>Washington.- Los sueños presidenciales de Herman Cain llegaron ayer a su fin. El republicano renunció a sus aspiraciones de conseguir la candidatura del partido con miras a las elecciones de 2012 en Estados Unidos, obligado por las acusaciones en su contra por presunto acoso sexual e infidelidad.
Los dardos envenenados de Ginger White, su antigua amante, y las revelaciones de cuatro mujeres que dijeron que Cain las acosó o mantuvo “comportamientos sexuales indebidos” terminaron por pasarle la factura a este empresario que hasta hace poco aparecía como favorito en las encuestas de intención de voto.
Sin embargo, aun este sábado, Cain defendió su inocencia y mantuvo una actitud desafiante. Reiteró que las acusaciones en su contra, ventiladas por los medios de comunicación, son “patrañas y falsedades” que le han hecho mucho daño a su esposa Gloria, a su familia y que le hacen “imposible” continuar.
“Las falsas acusaciones que han sido reproducidas por los medios y ventiladas ante la opinión pública, han creado nubarrones de dudas en torno a mí y a mi campaña”, dijo. “Después de mucha oración y mucha reflexión, he decidido suspender mi campaña”, continuó, reconociendo que el escándalo no le permite mantener un nivel aceptable en la recaudación de fondos para hacerse con la nominación republicana.
Como ya viene siendo toda una tradición para aquellos políticos que son sorprendidos en sus líos de faldas o desenmascarados por sus amantes, Cain compareció de la mano de su esposa.
“Yo soy un hombre común. Un hombre como ustedes que está harto de la falta de soluciones, de la incapacidad de la clase política en Washington para resolver la crisis que tenemos encima”, dijo Cain.
“He llegado entre los cuatro finalistas del Partido Republicano. No es poca cosa”, insistió el hoy ex aspirante, quien adelantó que, a partir de ahora, se dará a la tarea de crear su propio movimiento y apoyar al candidato que, desde su punto de vista, represente mejor sus valores y los intereses del pueblo estadounidense, en general.
“La mala noticia es que abandono la carrera por la presidencia. La buena es que tengo un plan ‘B’ que pondré en marcha para sumar las voces y exigencias de todos aquellos ciudadanos que, igual que yo, estamos hartos con el actual estado de las cosas en Washington”, dijo Cain, de quien no se descarta que escriba un libro, aprovechando su efímero paso por la pasarela presidencial.
Su estrepitosa salida supone un duro revés para los hermanos Koch, los dueños del poderoso consorcio químico-petrolero y la verdadera fuerza detrás del movimiento del Tea Party. Los Koch habían respaldado de forma incondicional a Cain a quien consideraban como una buena opción para sacar a Barack Obama de la Casa Blanca.





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