“Silvio Berlusconi, un fenómeno social”

- Nov 30, 2011

>Roma.-  “Silvio Berlusconi renunció porque los mercados y la Unión Europea le perdieron la confianza, pero también por la fragmentación de su partido”; “antes que mediático el berlusconismo es un fenómeno social”; “la imagen de Il Cavaliere ha naufragado, pero no así su fuerza electoral”; “la centro-izquierda hubiera podido ganar las elecciones, pero prefirió apoyar al nuevo gobierno”; “Monti es un técnico que conoce bien la política”; “el rigor económico que ha anunciado no significa destruir los equilibrios políticos y sociales italianos”; “con el actual gobierno técnico inició un nuevo sistema político”.

Estas son algunas de las afirmaciones hechas por el politólogo italiano Michele Prospero, autor de diversos libros, así como de múltiples ensayos, algunos publicados por la UNAM, en entrevista exclusiva para EL UNIVERSAL.

¿Cómo sintetiza el contenido de su más reciente libro, “El cómico de la política”, dedicado a Berlusconi?

Es un análisis de la comunicación política de Berlusconi. Explico la manera como el ex jefe de gobierno rompió con el lenguaje político e introdujo la informalidad en las sedes institucionales.

Con sus gestos y con sus bromas terminó por desestructurar el lenguaje político y los códigos institucionales.

No obstante, Berlusconi es un fenómeno político. No es normal ganar unas elecciones a sólo cuatro meses de haber fundado un partido

No, absolutamente. Pero Berlusconi no es sólo un fenómeno de pura comunicación, no ganó por recurrir a instrumentos e imágenes seductoras.

Detrás de su popularidad está una trasformación de la sociedad italiana, que él ha expresado en forma política.

Antes que mediático, el berlusconismo es un fenómeno social, porque dio sentido a la enajenación de los sectores medios, con los que siempre se ha identificado en la política: todavía ahora, las encuestas dan a su partido un 26%.

La imagen pública de Berlusconi, el personaje, ha naufragado, pero no así en el terreno electoral.

¿Por qué?

Porque también es expresión de sectores sociales muy fuertes. En los años de Berlusconi hubo una especie de doble sociedad. Una de asalariados, jubilados, etc., que contribuye con 85% de los impuestos y que sufre terriblemente la crisis, y otra, de empresarios, profesionistas de alto nivel, etc., que no la resiente, porque en Italia sólo 100 mil personas declaran ingresos superiores a 150 mil euros al año.

Berlusconi nunca tocó a los responsables de esta enorme evasión fiscal y del trabajo en negro, y, como no sufren la crisis, siguen votando por él.

¿La crisis económica fue el único motivo de la renuncia de Berlusconi?

No, el presidente (Giorgio) Napolitano aceleró la crisis de su gobierno y las grandes potencias lo apoyaron: en la última cumbre europea, los miembros de la Unión Europea hicieron un auténtico proceso a Berlusconi. Determinante fue, asimismo, la fragmentación de su partido: perdió la mayoría absoluta en la Cámara Baja y creo que también la podía perder en el Senado.

Pero hace unos días Berlusconi anunció que más de un millón de nuevos miembros habían adherido a su partido

Simple propaganda. Su partido, que nunca ha sido un verdadero partido —no existe una inscripción formal—, hoy corre el peligro de desaparecer, por la fuga de algunos de sus miembros y por la fuerte agitación en su interior.

¿Por qué el Partido Demócrata optó por apoyar la formación de un gobierno técnico, cuando ya tenía amarrada la victoria electoral?

Ante la grave emergencia económica, el PD no podía no podía optar por las elecciones anticipadas; lo consideró un acto de irresponsabilidad, porque las elecciones, en febrero o marzo, hubieran hecho incontrolable la crisis.

La austeridad propuesta por (el nuevo primer ministro italiano) Mario Monti es tan drástica que no todos parecen dispuestos a aceptar las medidas. ¿Qué nos puede decir al respecto?

Que hay que conocerlas, pero también saber que Monti es un técnico con un gran conocimiento de la política. Sabe que no puede desafiar a los partidos y que el rigor que propone no puede significar la destrucción de los equilibrios políticos y sociales: “Pagará más quien hasta ahora ha pagado menos”, dijo, para después subrayar que también consideraría los ingresos de cada italiano, lo que sugiere un impuesto a los grandes patrimonios.

Berlusconi declaró que redoblará su esfuerzo político. ¿Cuánto pesará su figura de en este proceso de reconstrucción?

Una cosa es la propaganda y otra lo que realmente puede hacer. Ha amenazado con hacer caer a Monti, cuando sabe que buena parte de sus parlamentarios ya no lo siguen. No puede ir más allá de las amenazas, porque perdería si se va al voto. Hoy su objetivo es reorganizar sus fuerzas.

¿Qué posibilidades tiene la izquierda de volver al poder y con qué tipo de coalición? ¿Qué escenario podría abrirse en esta nueva fase?

Con Monti no nació un nuevo gobierno, sino un nuevo sistema político. La mutación de los equilibrios político-institucionales lo demuestran. No se sabe si el PDL sobrevivirá a la renuncia de Berlusconi, si el tercer polo (UDC, FIL, API) se unirá a la centro-izquierda o será una fuerza alternativa. Se especula sobre el nacimiento de un nuevo partido cristiano, muy cercano a la gran burguesía capitalista y bancaria, que podría unir al tercer polo, empresarios y exponentes del nuevo gobierno.

¿Y la izquierda?

El PD debe reorganizarse, demostrar que su alianza con los partidos “Italia de los Valores” e “Izquierda Ecología y Libertad” no concluyó con su apoyo a Monti, pero también saber dialogar con las fuerzas de centro. Con los dos primeros partidos podría crear a una fuerte alianza de izquierda y con el tercer polo refundar a la centro-izquierda. Todo, sin embargo, depende del nacimiento de una nueva ley electoral, visto que con la actual, que otorga un premio de mayoría, las grandes alianzas son imprescindibles.

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