>* Crónica del encuentro entre el gobernador y diputados locales
Las necesidades del mercado, la demanda de la marca Scappino en nuestras escasas tiendas departamentales, el precio de esta marca -que no es ni lo más caro ni lo más barato-, ocasionaron una coincidencia que ruborizó de momento, en los primeros segundos del saludo a la puerta del edificio del Congreso, a Roberto Sandoval Castañeda y a Armando García Jiménez.
Se sorprendieron; primero se miraron entre ellos y luego a sí mismos. Roberto bajaba del vehículo oficial, y Armando lo recibió en la banqueta de avenida México entre Allende y Morelos. ¡Andaban vestidos igualitos!
Traje color gris Oxford, camisa blanca y una corbata color piñón con dibujos punteados. Igualitos. Solo en los zapatos negros de ambos había una mínima diferencia, sobre todo de tamaño, sabiéndose, claro, de la estatura alta del gobernador de Nayarit.
Quizá la reconocida marca Scappino ya no sea la exclusivísima franquicia con fama de no repetir telas, colores, o diseños de corbatas. Scappino solo se permite fabricar camisas blancas y azules con cuello duro, para combinarlas a la mejor moda del mundo de la presentación en los trajes tipo sastre que encantan a los caballeros.
Esta firma no entra a las ofertas, ni rebaja precios, debido a su política de privacidad, (no repetir estilos, colores ni tallas) aunque por esta vez les falló.
Sandoval Castañeda fue el primero en soltar un comentario hilarante: Oye, Armando, andamos igualitos, a lo que el líder de los legisladores priístas, contestó brevemente: Sí, ¿verdad?
Ambos se estrechan sus diestras y con la sonrisa en la cara ingresan a la sede de la Cámara de Diputados por la puerta principal.
No se habló más de las corbatas y de los trajes ni de los colores similares.
Roberto Sandoval es rodeado por una auténtica nube de reporteros, para ofrecerles una entrevista de unos quince minutos. Se acomodaron al fondo del patio central, en donde aparece una pintura de Venustiano Carranza. García Jiménez se aparta discretamente del numeroso grupo de compañeros de los medios, y aun así, fue abordado para una breve grabación.
El buen fin
El diputado Armando García se quedó esperando a que el gobernador terminara de atender a los medios. Me le acerqué y le comenté sobre la idéntica indumentaria que vestían él y Sandoval. “Es que fuimos al Buen Fin”, me comenta de manera jocosa.
Alguien del sexo femenino que estaba escuchándonos terció en la plática: -si este incidente sucede entre mujeres, no se tolera. Una de ellas desaparecería bruscamente y se retiraría a cambiarse sin retardo-.
Luego me acerqué a uno de los asistentes del mandatario estatal. Le hice la observación de las corbatas. Me respondió que en efecto, ya el equipo cercano a Sandoval lo hubo notado desde el principio. A Roberto le gustan las corbatas en todo tipo de tonos rojizos, me aclara.
No importa, -me dijo el que más se le acerca al gobernador-, quise buscar otra corbata en la camioneta y él me dijo que no, que así estaba bien.
De cualquier manera, mi amigo me insinuó que buscarán tener más tiempo para elegir la moda del gobernador. “Cambien de tienda”, le dije, porque me imaginé una tienda en Fórum con el nombre de la cuna del grupo de los Beatles.
Pero la casualidad de que dos varones coincidan al vestir no es tan desagradable, porque al fin y al cabo es hora de trabajar, son las diez de la mañana y hay mucha gente esperando a Sandoval dentro del edificio de México y Allende. En la calle podría hacer frío o calor, dicho así por lo agradable del clima mañanero de este jueves primero de diciembre.
Saludo cubículo a cubículo
Después de finalizar sus declaraciones a la prensa, el gobernador Roberto Sandoval tuvo que atender a muchas personas que lo esperaron pacientemente para el clásico pedimento, o la entrega de mensajes escritos.
El mandatario saludó a niños de la escuela primaria Adán Flores Moreno, no sin antes despedirse de la maestra, -lo que se les ofrezca-, dice.
