Avizoran empate técnico entre Hollande y Sarkozy

- Abr 20, 2012

>París.- El próximo domingo Francia celebra la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Más de 44 millones de ciudadanos deberán escoger entre un amplio abanico de candidatos de derecha, izquierda, centro, extrema izquierda, extrema derecha y ecologistas. Y siempre y cuando ninguno de los diez obtenga más de 50% de los votos, aquellos dos que logren el mayor porcentaje de sufragios serán los que pasen a la segunda vuelta, que se celebrará el 6 de mayo.

Según un sondeo publicado este día por el conservador diario Le Figaro el actual presidente Nicolas Sarkozy (Unión por un Movimiento Popular, centro derecha) y el candidato socialista Francois Hollande serán los ganadores en la primera vuelta con un empate técnico al alcanzar 27.5% de los votos. Seguidos por los dos candidatos de extrema derecha y de extrema izquierda, es decir, Marine Le Pen (Frente Nacional) y Jean Luc Melenchon (Frente de Izquierda) quienes lograrán 16% y 13%, respectivamente. Pero quizá lo relevante de la encuesta es que apenas tres días antes de los comicios todavía un 23% está indeciso: es decir entre 6 y 8 millones de personas no saben a quien van a votar. Serán ellos quienes en la segunda inclinen la balanza hacia uno u otro lado.

Según Javier García González, profesor de Internacionales, de Diplomacia Pública y de Globalización en el Bachelor in Communication de IE University, “estos son los comicios más imprevisibles de la historia porque no se sabe quien va a ganar. El electorado está muy desorientado, también está enfadado con la situación de crisis económica del país, aburrido con la campaña electoral que en general no ha interesado a la gente y por todo ello puede decidir su voto en el último momento. O incluso puede decidir no votar”, asegura en entrevista con EL UNIVERSAL.

García también destaca el auge de los votos a partidos de extrema derecha y de extrema izquierda, lo que en su opinión “tiene que ver con la crisis económica pero también con el descontento generalizado con la política y con los políticos”, dice. “Hay una polarización entre la población. Por un lado están los partidarios de la nueva izquierda que representa Melenchon, a quienes el candidato ha conquistado con sus propuestas de subir el salario mínimo a mil 700 euros al mes (en la actualidad es de casi de mil 300 euros al mes), limitar el máximo a 360 mil euros anuales, hacer pagar a los bancos la factura de la crisis y lograr una Europa más liberal y más justa. Y por otros los planteamientos populistas antisistema de la extrema derecha de Marine Le Pen. Ambos discursos han encontrado un caldo de cultivo entre un sector de la población”, explica.

Los sondeos, sin embargo, no dan una victoria a ninguno de estos dos partidos por lo que sí se descarta una sorpresa como ocurrió en los comicios de 2002. Ese año el candidato socialista Lionel Jospin no logró pasar a la segunda vuelta porque el candidato de la extrema derecha, Jean Marie Le Pen, líder del Frente Nacional (FN) logró más votos que él.

Ahora y pese a la situación de crisis que vive el país, la campaña electoral se ha centrado en temas como la inseguridad y la inmigración. Una estrategia que según García, ha encabezado Sarkozy. “Son temas en los que el votante de centro derecha es más sensible por eso ha llevado la campaña hacia ellos. Busca ganarse a un público de derechas, pero no es algo nuevo. Ya lo hizo en la primera vuelta de las elecciones del año 2007 y luego en la segunda vuelta giró hacia el centro. Sabe que a él le beneficia más que al Partido Socialista y que con un discurso más conservador puede quitarle votos a Marine Le Pen y lograr el voto conservador puro”. En opinión de García, su estrategia ha tenido éxito “porque desde el atentado terrorista en Toulouse contra una escuela judía en el que murieron tres alumnos y un profesor, ha logrado un claro ascenso en la intención de voto”.

Estrategia de la derecha

También la candidata ultraderechista Marine Le Pen, hija de Jean Marie, ha cambiado la estrategia de su padre y aunque sigue defendiendo ideas racistas, xenófobas y antieuropeistas lo hace de una manera más moderada. Incluso ha llegado a declararse la candidata antisistema. García considera que su programa, que defiende la salida de Francia del euro entre otros postulados, es “irrealizable”.

Otra estrategia de Sarkozy ha sido utilizar el miedo sobre todo en el tema de la crisis económica. Ha intentado dar la imagen de un presidente fuerte, seguro de si mismo, capaz de luchar contra los mercados. Y ha utilizado a España como arma electoral.

En varias ocasiones ha dicho que si gana Hollande, Francia acabará como España acabó tras el gobierno del también socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

En el caso de Hollande, la gran esperanza de los socialistas, tiene a su favor el que la experiencia dice que quien gobierna en la crisis pierde en las urnas.

Consciente de ello en su campaña no ha hecho muchos anuncios significativos. Ha propuesto crear un impuesto del 75% para aquellos que ganen más de un millón de euros al año y también renegociar el pacto fiscal firmado por 25 países miembros de la Unión Europea. “Le acusan de falta de experiencia en el gobierno, de blando, tibio y de indefinición”, explica García.

Sin embargo, en la segunda vuelta los sondeos son rotundos y apuntan que Hollande ganará por diez puntos a Sarkozy. Y es que la Francia que deja el actual presidente es mucho peor que la que se encontró hace cinco años.

Aún es la segunda economía de Europa tras Alemania, pero en enero perdió su Triple A en la calificación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera por parte de la agencia calificadora Standard Poor, la deuda pública ha aumentado en 600 millones de euros y el desempleo en un millón de personas.
 

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