Batucadas reciben a Andrés Manuel en tierra maya

- Abr 26, 2012

>Ciudad del Carmen.- Ha comenzado una guerra de batucadas y Candelaria Poot Balan se pasea por el malecón, frente a palacio municipal. Se ha puesto su vestido rojo de satín, el que usa para las fiestas, trae sandalias de plástico... Hoy se le ve emocionada... espera a Andrés Manuel López Obrador.

Se sienta a la sombra y platica con el extraño... La charla se decanta hacia su vida... tiene 40 años. Narra que su novio murió en 1998, cuando un helicóptero de Pemex cayó al mar. Era la pareja de aquel ingeniero petrolero. Le dejó tres hijos. Viven en su Dzilbalché, a cinco horas de Ciudad del Carmen. Viven con su hermana y vendrán al mitin.

Los tambores suenan. En la esquina de las calles 22 y 33 la “Batería Samba Club Room” suena con fuerza. No para. Los jovencitos, ninguno mayor de 20 años, bailan mientras tocan, gritan y saltan. A 50 metros la “Batucada Mijangos”, responde con fuerza, bailan mientras agitan banderas del sol azteca.

Candelaria se ha perdido entre la gente. Llegan camiones. El candidato no ha arribado. Aparecen contingentes de Calakmul, Calkiní, Campeche, Candelaria, Carmen, Champotón, Escárcega, Hecelchakán, Hopelchén, Palizada y Tenabo. Pueblan la pequeña plaza que después se desborda. Los carmelitas solamente miran.

Y los de apellido Tun, Ita, Chuck, Pool, Balan, Cuc, Quime, Poot, Huchín, Cutz, Paat y otros de origen maya se colocan y esperan bajo el sol que emborracha a los cinco minutos. La brisa del mar los refresca, aún así, muchos buscan el cobijo de las sombra de los árboles, de las mantas que cruzan la plaza de lado a lado.

López Obrador llega casi a las cinco y media. Las batucadas suenan fuerte. Camina entre los suyos. La gente le grita “Presidente, no nos falles”, “te queremos”, “te necesitamos, creemos en ti”. El candidato se ha cambiado la camisa de algodón por una guayabera. Candelaria se ha puesto hasta adelante. En la valla que queda frente al templete.

Ahí lo espera Layda Sansores con vestido ajustado y palabras fuertes. La eterna candidata al gobierno del estado, hija de un ex gobernador priísta, acusa a Enrique Peña Nieto de “exquisito”, de pagar el equivalente a 23 años de salario de un obrero para viajar en “su suite” a Carmen. Candelaria escucha.

Entonces López Obrador habla de defender Pemex, de las transformaciones que ha sufrido el PRI hasta convertirse en “PRIAN”, de que es urgente combatir la corrupción, de ir contra los delincuentes de cuello blanco, de apoyar a los adultos mayores, de mejorar la educación, de apoyar a estudiantes, a madres solteras.

Candelaria mira esperanzada al candidato presidencial de la izquierda mexicana. Habla 50 minutos. Abraza a un chico de dos años. El mitin acaba. Es su nieto, su hija de 16 años, la mayor, lo llevo al mitin. El candidato se va de regreso a la ciudad de México. Hoy tendrá un debate y luego irá al estado de Aguascalientes.

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