Es difícil avanzar. Hay mucha gente. Pero el compromiso era saludar a los diputados y sus equipos de trabajo. En fin, a cada oficina del Poder Legislativo le tocó visita, iniciando por la Dirección de Prensa, que queda en corto.
Luego, también acude a saludar al personal de Relaciones Públicas. Por fin Sandoval sube las escaleras. Lo acompañan todavía muchas, muchísimas personas, la mayor parte con teléfonos celulares al habla o a la escucha.
Armando García no se le despega. Es el anfitrión y le va explicando cada movimiento. Cuando Roberto fue diputado local, el edificio no se expandía todavía a la remodelación actual, de manera que el gobernante nayarita tomaba atenta nota de cada paso que daba. Morquecho lo recibió en el archivo general. Sandoval saludó a uno de los más antiguos empleados del Congreso, y con ello un momento emotivo de la jornada.
Ronda por los cutículas de los diputados
La modificada sede legislativa tiene tres niveles. Por los cuatro costados hay balcones. Se ve lleno de curiosos. Parece una foto del antiguo Teatro Calderón. Desde la segunda planta hay cubículos de los legisladores. A cada departamento, dividido por tablarocas, ingresa el mandatario a saludar a los que laboran en su interior.
Uno de los primeros en saludarlo fue el diputado Carlos Saldate. Pásale compadre, dice Saldate. Gracias compadre, contesta Sandoval. Saludos y abrazos.
Luego con Águeda Galicia, “que hubo mí líder”, saluda Sandoval.
Con Omar Reynoso, quien parece nervioso, Roberto lo mete en confianza, “vénte para la foto”-, le pide el gobernador, y el controvertido ex secretario de Salud sonríe y junta a su equipo posando para varias lentes.
Con Jocelyn Fernández el saludo es muy amigable, casi familiar. Se desearon suerte.
En fin, a Roberto le quedó muy cerca la otra escalera, hacia la tercera planta. Es tan laberíntica la ubicación de los cubículos de los diputados, que Sandoval parecía serpentear entre oficina y oficina, llevando tras de sí la estela de colaboradores y curiosos.
Un esperado encuentro era el del gobernador con el diputado Alejandro Galván. Luego que Sandoval recorriera ya casi todo el edificio, llega al apartado del llamado “un diputado diferente”. Sonrientes ambos, Galván invita a pasar al pequeño cuadrado de tres por tres, en donde los ayudantes del legislador están muy estrechos entre dos escritorios y un archivero.
Se preparan para la foto. Pero antes, como en el futból americano, hay una reunión cumbre entre Sandoval, García Jiménez y Galván, en donde éste último susurra: -“todos creen que estamos peleados”-, a lo que sueltan la carcajada al unísono.
Ya casi a la salida, Galván le provoca otro momento de sonrisa al gobernador, -¿te acuerdas de Buenos Aires?
-Sí, claro-, se despide Sandoval cuando ya los diputados Tapia y Ornelas lo alcanzaban estirando sus brazos para el saludo y la foto con sus empleados y asesores.
Pasó una hora y media de saludos y de afectos entre el gobernador y la gente del Congreso.
Y luego luego el chisme, típico de estas abigarradas áreas burocráticas.
El diputado Tapia le comenta a Ornelas, (tras de vacilarse como futuros alcaldes de Rosamorada y Santiago respectivamente), que: –“se me hace raro que ahora sí estemos todos los diputados en los cubículos-, aludiendo indirecta y pícaramente a que muchos no despachan regularmente donde deben hacerlo.
En fin, el gobernador Roberto Sandoval Castañeda llegó a la Sala de Comisiones, que luce impecable en la zona ampliada, luciendo gala de su pantalla de plasma, su aire acondicionado, y sus butacas acolchonadas. No cabe tanta gente, pero no se le reclama a nadie su presencia, aunque te toque ver al gobernador, sea por encima o al lado de los trebejos de los reporteros gráficos, o sea por debajo de las axilas de los amontonados.
Se inicia un acto en donde el poder ejecutivo presenta seis iniciativas entre ellas, por cierto, la de no poder unificar los SEPEN y la Secretaría de Educación Básica. Cada institución tendrá su propio esquema.
(EXCLUSIVO PARA NAYARIT EN LINEA)
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