La playa de los niños es la de Nuevo Vallarta en Riviera Nayarit

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- Abr 7, 2012

>• Gran concentración de turistas nacionales registra el Club de Playa y por la falta de accesos hay amplios trechos desocupados

Nuevo Vallarta.- Esta playa, es la playa de los niños. Cientos de niños, muchos niños juegan, corretean, se bañan, brincan en las olas, escarban en la arena, hacen castillos o lo que sea, o se entierran en la arena.

Niños morenos, niños blancos de los turistas extranjeros hospedados en el hotel Marival, niños pequeños de uno o dos años, de tres, de 4 o 5 años, de todas las edades. Muchos niños llegaron con sus mamás a las playas. Algunos padres jugaban con sus hijos, o las mamás con sus niñas.

Los más grandes, que se acercan a la adolescencia, jalan a los papás para meterse al mar y “torear” las olas. Quieren ir más allá, a 30, 50 o 60 metros adentro. Fascinados por el espectáculo y por la tibieza del agua juegan, saltan, ríen, gritan, hacen de todo y los padres apenas tienen energía para participar con ellos.

A las 13:00 horas, el Club de Playa de Nuevo Vallarta está “full”, como dijeran los jóvenes. Parece no caber una sombrilla más. Las familias se confunden unas con otras y sólo se distinguen por las mesas y sus contenidos. Las bolsas de papas, los topers o portaviandas…

La presencia de tantos niños vuelve mágica la playa, porque para ellos se asemeja a un patio de juegos, quizás el más grande que han encontrado en sus cortas vidas. Donde la fantasía es capaz de buscar meter con una cubetita toda el agua que acarrean desde la orilla del mar,  hasta un hoyo, un hoyo que termina por volverse una diminuta alberca. Mientras los adultos, solo algunos,  se dan el gusto de integrarse al juego, de rascar en la arena y hacer aquel castillo que forman con los juguetes que recién compraron en la tienda.

Los niños no miran el mar, lo hacen parte de ellos, los niños no le temen al mar se sienten peces, se muestran tan seguros y valerosos, que los adultos casi los olvidan mientras tratan de ocultarse del intenso sol bajo sus coloridas sombrillas. No se meten muy adentro del mar, solo coquetan con las olas, dejan que la espuma les acaricie los pies, dejan que el golpe de agua les quite y deje arena.

Unas chiquillas han estrenado los trajes más rosas y diminutos que su madre les compró, seguro que cuando vuelvan a casa, y traten de volvérselos a poner, no les quedarán, pero se ven tan lindas, como muñecas que se salieron de la caja y que sin despeinarse, empezaron a funcionar. Son dos ternuritas de niñas que no pasan de 5 años, incluso se toman de la mano y solo la pequeña cubeta que cargan les estorba, la madre va detrás, y ella, por lo voluminosa de sus caderas parece una mujer gigante que está a la custodia de estas dos pequeñas princesas que por los ojos que le echan a la mar, parece que apenas la conocen.

Por la gran cantidad de niños, el módulo de Protección Civil atendió en su gran mayoría, reportes de niños extraviados y destacaron 15 pequeños “picados” por “agua mala”. Estos casos los papás no los entienden, no saben qué son las “agua mala” y cuando lloran sus hijos, apenas atinan a llevarlos con los paramédicos del puesto de atención de socorristas.

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