Batalla de Ixtlán del Río; el narcoterror llegó al Sur de Nayarit

- Jul 28, 2011

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Reporte Especial.- Ixtlán del Río, la llamada ciudad de los vientos, fue la tarde de este miércoles, la ciudad de las rágafas de fusiles y estallidos de granadas.

Momentos de pánico vivieron los ixtlenses, por primera vez desde que se desatara en Nayarit la narcoviolencia, luego de un enfrentamiento entre elementos del ejército mexicano y un grupo de sicarios.

En la colonia “El Llano” y en el camino al rancho de la Haciendita justo en el balneario El Suspiro, un comando militar irrumpió a las 2 de la tarde donde se encontraban reunidos varios presuntos miembros de la delincuencia organizada, iniciando un tiroteo que se prolongó por más de media hora.

Aterrorizados, vecinos del lugar sintieron la balacera a unos metros de sus casas.

En tanto, seguramente alertados por su compañeros, otros grupos de presuntos delincuentes bloqueaban la autopista a Guadalajara, donde un tráiler fue incendiado y simultáneamente por la carretera libre a Tepic a la altura de Zoatlán, otro grupo de hombres fuertemente armados atacaron a una camioneta del agua Ciel y dos camiones tipo torton que luego utilizaron para cerrar el paso.

Eran para entonces las 3 de la tarde.

El chofer del tráiler todavía pálido del susto, narró a NAYARITENLINEA.MX que un vehículo se le atravesó y de su interior bajó un hombre armado con un cuerno de chivo haciendo disparos al aire para que se detuviera.

Los sicarios trataron con estas acciones de impedir que llegaran los refuerzos militares y policiacos, sin embargo, la Policía Federal en cuestión de minutos retomo el control de estas dos carreteras.

En el centro de Ixtlán la gente corrió a guarecerse en sus casas, los comercios cerraron y el miedo se apoderó de todos.

Para las 16 horas, los soldados de la 13 zona militar ya tenían bajo control la zona de la batalla.

Al menos dos miembros de la banda delincuencial fueron detenidos y una hora después un camión blindado de la Secretaría de Seguridad Pública (el llamado Rinoceronte) llegó por ellos escoltado por decenas de patrullas de la Policía Federal, de la Estatal Preventiva y de vehículos del Ejército.

Fue entonces cuando nuestras cámaras pudieron entrar al lugar de la batalla donde quedaron abandonados cuatro vehículos blindados con impactos de arma de fuego, una granada de fragmentación sin estallar y cientos de casquillos percutidos de armas de alto poder.

De acuerdo a versiones militares y policiales, es probable que entre los presuntos delincuentes haya heridos incluso muertos que lograron recoger en su huida.

Uno de los sicarios heridos fue dejado por hombres armados en el centro de salud de la vecina ciudad de Ahuacatlán, suceso que provocó que médicos, enfermeras y pacientes huyeran despavoridos del lugar, donde minutos después el presunto delincuente murió.

 

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