DF se calienta más rápido que el promedio mundial

- Oct 11, 2011

>• Conocer la dinámica del clima en el Valle de México podría ayudar a entender mejor cómo se comportan las tormentas, señala Víctor Magaña, del Instituto de Geografía de la UNAM

El cambio de uso de suelo que se ha dado en la Ciudad de México en las últimas décadas debido a la urbanización, ha tenido como consecuencia un aumento de la temperatura en la ciudad a un ritmo más acelerado, incluso que el calentamiento global del planeta, señaló Víctor Magaña Rueda, investigador del Instituto de Geografía de la UNAM.

El especialista indicó que, de acuerdo con sus estudios, este incremento en la temperatura por la urbanización, que en el caso de la ciudad de México ha sido de 3 grados durante el siglo XX, está relacionado con el aumento de la tasa de precipitación pluvial y de eventos hidrológicos extremos como las tormentas de mas de 40 milímetros por hora.

Si bien todas las grandes urbanizaciones del mundo cambian su clima, advirtió, conocer la dinámica del clima en el Valle de México tomando en cuenta la urbanización y sus efectos meteorológicos, podría ayudar a entender mejor cómo se comportan las tormentas en el DF y aspirar a realizar mejores pronósticos de las trayectorias que las tormentas van a seguir y así contribuir a minimizar los desastres.

El maestro en geofísica destacó que para analizar cómo ha cambiado el clima de la ciudad en los últimos años, lo más importante es contar con buenos datos, afortunadamente, apuntó, el Distrito Federal es una de las ciudades con mayor número de estaciones que reportan información meteorológica como temperaturas máxima y mínima.

La ciudad también cuenta, comentó,  con una red de pluviómetros que, aunque no es tan extensa, han permitido hacer el seguimiento de cómo han ido aumentando las precipitación pluvial y las lluvias de más de 20 milímetros por hora, cada año, en las zonas donde se ha incrementado la urbanización.

El investigador explicó que el cambio de uso de suelo no sólo incrementa la temperatura en la superficie, sino que contribuye a que se forme sobre la ciudad una  burbuja de aire caliente que tiene una mayor capacidad de atrapar humedad que proviene del golfo de México, aumentando así la cantidad de agua precipitable que hay en la ciudad.

Comparando los registros de lluvias, los científicos observaron que en el pasado los aguaceros de mas de treinta milímetros por hora eran más esporádicos que en estas décadas.

Por otro lado,  en zonas de la ciudad como Ecatepec, donde la urbanización ha sido más acelerada, se observa mayor incremento en las lluvias intensas que en zonas como Milpa Alta, donde no ha cambiado tanto el uso de suelo.

Hasta ahora, estudiando los registros de temperatura y precipitación, con datos de la red de pluviómetros del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, han formulado algunas hipótesis sobre cómo se comporta el clima en la ciudad y cómo se relaciona con los eventos hidrológicos extremos.

Analizando los datos de los reportes meteorológicos del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México registrados desde 1970, el especialista en ciencias atmosféricas dijo que la cantidad general de agua precipitable tiene valores más extremos en años recientes que en las décadas pasadas.

Víctor Magaña, quien también es doctor en ciencias atmosféricas, explicó que como parte de su investigación también se han estudiado casos de tormentas que han provocado desastres, como la del 25 de agosto de 2006, que ocasionó el desgajamiento de un cerro en Cuajimalpa.

Pensamos que los vientos son los que van moviendo la tormenta, por eso hemos estudiado la trayectoria que siguió y cómo fue evolucionando la tormenta hasta llegar a más de 40 milímetros por hora de precipitación, señaló. Si tuviéramos alta resolución de los campos de viento podríamos analizar cómo estos pueden ir moviendo las tormentas y encontrar patrones.

Una de las hipótesis que han construido, estudiando los datos mencionados anteriormente, es que muchas de las tormentas que ocurren en el Valle de México tienen su origen en el noreste del Distrito Federal, pero los vientos dominantes tienden a mover las tormentas hacia el poniente, donde se encuentran con una barrera orográfica.

La idea sería poder hacer para todas las tormentas intensas, de más de 30 milímetros por hora, una especie de trayectorias como si fueran huracanes con un punto de génesis y un punto en el que terminan, agregó Magaña Rueda.  Podríamos encontrar conjuntos de trayectorias de tormentas e ir estudiando la dinámica de estos fenómenos.

El investigador del Instituto de Geografía consideró que las investigaciones para comprender el clima en las ciudades son importantes porque no sólo la zona metropolitana de la ciudad de México crece y se urbaniza a un ritmo acelerado. Todas las otras zonas urbanas del país también crecen y, sin duda, cambiarán su clima, concluyó.

Víctor Magaña Rueda comentó los resultados de sus investigaciones durante su conferencia Dinámica del Clima del Valle de México, dictada en el Auditorio Julián Adem, del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM.

Deja tus comentarios