>• Janitzia Montes vuelve a hablar. Su mamá sobrevivió a un ataque sin límite y hoy vive en refugios para víctimas de la violencia…pero el agresor, sigue libre: es su esposo
Tepic.- “Mi mamá no tenía permiso para salir a la calle; cuando mi papá no estaba en la casa, dejaba las puertas con cadenas y alambre de púas en las ventanas. Si mi mamá pensaba salir a tirar la basura, tenía que llamarle a su trabajo y él decía si o no; siempre tuvo perros bravos en la casa, hasta un lobo, porque no quería que nadie se acercara…
“Un día, cuando era niña, vi que mi papá tenía a mi mamá con la cabeza metida en una pila con agua y con un cuchillo. Empecé a llorar y la soltó, entonces mi mamá me dijo que no pasaba nada, que estaban jugando…
“Yo iba en cuarto año de primaria cuando, una tarde, fui a la casa de una amiga a hacer una tarea. Mi papá había salido y pensamos que regresaría tarde, pero cuando volví ya me estaba esperando. En su cuarto, en una pared tenía cintos, cuartas. Se había mandado hacer un cinto con vaqueta y alambre. Con ese me pegó mucho y metía mi cabeza a una tina con agua; me sentía ahogar, me salía sangre por la nariz y mi mamá le pidió que dejara de golpearme. Los golpes me dejaron una cicatriz en una de las piernas…
“Una vez vi que a mi mamá la tenía amarrada, con las manos hacia atrás y amordazada…
“Así ha sido mi papá toda la vida. Fue –policía- judicial y tiene un amigo que, cuando mi papá salía, el otro se la pasaba afuera de la casa, dentro de un carro, observando que mi mamá no saliera o que ningún hombre entrara. Así, a ese extremo. Mi mamá era como su esclava”…
Guadalupe Barajas Hernández tenía 14 años de edad cuando se casó con Estanislao Montes Silva, entonces de 28 años, y desde entonces se adueñó de ella.
Janitzia Montes Barajas, hija de ambos, fue quien contó a este reportero lo anteriormente escrito, en octubre del 2009.
SU PAPÁ LA DEJÓ VIUDA
El 19 de septiembre del citado año, Estanislao Montes, entonces de 66 años de edad, mató a balazos a su yerno José Santos Mendoza Talamantes e hirió gravemente a la señora Guadalupe Barajas, también acuchillada, atacándolos cuando habían llevado a la pequeña hija de Janitzia y de José Santos a una escuela de natación, cerca de la avenida Zapopan en Tepic.
Una vez ocurrido el ataque sin límite, se conoció la negligencia con que actuaron funcionarios de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) que días anteriores habían sido advertidos, por una especialista en violencia familiar, que el patrón de conducta mostrado por Estanislao conducía a un inminente y grave ataque. Y sí, sucedió.
La especialista había pedido que a la señora Guadalupe se le asignara seguridad especial.
A más de dos años y medio del asesinato de su esposo, Janitzia vuelve a hablar, a pedir ayuda a las autoridades. Cuenta que, irónicamente, su mamá vive como si estuviera presa, ella que es la víctima de esta historia.
“Los doctores que la atendieron no se explicaron cómo es que vivió. Decían que era como una resurrección, como un milagro por lo dañada que había quedado en muchos de sus órganos”.
Después de varios meses de permanecer en hospitales y una vez dada de alta, la señora ha vivido en refugios para víctimas de la violencia, en diversos estados del país, y sin que la propia Janitzia pueda visitarla. Su paradero se mantiene es secreto puesto que hay peligro de que vuelva a ser agredida.
“Nada más hemos hablado por teléfono. En la red de refugios han dicho que ya debe reintegrarse a su vida normal, pero es imposible mientras mi papá siga libre. Está obsesionado con matarla. Ella está como en una cárcel y él no”.
Incluso, la propia Janitzia y su hija viven en casa de sus suegros, quienes igualmente temen que las agresiones continúen.
En varias ocasiones, explica Janitzia, su papá ha tenido comunicación con conocidos –por teléfono y mediante un anónimo- y les pregunta por ella y el posible paradero de la señora Guadalupe.
“No le tengo miedo, al contrario, quiero que hable conmigo pero no lo ha hecho”.
Sin seguridad para ella ni su menor hija, dice que desea plantear su situación al gobernador Roberto Sandoval puesto que, indica, en el gobierno anterior protegieron a su papá.
“He estado gritando en el silencio. A la policía le he dado los datos de dónde puede estar mi papá pero no se hace nada”.
Janitzia teme que haya posibles ataques contra su menor hija o la familia de su fallecido esposo.
Presente en la plática, un familiar de José Santos Mendoza asegura que si éste hubiera sido un alto funcionario, el homicida habría sido detenido de inmediato.
POR BIGAMIA
La semana pasada, el Poder Judicial del Estado reveló que entre los años 2000 y 2011 han aumentando en Nayarit casi en un 100 por ciento los juicios que tienen relación con el ámbito familiar –abandono, divorcio, pensiones, lesiones, homicidio, disputa por los hijos…-.
Y precisamente en el 2011, se indicó, fueron iniciados dos expedientes por bigamia, el delito que cometen quienes se casan con dos personas.
Uno de esos asuntos lo denunció una mujer de 30 años de edad que en el 2009 se casó con un hombre que le lleva 23 años.
Dijo haberse enterado que su esposo tenía más de 30 años casado a través de un familiar de éste, luego de que ella se quejara que no la dejaba salir ni a la tienda, y cuando lo hacía era motivo de fuertes pleitos.
La ofendida buscó en distintas oficinas del Registro Civil hasta confirmar que, efectivamente, existe una acta de matrimonio de su esposo con otra mujer, con fecha de antes de que ella naciera.
* La foto es de ilustración. © Can Stock Photo Inc. / kyolshin
(Esta nota se publica con autorización de su autor. Más información de
Óscar Verdín Camacho puede consultarse en: http://relatosnayarit1.blogdiario.com)





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