>Coatzacoalcos.- La Caravana de Paz viajó por el sureste mexicano por uno de los corredores más codiciados para el contrabando de droga —Chiapas, Tabasco, Veracruz—, ruta controlada por “Los Zetas” para subir sus cargamentos y el de otros grupos delictivos hacia Estados Unidos, zona actualmente en disputa.
“Yo les digo a los políticos que no han entendido, ya no tenemos estadistas porque son tipos ya rebasados por nosotros mismos, por la sociedad y por el crimen que han consentido, que si no enderezan el camino y se ponen a servir, a construir seguridad con los ciudadanos y tejido social, éste, por desgracia, va a ser el último movimiento pacífico. Lo que va a venir por la indignación va a ser terrible hasta perder el país”, sentenció el poeta y escritor Javier Sicilia.
“Ellos quieren resolverlo con algo tan terrible que han creado que es la militarización, y los extremos se tocan. El caos que estamos viviendo con la militarización es vivir en el horror, la inseguridad y la posibilidad de que se nos maten. Lo que evidencia el sur del país es que cuando la militarización se coloca dentro de la seguridad ciudadana viene la criminalización de las protestas sociales y la persecución”, advirtió en referencia al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), donde dijo está la “reserva moral de este país”.
Además de los agravios y represión a pueblos indígenas, la marginación y la pobreza, en esta región se manifiesta la otra violencia, la de las ejecuciones, los balazos, los granadazos, las desapariciones, los secuestros, las extorsiones y la de la colusión de las autoridades con el crimen organizado.
Es el área desde la frontera con Guatemala, entrando a México por la zona maya de Lacanjá, hasta llegar a Tabasco y luego tomar el corredor de Veracruz hasta Tamaulipas. La ruta paralela que recorre “La Bestia”, el tren que sale de Tenosique, donde además de viajar los migrantes va todo tipo de mercancía. La llaman “La ruta de la muerte”.
Debido a la violencia que se vive en esta zona, la Caravana de Paz junto a algunas víctimas en el estado clausuraron de manera simbólica el Palacio de Gobierno y realizaron un mitin afuera del Congreso de Tabasco, para exigirle a la clase política escuchar a la sociedad civil indignada por violencia de los cárteles y del gobierno.
Resistencia de pueblos indígenas
El poeta, quien intenta bajar su perfil mediático, explicó que los valores de esos pueblos indígenas en resistencia no son el dinero ni los metales, son la espiritualidad que no antepone los intereses personales por encima de los de la comunidad, y eso, debe ser aprendido y escuchado por los gobiernos en lugar de perseguirlos.
“No se equivoquen, no es Marcos, es la gente, no se equivoquen no es Javier Sicilia, es la gente lo verdaderamente importante”, insistió. Es por eso que desde este sábado el poeta no encabeza las movilizaciones de esta caravana de paz y son otras víctimas que buscan se hagan más visibles, como Julián Le Barón.
Fue la ambición por el dinero, por controlar este corredor, lo que desató la pelea entre los grupos delictivos, coinciden lugareños. La misma que llevó a que regiones como el municipio de Cárdenas a vivir en casi estado de sitio. Después de las ocho de la noche nadie está en las calles, a diario hay balaceras y asesinatos.
Ese mismo dinero del crimen es el que financia campañas políticas y ha construido carreteras paralelas a las autopistas para transportar sus mercancías, y por las cuales la gente no puede circular después de las cuatro de la tarde, dicen los pobladores.
“Yo vine aquí donde está el poeta Sicilia para que me escuchen. A mí el gobierno me mató a mi hijo. Estaba con un amigo en una camioneta estacionado en Xalpa de Méndez y llegaron los de la Marina, el Ejército, la Policía Federal y Estatal. Les tiraron 50 balazos. Dijeron que se habían pasado un retén. En la reconstrucción de hechos se contradijeron. Fue el 14 de noviembre de 2010. No he recibido justicia”, aseguró Ramón Pérez.
Por la tarde, el Movimiento por la Paz confirmó la detención del padre Fray Tomás González Castillo, defensor de migrantes, que la noche del viernes organizó la recepción de la caravana en Palenque, Chiapas, por las patrullas del estado de Tabasco y el camión del Ejército, aunque aún no se determinan las causas. Por la noche, la caravana llegó a Coatzacoalcos.





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