9 de marzo: el reportaje que cimbró al Poder Judicial Federal en Tepic

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- Abr 23, 2012

>• La información desencadenó graves sucesos y hasta una denuncia penal contra un magistrado, además de reclamos de empleados que denuncian tráfico de influencias

Tepic.- El pasado nueve de marzo, luego de que este reportero divulgó en relatosnayarit1.blogdiario.com la situación de un litigio de Ana Gabriela Carrillo Corrales –por pensión alimenticia de su menor hija-, empleada del Primer Tribunal Colegiado en Tepic, el Vigésimo Cuarto Circuito del Poder Judicial Federal, que contempla a los tribunales y juzgados federales en Nayarit, se cimbró.

Metafóricamente hablando, el temblor llegó a grado tal que un día después, Ana Gabriela Carrillo Corrales interpuso una denuncia penal en la Procuraduría General de Justicia (PGJ) en contra del magistrado del Primer Tribunal Colegiado, Francisco Olmos Avilez, como presunto responsable de los delitos de lesiones intencionales, amenazas y lo que resulte.

Además de ello, lo ocurrido llegó al Consejo de la Judicatura del propio Poder Judicial Federal, con oficinas en la ciudad de México, el cual habría iniciado una investigación por estos hechos.

LA DENUNCIA

En los últimos días, mediante correos electrónicos ha circulado copia de la denuncia penal número TEP/II/EXP/2253/12, formulada por Ana Gabriela Carrillo el sábado 10 de marzo, lo mismo que fotografías en las que se le ve con una lesión tipo morete en el brazo izquierdo.

De acuerdo con el documento, el viernes nueve de marzo, minutos antes de las dos de la tarde, mientras la citada empleada se encontraba laborando se le avisó que se presentara en la oficina del magistrado Olmos Avilez, el cual, se lee, “se dirigió verbalmente en forma agresiva hacia la declarante, manifestándome ‘no sabe lo que hizo, ni con quién se metió, si fuera hombre le partiera ahorita toda su madre, conmigo no va andar con chingadera(s); ahorita pasan muchas cosas, cuídese”…

Según la denuncia penal, en ese momento arribaron el también magistrado Eduardo Rodríguez Álvarez y los secretarios Jaime Rodríguez Castro y Jaime Salomón Hariz Piña, con quien Ana Gabriela procreó a su hija.

A continuación se indica que Olmos indicó al magistrado Rodríguez: “esta señora está loca, no sirve para nada, la voy a correr y la voy a meter a la cárcel, ahorita vas a leer la nota de lo que escribió”, pidiéndole en ese momento al magistrado que leyera la información a través de una computadora.

Añade la denunciante que acto seguido, cuando ella indicó que desconocía de qué se trataba el asunto, “el magistrado Olmos me sujetó de mi brazo izquierdo con violencia y me jala hacia el equipo de cómputo, pero no antes sin manifestar ofensivamente ‘no se haga pendeja, léalo’, a lo que interviene el magistrado Rodríguez Álvarez, siendo la única persona que interviene manifestando que me soltara, que no estaba bien su proceder, por lo que el mismo magistrado Rodríguez Álvarez me pide de la manera más atenta que me siente a efecto de leer dicha nota”…

La denunciante describe lo anotado en la referida información, como lo concerniente a una queja interpuesta en la Comisión Estatal de Derechos Humanos, misma que luego decidió no ratificar puesto que el magistrado Olmos había dejado de molestarla.

En la denuncia penal, recibida por la agente del Ministerio Público Elizabeth Valle Beltrán, se indica que tras la agresión física y verbal del magistrado Olmos Avilez, el magistrado Rodríguez Álvarez le pidió retirarse a su lugar de trabajo.

Hasta esta semana, la Procuraduría General de Justicia no había citado al magistrado Olmos Avilez para que rinda declaración por la denuncia.

“DUEÑOS DE TU VIDA”

Pero el caso de Ana Gabriela Carrillo –que ha estado sujeta a fuertes presiones, según compañeros de trabajo que pidieron el anonimato- sacó a flote el sentir de otros empleados sobre situaciones irregulares que imperan al interior del Vigésimo Cuarto Circuito, que consta de dos tribunales colegiados, dos tribunales unitarios y siete juzgados de Distrito.

Y ello tiene que ver con el actuar de altos funcionarios que, apuntó una empleada, llegan a sentirse “dueños de tu vida y que creen que todo el tiempo debes dedicárselo al trabajo”.

Otra funcionaria indicó que no es casualidad que en los tribunales y juzgados federales sea alto el número de empleadas solteras, divorciadas y madres solteras. Y es que, explicó, la inercia del trabajo provoca que se la pasen encerradas en las oficinas, apenas saliendo a comer, atendiendo los numerosos juicios que son presentados.

Entre los mismos empleados ha sido acuñada la frase de que hay quienes se casaron…con el Poder Judicial Federal.

Una funcionaria advirtió varias situaciones que llaman la atención: primero, destacó la valentía de Ana Gabriela Carrillo, aunque lamentó que nadie más se anime a ventilar las graves presiones que en con frecuencia padecen, “y eso que somos profesionistas y que trabajamos en un lugar donde se supone se respeta la ley y la dignidad de las personas. Todos, especialmente las mujeres, la apoyamos, pero no nos animamos a decirlo abiertamente”.

Destacó otro fenómeno que enfrentan quienes trabajan en el Poder Judicial Federal: “nos enfermamos de estrés, de gastritis, de hipertensión”. Alertó como un llamado de atención que en los últimos años han muerto varios empleados, relativamente jóvenes.

“Algo tiene que hacerse porque no tenemos tiempo para nosotros, para nuestras familias, siempre estamos bajo estrés”.

Le llama la atención que en el caso de Ana Gabriela, el problema laboral y las presiones sean

por una demanda de pensión alimenticia para su menor hija.

“LOS JUZGADOS FAMILIARES”

En la recopilación de apuntes entre varios empleados de distintos juzgados y tribunales, fue ventilada otra anomalía que es conocida como “los juzgados familiares”, la cual consiste en la colocación de parientes, amigos o compadres de altos funcionarios, principalmente magistrados, jueces y secretarios de acuerdos, pero en oficinas distintas.

Un ejemplo: un magistrado de un tribunal federal puede ubicar a uno de sus protegidos en un juzgado, pero cuyo titular, a su vez, podrá colocar a uno de los suyos en el referido tribunal.

Se hace, pues, un intercambio de favores, un tráfico de influencias que favorece a los cercanos de los altos funcionarios.

Incluso, indicaron, puede haber presiones sobre algún empleado con la intención de que renuncie, para que en su lugar sea colocado un incondicional.

Entre los comentarios recibidos, hubo quien recordó que la denunciada agresión física contra Ana Gabriela se produjo, paradójicamente, después del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el ocho de marzo.

 

(Esta nota se publica con autorización de su autor. Más información de
Óscar Verdín Camacho puede consultarse en: http://relatosnayarit1.blogdiario.com)

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