>• NAYARITENLINEA.MX publica el primero de dos relatos de paisanos que hace 10 años vivieron la tragedia del World Trade Center
Después de que meses atrás había cruzado la línea ilegalmente por Tijuana, finalmente llegue a New York, el paraíso de los rascacielos en verdad bonito.
Trabajaba en una empresa constructora y lo habitual era que en las mañanas nos íbamos a The Home Depot por los materiales que necesitábamos en ese día y estábamos en el área de cajas cuando escuche en inglés que “un avión había caído en un gemelo” pero como no hilaba muy bien el idioma me imaginé que como había dos aeropuertos, pues que cayó en uno.
Mi patrón se me acerca y me dice en español “Jesús una avioneta le cayó a una de las torres gemelas, a mi prima que trabaja ahí le van a dar el día libre, jajaja”, lanzó una carcajada y seguimos al trabajo.
Salimos y se veía mucho humo en la torre pues estábamos cerca del lugar de la tragedia.
Ese día era cumpleaños de mi mamá y le tuve que mentir que vivía como a dos horas de los sucesos. Ese día fue difícil de comunicarse todo mundo quería hablar a sus gentes.
Y nos fuimos al trabajo, cuando estábamos en la obra prendimos el radio en una estación en español para escuchar el programa “El vacilón por la mañana” y enseguida dijeron los conductores que otro avión había chocado en la otra torre.
Inmediatamente mi patrón habló con su familia se salió de la casa y cuando volvió con la cara desencajada nos dijo “váyanse a sus casas nos vemos mañana”.
Al día siguiente fuimos a su almacén de donde salíamos todas las mañanas y nos dijo que no íbamos a trabajar.
Nos regresamos y a la vuelta de la casa estaba el departamento de bomberos de esa zona y vimos una tabla grande con fotos de muchos bomberos con un moño negro nos fuimos a la casa todo el ambiente era muy tenso al día siguiente también no trabajamos. Quisimos ir a Manhattan pero estaba blindado no dejaban entrar a nadie.
El día 15 de septiembre nos presentamos a trabajar y el patrón tenía una cara larga, un amargo sabor de boca se le notaba. Nos dijo con voz entrecortada que su prima no la habían encontrado y me vio fijamente acordándose de la broma en la tienda.
Pues así empezaron después los rumores de más ataques, el ántrax y tantas cosas más.
Finalmente el 15 de octubre fui a Manhattan a la embajada mexicana a sacar un salvoconducto para poder salir por aire a México.
Nueva York era un lugar de miradas tristes, de desconfianza entre las personas y finalmente el 23 de octubre del 2001 salí de esa gran ciudad lastimada.
Llegué y vi el México que dejé con más gusto que nunca pero nunca me arrepiento de haber estado en aquel lugar hace 10 años… es la experiencia más grande de mi vida después de mi hija.
Ahora tengo dos años viviendo en mi Nayarit, este estado lleno de oportunidades aunque también de violencia.
Pero esperemos que esto cambie.
(El autor de este relato, Jesús Pérez, es un electricista de Tepic que vivió en Nueva York)
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