'Lo mejor está por venir si no acabamos antes con el planeta'

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- Oct 22, 2011

>• El científico mexicano Arturo Álvarez-Buylla fue uno de los galardonados con el Premio Príncipe de Asturias; hubo un emotivo reconocimiento a héroes de Fukushima

Madrid.- El neurocientífico mexicano de padres asturianos, Arturo Álvarez Buylla, recibió ayer junto con sus compañeros de la Universidad de California, el estadounidense Joseph Altman y el italiano Giacomo Rizzolatti, el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2011, en una solemne ceremonia celebrada en el Teatro Campoamor de la ciudad de Oviedo (Asturias, norte de España).

Primer galardonado con el premio de Investigación Científica y Técnica en pronunciar un discurso en la gala de los premios, el neurocientífico fue reconocido por haber proporcionado pruebas para la regeneración de neuronas en cerebros adultos que han abierto vías a nuevos tratamientos contra el Alzheimer, el Parkinson y el Autismo.

Durante su discurso, Álvarez Buylla recordó su infancia, cuando desde niño “y en la distancia de mi querido México”, su padre y su abuelo, exiliados tras la Guerra Civil española (1936-1939), compartían con él sus recuerdos de su tan añorada Asturias. Una tierra en la que “además de la ‘Regenta’ de Clarín, se inventaron, entre otras cosas, la fabada y el culín de sidra”, dijo. “Ellos me contaban historias de prados y montes verdes, de hórreos, de costas escarpadas bañadas por el Cantábrico y, por encima de todo, de gente recta y recia surgida de esta tierra vertical. Sus historias, además, conllevaban un idealismo por el conocimiento, por la cultura, la naturaleza y por parte de mi padre, la ciencia”. 

El neurólogo recordó a los colaboradores y colegas que tuvo durante sus años formativos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la Universidad Rockefeller, y ahora, en la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos), y aseguró que “el mundo de la ciencia está lleno de fueras de serie, como dicen en España.

Vivimos en una época en la que, si no fuera por el entusiasmo, conocimiento y estímulo de maestros, colaboradores y estudiantes, no sería posible romper la correosa frontera de lo desconocido”, apuntó. Álvarez-Byulla se refirió a la belleza del sistema nervioso y de las neuronas “que resplandecen cuando nos asomamos al ocular de un microscopio”.

Destacó lo que son capaces de hacer como “la memoria, la conducta, la percepción, la imaginación y la emoción”. Y dijo que pese a llevar un siglo de intenso trabajo “estamos en pañales para entender cómo el cerebro es capaz de tanta maravilla”. Sobre el avance científico y tecnológico alcanzado durante el último siglo, dijo que eso provoca que muchos jóvenes se sientan abrumados y piensen que todo ya está descubierto.

Pero su impresión es “que lo mejor está por venir, si no acabamos antes con el planeta o marginamos la actividad creativa y la imaginación de los pueblos”, advirtió.

 En su opinión, la simple promoción del conocimiento con el fomento a la imaginación, la exploración y la creatividad, “es lo que hace a los pueblos grandes”. Y deseó que el gran salto que ha dado España en el impulso a la ciencia, la cultura y las artes en los últimos 30 años “sirva de ejemplo a otros países y en particular a Latinoamérica”. El aliento de un poeta

Otro de los galardonados fue el músico y poeta canadiense Leonard Cohen. A sus 77 años protagonizó el momento más emotivo de la noche al recibir el premio con la mano en el corazón, y con un discurso que improvisó después de haberse pasado toda la noche en vela “agotando las chocolatinas del minibar” tratando de escribir unas palabras.

Recordó cuando a principios de los años 60 vivía con su madre en Montreal (Canadá), y un día conoció a un joven español en un parque junto a una cancha de tenis que tocaba la guitarra flamenca. “Había algo en su manera de tocar que me cautivaba y pensé que yo algún día querría tocar como él”. Así que le propuso que se convirtiera en su profesor particular.

Aceptó y durante tres días le enseñó a colocar los dedos para tocar seis acordes. “El cuarto día ya no vino a mi casa y cuando fui a buscarle a la pensión en la que vivía, me dijeron que se había suicidado”, contó. “Aquella noticia me entristeció enormemente. No sabía nada de él ni el por qué se había quitado la vida. Pero lo que sí sé es que esos seis acordes que él me enseñó han sido la base de toda mi música”, dijo. “Todo viene de aquí. Todo lo que ven en mis canciones y en mi poesía está inspirado en esta tierra. Por eso pueden entender el agradecimiento que siento por este país”, agregó. En su discurso, Cohen también tuvo palabras de recuerdo para el poeta Federico García Lorca, dijo que después de leer y estudiar a muchos poetas británicos fue en Lorca en quien encontró la voz que le inspiró. Y aseguró que la poesía viene de un lugar “que nadie controla”. Entre cinco héroes

Los “héroes de Fukushima”, un grupo de hombres y mujeres que, sin importarles el peligro de radiación, decidieron meterse en la central nuclear horas después del terremoto vivido en Japón y el posterior tsunami del pasado marzo que causaron más de 20 mil muertos y desaparecidos, fueron otros de los premiados. A la ceremonia acudieron cinco de los “héroes”: un bombero, dos policías y dos militares. Uno de ellos, Toyohiko Tomioka, agradeció el premio y dijo que no lo recibían sólo ellos sino todo el pueblo de Japón.

Los otros premiados fueron el atleta etíope de 38 años, Haile Gebrselassie, otro de los más ovacionados de la noche; la organización científica británica más antigua del mundo, The Royal Society, obtuvo el galardón de Comunicación y Humanidades; el músico napolitano Riccardo Muti, director de la Sinfónica de Chicago y durante dos décadas director de la Scala de Milán (Italia), fue elegido en el campo de las Artes. Muti expresó que aunque la música es armonía y la cosa más bonita del mundo, este mundo vive inmerso en la desarmonía, las luchas, las guerras y el odio.

“Siempre decimos que la música es la cosa más bonita del mundo y une; que la armonía y la belleza son básicas en el mundo y para que éste siga adelante, pero vivimos en la desarmonía, en la lucha, la guerra y el odio, y esto quiere decir que todavía no hemos alcanzado la belleza para que el bien derrote al mal”, afirmó.

Los otros premiados fueron Bill Drayton, creador de la fundación Ashoka, que recibió el premio a la Cooperación Internacional; y el psicólogo de la Universidad de Harward, Howard Gardner, el de Ciencias Sociales. El acto fue presidido por los príncipes de Asturias y la reina Sofía.

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