>México.- En “Sam no es mi tío”, Jorge Volpi propone una crónica sobre la frontera que está llena de fuerza y es brutal; Elloy Urroz apuesta por una mezcla de ensayo y relato; Ilan Stavans hace un texto académico sobre el ciempiés y deja una crónica preciosa.
Asimismo, Wilbert Torre encara lo político y lo social revisitando a un tipo del que ya había escrito, Guillermo Osorno plantea como si fuera hoy un partido de futbol de 1997; Yuri Herrera hace un repaso por la gastronomía mexico-americana; y Diego Osorno se va a Manhatann a perseguir las huellas de Carlos Slim.
Esa es la mirada de los mexicanos, sean cronistas, escritores de ficción, periodistas o académicos que encararon desde la crónica la relación de los latinos con Estados Unidos; pero ellos no son los únicos hispanos que participan en “Sam no es mi tío”, un libro que recoge 24 crónicas migrantes, además de un sueño americano.
En esa propuesta editorial coordinada por Diego Fonseca y Aileen El-Kadi también participan escritores de Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Guatemala, Chile y Bolivia, entre los que destacan Santiago Roncagliolo, Edmundo Paz Soldán, Daniel Alarcón, Jon Lee Anderson, Eduardo Halfon, Hernán Iglesias Illa, Joao Paulo Cuenca, André de Leones y Claudia Piñeiro.
“El gran mérito de la edición es haber desafiado la idea de que íbamos a hacer un libro previsible en el sentido de que nos íbamos a poner la camiseta ideológica y salir a repartir palos. No. Partimos del intento de hacer un gran fracaso y ese gran fracaso es intentando dar una explicación completa, una explicación a la relación entre los latinos y Estados Unidos”, mencionó Diego Fonseca.
El escritor y periodista, de visita en México, comentó en entrevista que es muy complejo y casi imposible explicar cualquier nación, incluso México que es tan diverso; sin embargo, es más complejo tratar de explicar a Estados Unidos, país donde el proceso de migración no ha terminado y sigue recibiendo gente, un país que aún está por hacerse.
Partiendo de la base de que el fracaso existía e interesados en tratar de explicar lo inexplicable, lograron conformar 24 crónicas de migrantes y un texto, el de Jon Lee Anderson, que es un sueño americano.
Apuesta por el fracaso
“El gran éxito del libro es tratar de mostrar el mapa caleidoscópico de Estados Unidos y de los latinos en su relación con este país, de la relación de los gringos con los latinos y de los latinos entre sí; tratando de explicarnos eso que no existe que es la latinidad. Coincido con Volpi, quien dice que no existe la latinidad, que tenemos una especie de acuerdo de que somos latinos por algo, pero no somos un grupo social que tenga cierta homogeneidad ni racial ni cultural”, aseveró.
En esa apuesta por el fracaso seguro hallaron el éxito a través de historias sin tiempo, crónicas que se pudieron haber escrito ahora o en unos años más porque son transicionales y no dudan de que EU es un país transicional.
Diego Fonseca cuenta que uno de los primeros puntos clave era que México era la primera minoría de Sams, por eso hay muchos escritores mexicanos más que de cualquier otra nacionalidad; otro de los puntos es su sentido crítico.
“El primer punto que nos sacamos de la cabeza es que íbamos a hablar del imperio y del imperialismo, todos sabemos de la fuerza imperial que tiene EU sobre América Latina; el criterio básico es exponer una historia y dejar que el lector buceé dentro y construya su propia lectura crítica. Quisimos separarnos de la lectura ideológica perse y tratar de que la crítica social, si tiene que existir como tal, fluya a partir de construir la historia”, comentó.
A partir de esa certeza se concentraron en contar historias cotidianas y mostrar a la gente en Tepito o en Manhattan; crónicas con perfectos mecanismos técnicos y piezas narrativas para contar los grandes conflictos y crisis universales. “En el día a día tienes amor, odio, soberbia, pereza, avaricia, ambiciones, derrotas, victorias, y una historia bien contada sobre una persona es una historia bien contada que incluye muchas otras historias que no están contadas allí”.
La crónica latina en EU
Cuando Fonseca comenzó a escribir la crónica de la crisis económica en EU, a partir de su historia personal, estaba de luna de miel cuando le avisaron que la empresa en la que se había mudado a trabajar a EU había decidido cerrar, pensó en publicarla y entonces surgió la pregunta dónde y también ¿quienes escribían crónica en español?
Se dio cuenta que eran muchos los cronistas, escritores, periodistas, reporteros regulares y corresponsales latinos que escribían crónica pero casi todos trabajan para medios de América Latina.
Pero había historias por contar. Fonseca sabe que en el momento en que la crónica toma estrategias narrativas de la ficción, el límite está muy difuso. “Muchos de los escritores que están aquí han ensayado crónica antes; algunos vienen del periodismo como Roncagliolo”.
Lo rico del libro es que pudo constatar que la crónica latinoamericana aún tiene que incorporar la lectura académica, el análisis más profundo, incluso científico, a la construcción de la crónica.





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