lo que viene: la idea es que las obras se presenten, a lo largo de cinco años, en museos de México o el extranjero, sin embargo, las dimensiones de las piezas y su cantidad, no hallan paredes o museos tan altos como las pinturas lo requieren; está acordada su exhibición en el Marco, de Monterrey, pero la fecha no está definida. Autrey propone que las instituciones y estados propongan espacios alternativos, como una fábrica o una bodega.

Las obras de Akaso, propiedad de Autrey, podrían venderse después de estos cinco años, “si hay una institución que la quiera, que haga investigación y la dé a conocer, y si a los pintores les conviene”.

¿Esta fue su “primera incursión” en una exposición, ¿la quiere repetir?

Quita tiempo, ese es mi problema. Le estoy dedicando mucho tiempo a esto y no estoy acostumbrado. Considero que siempre hay mucha gente más preparada que yo para generar esto. No hay curaduría aquí, seleccioné a ciertas personas que, en conjunto se respetan, se consideran pares e hicieron su mejor esfuerzo. Fue preguntar ¿qué está pasando en este país con tanta violencia, con tantas celebraciones? y ¿qué está haciendo una generación de artistas? Hay violencia aquí, sin que se haya dicho vamos a buscar la violencia. Ahí están los resultados en Macotela (Paisaje: deshuesadero y cruxifixiones); está la Coatlicue despedadazada, de Germán Venegas; la de Arturo Rivera (Clase de anatomía); la Red roja de Alberto Castro, las Palomas asesinadas de Miguel Ángel Alamilla...

¿Qué piensa del resultado?

Todos están en plenitiud. Llevan 20, 30 años pintando, viven de pintar, dominan la técnica, están expresando con gran facilidad la pintura.

¿Contradicen esa idea de que “la pintura ha muerto”?

No sé quién haya dicho eso. Entonces la historia ha muerto, la ciencia ha muerto. Solamente aquí en México alguien se creyó eso y trató de convencer a muchos. Es como cuando la SEP quita civismo de las primarias: ya no se da, entonces ya no existe. Muchos tomaron esa consigna como sindicatos. El que dijo eso acerca de la pintura es como sindicalista.

¿Qué lo anima a estar impulsando proyectos de cultura?

Es hacer algo más de lo que hace un empresario, algo más de lo que haces en tu casa. Hacer algo más por el país, como persona. Eso anima a aventurarte a otros medios, a vocaciones de educación, de asistencia o culturales. Muy al principio del Festival, las empresas nuestras estaban en el Centro, por eso nos adherimos, primero mi hermano (Adolfo) y luego yo. Hay la intención de hacer algo más por el contorno que te rodea. El Festival ha sido un largo camino, es muy valioso; hay que pelear para que se estrenen cosas mexicanas, fue muy interesante que en 2010 se pusiera la opera Únicamente la verdad. Son riesgos que tomamos; siendo de la iniciativa privada podemos hacerlo sin tanto pavor.

¿Siente que en la institución hay mucho pavor?

Al riesgo, sí. Hay cada vez más miedo a los riesgos. Y no sólo aquí, en todo el mundo. Se ha vuelto cada vez más apático todo. Ya no hay comisiones. Esto (Osaka) lo hizo hace 40 añosGamboa, ahora no hay quién. Los funcionarios, habiendo tanto prepuesto, tanta necesidad, ¿a dónde ponen el dinero? Tienen el pavor de dónde invertir o gastar.

¿Le faltan ideas a los funcionarios culturales?

Es falta de atreverse.

¿Como nacen las revistas Arqueología Mexicana y Relatos e Historias en México?

Arqueología fue una invitación del INAH, hace 19 años. Querían hacer una revista de arqueología, y dijimos sí. Me interesaba la arqueología por la globalización, a la que veía como una mediocridad hacia todo, y de las pocas cosas que tenemos en México originales, originales, es toda esta parte prehispánica. Coincido con don Miguel León-Portilla en que tenemos una cultura totalmente original, y hay que conservarla, mantenerla, valorizarla, revaluarla y darla a conocer. Mi esposa (María Nieves Noriega, directora de la publicación) es historiadora, pero siempre quiso ser arqueóloga. En la revista hay un comité científico, donde está el INAH, y ahora tenemos a El Colegio de México, la UNAM, etcétera, con editorial Raíces, sí se siente el comité, y decide qué se va a escribir y quién lo hará. Ese comité es el que le da prestigio a la revista. Estamos un año adelantados.

¿Cuantos ejemplares?

Casi 40 mil, 38 mil, se vende bien. Tiene 8 mil 200 suscripciones, incluidas bibliotecas.

¿Qué lo animó a hacer “Relatos e Historias en México”

Siempre quería sacar la (revista) de historia, era la continuación. Si no era el centenario ¿cuándo? Rafael Tovar, cuando encabezaba la comisión de los centenarios, me animó. Pero no era una revista del centenario, era una revista para quedarse, y seguimos.

¿Por qué cree que ha habido una buena respuesta del público?

Porque si ves las portadas más vendidas no te las crees.

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