>Pachuca.- Al menos 20 familias de la comunidad de Ojo de Agua, en el municipio de Tepeji del Río, en Hidalgo, fueron desalojadas por las autoridades municipales al considerar que tienen un alto riesgo de contraer alguna enfermedad por la presencia de 40 toneladas de material tóxico, que fue abandonado en marzo pasado por la empresa Equz. En la actualidad, cuatro infantes presentan síntomas de dermatitis, conjuntivitis e irritación en la piel.
El pasado 20 de marzo EL UNIVERSAL informó del riesgo que representa para los habitantes los tiraderos de tóxicos ubicados en el corredor Tula-Tepeji.
La regidora priísta y coordinadora de la Comisión del Medio Ambiente en el ayuntamiento de Tepeji, Monserrat Guerrero Ramírez, indicó que el jueves se determinó poner en marcha un cerco sanitario, luego de que la Secretaría de Salud, así como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), alertaron sobre el alto riesgo que representa la presencia a cielo abierto de desechos de baterías para autos.
Cascos de batería, ácidos y corrosivos permanecen abandonados en un terreno baldío de la comunidad de Ojo de Agua. “No se ha podido retirar el material que es altamente tóxico, y que al estar en contacto con el suelo y los mantos freáticos han contaminado la zona, debido a que la PGR aún no entrega el dictamen de la denuncia interpuesta por el ayuntamiento en contra de la empresa”, señaló la regidora.
El cerco sanitario se determinó una vez que se dio a conocer que hay un alto grado de toxicidad de los desechos vertidos en el lugar, por lo cual la Presidencia Municipal adaptó la escuela primaria de la comunidad como albergue para apoyar a 20 familias que habitaban cerca del tiradero. Desde el jueves, unas 20 personas están en ese lugar.
La funcionaria dijo que a la fecha se han detectado al menos cuatro menores con problemas en su salud, al presentar daños en ojos, piel y garganta. “Inicialmente, los vecinos se resistían a dejar sus hogares; ya se los habíamos pedido. Pero ahora, al conocer que están en riesgo, han decido dejar sus casas y acudir al albergue”, explicó.
Monserrat Guerrero añadió que al hacer pública la denuncia sobre los desechos industriales, la empresa Equz —que se dedica a la extracción de plomo de las baterías de automóviles— decidió cerrar; en el lugar sólo permanece un custodio. “Aún no sabemos de dónde son los empresarios, no nos han terminado de entregar los dictámenes, pero el vigilante nos permitió entrar a las instalaciones para dejar el emplazamiento a los empresarios”, indicó.
Los dueños de Equz, resaltó, deben responder por las sanciones a que se han hecho acreedores además de que deberán retirar el material peligroso. “Pero han huido”, aseguró la regidora. Las autoridades municipales tampoco han podido limpiar la zona debido a que la PGR no ha terminado de integrar la denuncia interpuesta por daños a la salud.
La funcionaria municipal dijo que se calcula que al menos unos 10 camiones de volteo acudieron al lugar para desechar los residuos de las baterías. Los menores enfermaron al estar en contacto directo con el polvo del basurero, por lo cual, dijo, hay preocupación de que haya más personas que sufran las repercusiones de esta contaminación.
Grupos ambientalistas como la Sociedad Ecologista Hidalguense (SEHI), mantiene la alerta sobre los tiraderos clandestinos de desechos, tóxicos, industriales y biológicos, y señala como uno de los focos rojos a Tepeji, por el alto número de empresas asentadas en el lugar y que no cubren con las normas oficiales de Medio Ambiente.





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