>• La temida líder del SUTSEM vencedora de muchas batallas, también ganó una batalla personal contra el cáncer
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Águeda Galicia Jiménez es la mujer en Nayarit más temida por gobernadores, alcaldes y todo aquel funcionario que se atreva a meterse con ella o sus representados.
Es la polémica, influyente y poderosa líder del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Estado y Municipios (Sutsem) que a sus 65 años de edad ha ganado muchas batallas laborales y políticas, pero también ganó una batalla personal: logró superar un cáncer de estómago.
A principios de la década, se le pudo ver encabezando marchas o en ásperas reuniones con el gobierno, portando una pañoleta en la cabeza que cubría los estragos de la quimioterapia.
“Águeda es tan dura y aguerrida que ni la muerte quiso llevársela”, bromea ella misma sobre un dicho de sus adversarios.
-- Burócrata, ¿está usted de acuerdo con ese término? ¿Realmente hay un poder detrás del escritorio?
-- Han denigrado esa palabra, pero nosotros realmente lo hemos sabido honrar…
Nacida en un pequeño pueblo llamado Chapalilla, a los 5 años se fue a estudiar a Tepic y a los 16 ingresó a la burocracia como empleada meritoria del Registro Público de la Propiedad.
Después, ya asalariada, fue comisionada como oficinista del PRI estatal, cuando eso se podía, cuando no había diferencia entre el partido y el gobierno. Fue allí donde a la joven trabajadora le comenzó a gustar la política y aún se le recuerda como elocuente maestra de ceremonias de los eventos priistas.
Más tarde en 1981, siendo la modesta asistente del alcalde de Tepic, fue electa por sus pares trabajadores como secretaria general del Sutsem y desde entonces solo se ha separado tres años de ese cargo, en la época en que presidió la federación nacional de sindicatos de trabajadores estatales, donde se codeó con los líderes obreros mundiales y fue cofundadora de la Unión de Trabajadores de América Latina.
Rodeada de libros y decenas de cuadros de reconocimientos e imágenes de San Judas Tadeo y la Virgen de Guadalupe, la líder sindical y también legisladora local, responde con desdén o con firmeza y es fácil saber cuáles temas le interesan más.
-- Usted ha doblegado a gobernadores, presidentes municipales y otros altos funcionarios, se ha ganado el respeto de ellos por no decir que el miedo, ¿esto es cierto?
Sonríe y aunque se sabe temida, prefiere no reconocerlo: “No es cierto. Hemos dado la batalla, ellos tienen el poder y el dinero y nosotros lo que tenemos es la confianza de los trabajadores que es la única fortaleza que tenemos y nuestra forma de luchar por lo justo… nosotros no reclamamos más de lo que consideramos que el trabajador merece”.
Tachada de “pendenciera”, a un simple llamado en la víspera, Águeda es capaz de en unas horas paralizar al gobierno estatal con un bien organizado movimiento de sus más de 10 mil agremiados, así como de mantener en jaque a cualquier presidente municipal que ose retener alguna prestación laboral, como le sucedió al de Tuxpan de 2005 a 2008 con quien tuvo un feroz enfrentamiento.
-- Cada principio de sexenio, el nuevo gobierno tiembla por la cantidad de trabajadores que se basifican quienes hacen crecer su sindicato ¿qué opina de eso?
-- A lo mejor soy ¨mal pensada”, pero pienso que a lo mejor hay malas intenciones en ese tema. A nosotros no nos quieren, pero nos toleran y nos utilizan, eso me queda bien claro. Pero nosotros siempre hemos dado muestras de apoyar a las autoridades para que las cosas marchen mejor cada día”.
-- Y qué les dice a quienes cusan a su sindicato de mantener asfixiadas las finanzas del gobierno estatal y de los ayuntamientos?
-- Para empezar les digo que cómo se explican que un trabajador tenga que esperar 30 años para aspirar a una pensión que le dará un modesto nivel de vida, y en cambio, bastan 3 o 6 años para que los funcionarios salgan enriquecidos.
“Cuando me dicen que nosotros tenemos asfixiadas la nónima, que me presenten la de los funcionarios para que se comparen y veamos la enorme diferencia… con eso los dejo callados”.
“Se están acabando las instituciones, cada gobernador que se va deja más empobrecido y endeudado al gobierno. Está grave esta situación, si no se actúa con responsabilidad, con seriedad, con compromiso hacia la sociedad… esto se está acabando.”
“No hay que llorar…”
Águeda truncó su ascendente carrera sindical nacional cuando le diagnosticaron un cáncer de estómago, dejando la ciudad de México para regresarse a Tepic a atenderse.
-- Usted ha ganado muchas batallas en la vida, entre estas, una batalla contra el cáncer…
-- Le cambia a uno la vida… Yo le doy gracias a Dios de que me haya dado una nueva oportunidad y ahora mi compromiso es con Él para cumplir de la mejor manera la misión que me ha dado.
Su misión –explica- es defender a los trabajadores de su gremio y aconsejar a quienes padecen esta terrible enfermedad para que la superen con fuerza y con fe.
“Yo les digo a quienes enfrentan al cáncer: hay que luchar y hay que seguir trabajando, hay que seguir haciendo lo que a uno le gusta, no hay que llorar, porque la depresión es una de las causas fatales para que la enfermedad gane.”
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