Signos de envejecimiento prematuro en niños tepanecas

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- Jul 14, 2012

>México, D.F.- El predio de la avenida Aquiles Serdán 671, en la delegación Azcapotzalco, en donde arqueólogos de la Dirección de Salvamento Arqueológico (DSA) del INAH realizan labores de rescate desde hace tres meses, sigue arrojando vestigios que otorgan evidencia para conocer a la población de un barrio de comerciantes tepanecas que tuvo su esplendor hace 700 años, casi dos siglos antes del dominio del imperio mexica en el Valle de México.

Restos de estructuras arquitectónicas, instrumentos musicales, restos de cerámica, algunos sellos, figurillas femeninas asociadas a la fertilidad, y vasos vinculados a Tláloc y Quetzalcóatl, así como malacates y agujas de cobre, que sugieren que los habitantes de ese barrio se dedicaron a la actividad textil, se han ido recuperando en este predio donde se planeaba la construcción de un conjunto habitacional.

“Todavía nos falta mucho terreno por trabajar. Llevamos abierta la mitad del terreno”, aseguró este viernes el antropólogo Jorge Arturo Talavera González, de la dirección de Antropología Física del INAH, durante un recorrido por el sitio.

El investigador destacó que entre los 17 entierros hallados, en posición sedente, debido a que fueron amortajados con un fardo, tres adultos y 14 niños, destacan los entierros 7 y 9, ambos de individuos infantiles que pudieron padecer el síndrome de envejecimiento prematuro.

“Encontramos dos niños que, por las evidencias óseas, muy probablemente tengan el síndrome de Hutchinson-Gilford, que es el sídrome de envejecimiento. Presentan la cabeza muy grande, los huesos muy largos y delgados y tienen un desarrollo anormal de la dentadura”, explicó el investigador, quien aseguró que esta es la primera vez que se encuentran restos óseos que presenten este tipo de enfermedad.

“Si los estudios dan positivo, sería la primera vez que sale este padecimiento en una población prehispánica”, comentó.

Pero además de las evidencias que puedan arrojar los estudios biomédicos y de genética a los que serán sometidos, el antropólogo señaló que también valdría la pena estudiar cómo eran vistos por la sociedad, pues en esa época los ancianos tenían una jerarquía social importante.

Por ahora, los entierros prehispánicos están siendo estudiados en el sitio para conservar el contexto en que fueron hallados, explicó el investigador: “Se hallaron al interior de fosas o sistas en la tierra. Y están llenos de objetos asociados, como cajetes, malacates y agujas. Por ejemplo, un individuo infantil presentó una máscara que asemeja a un murciélago, todos ellos depositados en fardos funerarios para mantener su posición sedente”, dijo.

Señaló que la mayoría de los entierros corresponden a niños, pero no se descarta que al ir explorando el terreno se encuentren más depósitos funerarios de adultos: “Estamos hablando de sólo una parte de estos entierros, quizá en los otros extremos podamos encontrar más individuos adultos”, comentó Talavera González, quien asegura que la importancia de estos hallazgos radica en que pocas veces se tiene la oportunidad de excavar un barrio de comerciantes de tantos años de antigüedad.

Alejandra Jasso Peña, arqueóloga encargada del rescate, comentó que este espacio pudo ser un espacio de élite que fue parte de un conjunto cívico-ceremonial, lo cual se deduce por la cercanía de la Capilla de San Simón, edificada durante la Colonia sobre una plataforma prehispánica.

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