>México.- El empleo en México sigue en franco deterioro, con altas tasas de desocupación, elevada informalidad y trabajos precarios que no ofrecen prestaciones y pagan bajos salarios.
Datos del Inegi muestran que el grueso de la población trabajadora del país gana entre uno y dos salarios mínimos al mes. Es decir, que más de 10 millones 753 mil trabajadores reciben de mil 800 a 3 mil 600 pesos mensuales; monto insuficiente para vivir dignamente.
En tanto, más de 6 millones 368 mil trabajadores ganan hasta un salario mínimo mensual y 4 millones 175 mil trabajadores laboran sin recibir ingresos.
En contraste, el número de ocupados que reciben más de cinco salarios mínimos al mes cayó por 15 trimestres consecutivos, según datos al cierre de 2011.
De esta manera, sólo 3 millones 950 mil personas —8.3% del total de los trabajadores del país que suman 47 millones—, ganaron más de 9 mil 300 pesos mensuales.
En el último año también se redujo la proporción de ocupados que ganaron de 3 a 5 salarios mínimos al mes, es decir de 5 mil 580 pesos a 9 mil 300 pesos.
El índice de pobreza laboral del Coneval, que mide el porcentaje de personas que no puede adquirir la canasta alimentaria con el ingreso de su trabajo, mantiene una tendencia ascendente desde 2008; un reflejo de que estar empleado no garantiza la subsistencia. En este deteriorado entorno en el que se labora, la creciente pobreza, la inseguridad y la violencia encuentran terreno fértil.
De prevalecer la tendencia precaria del empleo junto con los constantes incrementos en el precio de productos básicos, es de esperarse que la pobreza en el país siga sumando a más personas.
Estimaciones del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey indican que este año podrían sumarse 2 millones 500 mil personas a la pobreza hasta alcanzar 60 millones de mexicanos.
La generación de empleos con mejores salarios, una mayor dotación de inversión en capacitación, innovación y tecnología en las empresas, y mejoría sustanciales a la calidad educativa podrían crear las condiciones de mayor productividad y competitividad.
No obstante, la apertura de empresas nuevas formales en el país es escasa.
En los últimos 15 meses ha habido un crecimiento marginal de este tipo de empresas, fenómeno que limita la creación de empleos con prestaciones sociales como cobertura de salud.
A febrero pasado habían 827 mil 466 empresas inscritas al IMSS, 10 mil menos que antes de la crisis.
El dato al mes pasado está lejos del pico de 837 mil 563 empresas reportadas en octubre de 2008.
En consecuencia, 30 millones 827 mil ocupados, que representa a seis de cada 10 trabajadores del país, no tuvieron acceso a instituciones de salud el año pasado.
Un problema estructural en el país, es que las empresas formales creadas son en su mayoría microempresas con pocos empleados y escaso financiamiento y limitado margen de inversión en capacitación.
Una tercera parte son empresas de un empleado y 40% de dos a cinco empleados.
A febrero pasado, la creación de empleos formales total en el IMSS se estabilizó en un crecimiento anual de 4.4%.
Aunque la creación de empleos permanentes fue moderada con relación al temporal.
Cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social muestran que el crecimiento anual del empleo permanente en febrero fue de 3.8% anual y el avance del empleo temporal de 8.8% anual.





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