>Washington.— Luego de que la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos rechazara una petición de la defensa para suspender la pena de muerte contra el afroestadounidense Troy Davis, éste fue ejecutado anoche, a las 23:08, hora de Georgia, con una inyección letal.
A las 22:57, la oficina del fiscal general de Georgia informó a Anneliese MacPhail, madre del policía Mark MacPhail, de cuya muerte fue acusado Davis, que el sentenciado estaba siendo inyectado. “No fue mi culpa. No tenía una pistola. Soy inocente”, dijo Davis antes de recibir la inyección, según relataron a la prensa varios testigos.
Originalmente la ejecución del hombre de 42 años, estaba prevista para las 19:00 (local), en la prisión estatal de Jackson, Georgia.
Después de que el tribunal supremo de Georgia rechazara, por la tarde, una prórroga, los abogados de Davis recurrieron a la Suprema Corte de Washington. Cientos de personas se congregaron frente a la prisión para protestar por la ejecución y repetían “¡Salven a Troy Davis!”. Miles de peticiones de clemencia internacionales fueron presentadas, ante las dudas del caso.
Davis fue condenado a muerte en 1991 por el asesinato, dos años antes, de MacPhail, agente de policía de la localidad de Savannah. Siete de los nueve testigos que declararon en su contra en el luego se retractaron, según la defensa. Nuevos testigos aseguraron que otro hombre admitió haber cometido el crimen.
Los fiscales se apoyaron en un informe de balística que señaló que había similitudes suficientes entre los casquillos de bala encontrados en el sitio del homicidio y los hallados en el lugar de un tiroteo en una fiesta, ocurrido más temprano como para decir que provinieron de la misma pistola. Según la fiscalía, Davis primero hizo disparos en la fiesta y luego, con la misma pistola, disparó y mató a MacPhail.
El presidente de EU, Barack Obama, no intervino en el caso.





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