Josefina propone una policía nacional de 150 mil elementos

- Abr 14, 2012

>Matamoros.- En esta ciudad flagelada por el crimen, la candidata presidencial del PAN, Josefina Vázquez Mota, propuso una segunda etapa de combate a la delincuencia organizada, en la que resalta la formación de una Policía Nacional con 150 mil elementos capacitados en tres academias, que será una fuerza de presión para los gobiernos estatales renuentes a atacar a los cárteles. 

“Que quede claro: no voy a esperar eternamente a quienes no quieran hacer su trabajo en defender a las familias mexicanas”, dijo en un mensaje en el que responsabilizó a gobernantes priístas de haber sido cómplices del crimen para quienes, señaló, promoverá una ley que los castigue con cárcel perpetua. 

“Vamos a trabajar con una Policía Nacional que tendrá disciplina militar y cuidará a los ciudadanos cuando los gobernadores no cumplan con su responsabilidad, como ha ocurrido con gobernadores del PRI en muchos estados de la República”. 

El programa de seguridad de Vázquez Mota incluye al Ejército y la Armada, fuerzas que junto con la Policía Federal, ensamblaron aquí un convoy en el que se trasladó por esta ciudad herida por la violencia. 

Tanquetas artilladas y tropa de fuerzas especiales reforzaron al Estado Mayor Presidencial, en un operativo con más de 20 vehículos, incluida una ambulancia, que a pesar de ser aparatoso, fue visto con naturalidad por la población. 

Vázquez Mota pronosticó que con su plan anticrimen se recuperarán 10 mil espacios públicos, donde hoy los delincuentes ejercen control. También se propone recuperar las cárceles en las que los reos han instalado sus prácticas de poder y autogobierno. 

Las propuestas sobre seguridad fueron recibidas con aplausos por los grupos de simpatizantes.

"¡Mi Matamoros querido...!

Encontró a la gente del barrio reunida en un gran salón que era la Zona Cero de un operativo de seguridad con equipo de combate militar y que parecía un baño de vapor por tantas personas presentes. Entonces, Josefina Vázquez Mota cortó cartucho: “¡No voy a negociar con el crimen organizado!”. 

Aquello fue un hervor de ánimos de madres de familias pobres, muchos niños y pocos hombres, que con aclamaciones celebraron lo que iba diciendo Vázquez Mota. Ella montó en esa ola creciente que llamó “de pasión”, y al cierre de su discurso, sorprendió a sus seguidores: “¡Mi Matamoros querido, nunca te podré olvidar!”. 

La multitud se agitó más fuerte. Les tocó el corazón con la declaración de amor de Rigo Tovar, que puso en el mapa a esta ciudad, la cual se ha resistido a ser cascarón urbano por culpa del crimen. 

Acá vino Vázquez Mota, a la madriguera de la delincuencia más sanguinaria de todos los tiempos de México, a dar a conocer un plan contra el cáncer de la violencia. Entre los varios miles de colonos encontró respaldo sin reservas. Eso explica la invocación al ídolo tropical. 

Las mujeres coreaban cada una de las advertencias de una Vázquez Mota echada para adelante. 

Eso fue, literalmente un baño de pueblo, aquí, en una de las ciudades más peligrosas del país, donde no acaba de amanecer, donde la pesadilla del crimen sigue, pero todavía no mata la esperanza.

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