>Tepic.- Si el PRI de ayer es “el nuevo PRI”, entonces abueleó, se parece mucho al PRI de hace 40 o 50 años. Todos a favor, ni uno en contra. En la convención para elegir a los candidatos a senadores todo estaba hecho, los registros, las actas, las porras, la aplaudidera, el presídium, los discursos: igualito a su abuelo.
La llovizna
Tres carpas geodésicas de toldo blanco para 400 sillas en la explanada del Teatro del Pueblo. En los derredores de este espacio, el registro de delegados por municipio, que se podía leer en las lonas de cada región. El horario de inicio decía a las cinco de la tarde de este miércoles 15 de Febrero, y aunque ya pasaba de esa hora el evento aún no iniciaba.
Toda la zona del parque Juan Escutia y calles aledañas se llenaron de vehículos, porque por esta vez, nomás por esta vez, no hubo acarreos.
De hecho, el acto formal dio inicio a las cinco de la tarde con 50 minutos. Entretanto, las localidades se iban llenando, aún en la parte más alta del Teatro, en donde acomodaron a la porra de la FEUAN, con todo y “batucada”.
¡López Dado, López Dado! ¿en dónde andas López Dado?
Allá afuera, un locutor indicaba en los altoparlantes la rutina que tenía que seguir cada delegado, esto es buscar la lona de su municipio, hacer fila, firmar un acta de asistencia, recibir un gafete, y formarse junto con su contingente para el ingreso al Teatro.
Llovía un poco, pero las carpas protegían. Quizá te mojabas del lugar en donde estacionabas tu carro al Foro, pero con una chamarrita impermeable, de pielecita o de imitación bastaba para llegar a todo lo que dabas.
El locutor lanzaba mensajes indicativos, ¡Atención los de Fuerza Nayarita!, ¡Atención los de la Ola Blanca!, por aquí, por allá, ¡López Dado, López Dado, dónde andas López Dado!, gritaba el organizador buscando a uno de los famosos hermanos, que estaban en el ámbito de la organización de este evento.
García Villela se formó en la mesa de “Invitados Especiales”, así como Eduardo Saucedo Fuentes “El Morro”, Enrique Medina, Saúl Paredes, y otros que parecían andar perdidos.
De principio se controlaba el ingreso por las enormes puertas de vidrieras al Teatro, pero pasado un rato, la entrada estaba libre.
Manuel Narváez llegó caminando desde la calle Lerdo, sólo, buscó a quien saludar en la explanada y no halló a nadie. Se dirigió a las escalinatas del interior, y nada, no encontró a nadie conocido. Se pasó hasta el frente y alguien le dijo que tenía un lugar en el presídium, y se sentó casi en la pared de enfrente.
Empieza el acto
Afuera se quedaron algunos rezagados. Todo estaba iniciando en el interior ya abarrotado. Incluso en los pasillos había gente, además de las edecanes de animación, que tuvieron la misión de encabezar las tandas de aplausos y de coros a Margaríta, Margaríta, Margaríta y a Cóta, Cóta, Cóta. Los candidatos ingresaron por las puertas de acceso al personal, cerca de la calle Amado Nervo.
Se apreciaba un montón de gente en el presídium. Adelante, unos siete hombres de traje negro y corbata roja. Eran los integrantes del Órgano Auxiliar del Proceso de Selección de Candidatos del PRI al Senado, como así lo rezaba una lona de fondo. A la izquierda del escenario un letrero vertical con la leyenda “Hacia la Victoria”.
Inequidad de género
Ya estaba lleno el presídium. 110 personas de las cuales 90 eran hombres y 20 mujeres.
Tres personajes de leyenda que presentó el maestro de ceremonias: Rigoberto Ochoa Zaragoza, José Manuel Rivas Allende y Lucas Vallarta Robles.
Presentaron a Armando García Jiménez, a los líderes de los sectores, y a los candidatos a diputados federales José Manuel Rocha Piedra, Roy Gómez y Gloria Núñez. Aplausos y porras en cada mención, pero más a Roy. Al candidato por el distrito II lo acompañaba la batucada de gayola.
El butaquerío, como decimos, estaba pletórico, pero solamente se estremecían cuando se anunciaba a Margarita Flores o a Roy Gómez. Los demás aplausos estaban bastante flojos, falsos o fingidos.
Apareció de pronto Manuel Cota levantándole el brazo a Margarita Flores. Todavía no iniciaba la Convención y ya se sabía el resultado.
El maestro de ceremonias quizá por cortesía de género, presenta la fórmula a senadores mencionando en primer lugar a Margarita y luego a Cota, lo que en el subconsciente de los conocedores significaba un aspecto decisivo en el acomodo de las candidaturas, pero más tarde, al leerse el acta, se revirtió y Cota respiró: En el registro Manuel irá en el primer lugar de la fórmula, uuuffff, respiró la pequeña porra de Cota.
Todo perfecto, todo redactado, al molde del abuelo
Los del traje negro y corbata roja ya traían todo preparado. Todo listo y redactado. El secretario del citado órgano Auxiliar leyó una parte del estatuto tricolor y se pasó a la “VOTACIÓN ECONÓMICA” para elegir a la fórmula única. Sí, se tenía que proceder a la aclamación.
-¿Votos a favor?- pidió el hombre de negro y todos levantaron las manos, las dos manos para que no hubiera duda.
-¿Votos en contra?- Ninguno señor presidente. Aprobada la moción de fórmula única con Cota y Margarita para senadores por el PRI. Pasan a recibir su constancia de unanimidad.
Hasta se les olvidó que tomaran protesta.
Igualito que el abuelo del PRI.
Ya firmé, ya me voy
No podía faltar la intervención de los ganadores de la votación unánime. Margarita leyó un documento, pero antes se tragó algunos sollozos. Muy trémula y emocionada duró titubeando unos segundos, pero superó el momento, entre aplausos y porras, para terminar en siete u ocho minutos.
Luego presentaron a Cota, gente de más experiencia y tablas, lo que en la jerga política se dice “colmillo largo y retorcido”. De camisa de gabardina blanca y pantalón de mezclilla deslavado, Manuel hizo suyos 20 minutos de un discurso florido y encantador. Estaba entre familia. Los priístas le aplaudían todo lo que sonara al primer priísta del país Enrique Peña Nieto, y al primer priísta del estado Roberto Sandoval.
En el lapso de los 28 o 30 minutos de los discursos de Margarita y Cota, los “convencionistas” se iban retirando, bajo la conocida consigna del: “Ya firmé, ¡Ya me voy!”.
Afuera una ligera neblina mojaba apenas las mejillas.
El síndrome del globo desinflado era también otro gran parecido al PRI abuelo del Nuevo PRI, al término de las palabras de Manuel, ya casi la mitad del auditorio andaba de compras en el centro, en los cines o en el Fórum.
Cabe aclarar que por esta vez, nomás por esta vez, no hubo acarreos. Quizá hubo manipuleos. La chambita, el crédito, la beca, algo los trajo. Pero nada les impidió salirse a la hora que quisieron.
La Convención de Delegados del PRI en Nayarit para ungir a los candidatos a senadores duró exactamente una hora. No había porqué alargar la foto. El parecido del nuevo PRI a su abuelo, el todopoderoso PRI de hace 40 o 50 años es asombroso.
Nada que los diferencie del PRI de Sansores Pérez, de Reyes Heroles o de Lugo Gil. En la foto salen igualitos, igualitos.
Fotos: Genaro Martínez Haro
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