Muestras de júbilo y afecto lo sorprenden

- Mar 24, 2012

>León.- Una de las horas más importantes en la historia del Bajío está en curso. El papa 265 ha bajado del avión, y al pie de la escalerilla lo han esperado el presidente Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala.

El afecto a Benedicto XVI está en la marcada reverencia del mandatario, quien pone sus manos una sobre otra cubriendo las manos papales.

Tras la ceremonia, es sorprendido por el júbilo de los fieles. El ánimo popular es imparable y hacen de los 38 kilómetros de recorrido entre el aeropuerto y el Colegio Miraflores, en León, una fiesta católica.

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