>Nuevo Vallarta.- Ya que pasó el temblor que la tarde de este miércoles de Pascua sorprendió a muchos, lo único que llega a la mente con toda seguridad lo digo, es aquella famosa canción del populoso cantautor Chico Che, ¿dónde te agarró temblor?.
Y no es para menos, puesto que los 6.4 grados que se registraron en los sismógrafos trajeron consigo una minúscula, casi imperceptible sicosis individual que se espera no tenga réplicas como seguramente tendrá el movimiento tectónico. Según los datos oficiales en Nayarit, el temblor se sintió en los municipios de Ixtlán del Río, Jala, Ahuacatlán, San Pedro Lagunillas, La Yesca y en Bahía de Banderas.
Justamente en este paradisiaco destino de sol y playa, muchos ni por enterados estaban de tal fenómeno terráqueo, a pesar de que las manecillas del reloj ya habían avanzado varios minutos.
Quienes lo vivimos y sentimos como un mediano o intenso vaivén, comenzamos a notar cómo algunas lámparas y sombrillas de sol en Paradise Plaza se balanceaban y qué decir de las sillas que, aunque estaban en piso firme, comenzaron a tambalear.
Una familia que plácidamente degustaba un ambigú vespertino en la zona de FastFood también se percató del movimiento muy perceptible de esta tarde de miércoles, entre ellos se miraban pero no cayeron en pánico considerable. No fue como para alertar a los demás comensales que también se dieron por enterados.
Quienes sí dejaron sus puestos de socorro alimenticio fueron los despachadores de baguettes, hamburguesas y hasta pizzeros, pues tal vez en esos reducidos espacios de trabajo lo que más padecen es la agorafobia. Fue, hasta cierto punto cómico ver como se colocaron bajo el marco de la entrada a los establecimientos; tal vez por un sentido natural de sobrevivencia o por acatar las recomendaciones de Protección Civil que en casos como estos poco llegan a nuestra mente.
De plano los que ni en este mundo hicieron a señor temblor, fueron los infantes que por decenas estaban en la plaza comercial. Ello a lo suyo, brincando y escalando ese monumental juego con resbaladillas y conductos que simulan una tubería. Y aquel que supo del movimiento telúrico fue por el llamado de su madre que instintivamente le buscó para protegerle.
Apenas habían transcurrido tres o cinco minutos cuando ya todo se veía normal o como comúnmente se siente un cálido atardecer. Aunque el reclamo más sentido entre la mayoría de los presentes fue el hecho de no contar con servicio telefónico. Para cuando se restableció la red móvil sólo se escuchaba por ahí y por allá el relato vía celular por parte de quienes se percataron de todo.
Lo cierto es que por un momento pensé que ese ligero mareo era por el éxtasis que causa vivir en una zona tan privilegiada como es la Bahía de Banderas.
Ya de regreso a casa y por recomendación no de la abuela sino de un niño, unos nachos con mucho queso derretido fueron la solución para diluir este evento de la naturaleza que, como decíamos al principio, nos trajo además de un leve dolor de cabeza la frase ¿Dónde te agarró el temblor?.





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