>•La carrera del tenor Javier Camarena despuntó tras haber ganado, a los 28 años de edad, el Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli
Javier Camarena arrastra dos grandes maletas y carga una mochila. Aunque no lo expresa, luce cansado tras un concierto ofrecido en la ciudad de Toluca. Sonríe, habla de su familia y describe con precisión su agenda: fechas, nombres, teatros.
Todos le emocionan, pero por ahora lo que lo mantiene más entusiasmado es su debut el próximo 1 de octubre en la Metropolitan Opera House de Nueva York, una de las casas de este género más prestigiadas del mundo.
La carrera del tenor Javier Camarena despuntó tras haber ganado, a los 28 años de edad, el Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli.
Hoy, a los 35 años de edad, está convertido en una de las figuras más importantes de la ópera nacional de los últimos años que ha logrado conquistar varios escenarios de relevancia a nivel internacional.
Además, el veracruzano es profeta en su tierra. En México, los críticos tienen una opinión positiva y entusiasta de su trabajo.
Recientemente debutó en la Ópera de París con La sonámbula, de Belinni, considerada una joya del repertorio lírico, y se prepara para interpretar en el Met El barbero de Sevilla, de Rossini.
Además, su agenda está completa hasta 2015.
En entrevista con EL UNIVERSAL, Javier Camarena habla sobre lo que ha sido el devenir de su corta, pero destacada trayectoria.
Cómo te sientes ante el próximo debut en el Met de Nueva York?
De las metas que estuvieron siempre presentes en mi mente, en mis sueños, cuando decidí ser cantante, fue conquistar una de las cumbres de la ópera, ahora estoy a unos meses y me siento muy emocionado.
Tu carrera ha despegado rápidamente en los últimos años. ¿Ya asimilaste esta situación?
Lo tienes que hacer a la misma velocidad en que se dan las cosas. Sí, ha sido rápido, pero siento que sirvió mucho la preparación que tuve antes de irme a Europa. Aproveché todo lo que tuve para desarrollarme en el escenario. Mi licenciatura en música la hizo en Xalapa, después me fui a Guanajuato, después gané el Morelli, vinieron muchos conciertos, La hija del
Regimiento, Elíxir de amor, entre otros. Mi intención siempre fue hacerme artista en el escenario. Llegué a Suiza con tablas, con una idea clara del repertorio. Luego vino el trabajo de pulir lo que aprendí con mi maestro Francisco Araiza.
Quien además fue tu ejemplo a seguir y tu guía...
Sí, él es uno de los tenores que se conviertieron en leyenda y sigue vigente. Me enseñó prácticamente todo lo que hoy tengo de idea en cuantro a la interpretación.
Mantener la unión familiar ha sido una de tus principales preocupaciones en este tiempo.
Así es, pero soy afortunado de tener a mi lado a una mujer como mi esposa. No es fácil esta situación, la ausencia es obligada, no siempre es posible que me acompañe porque hay responsabilidades que atender. Es muy duro, pero también mi familia es el motor para desarrollarme como cantante y como artista.
En una entrevista te recordaron que hace un par de años soñabas con las cosas que hoy has conquistado. Cuando las metas se han cumplido, ¿qué sigue?
Seguir cantando. No hago mi trabajo por fama ni por reconocimiento, sino porque amo cantar, amo la posibilidad de estar en diferentes escenarios y compartir mi visión sobre los diferentes roles que me encargan. Gracias a Dios hay muchos cantantes con el mismo repertorio, pero todos tenemos nuestra propia visión, así que amo ser una alternativa.
Ser representante de nuestro país en el extranjero, ¿es una responsabilidad?, ¿es un peso difícil de llevar?, ¿es un gozo?





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