Inolvidable doctor Mariano Henríquez; fue decano de los ortopedistas en Nayarit

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- Ago 19, 2012

>El doctor Mariano Henríquez Casas falleció el pasado 8 de agosto en medio del reconocimiento de la comunidad médica de Nayarit, especialmente la del ISSSTE donde laboró por 35 años.

Decano de los ortopedistas en Nayarit, fue el primer médico titulado con esa especialidad en Nayarit.

Nació en la ciudad de Tepic el 26 de noviembre de 1938. Realizó sus estudios primarios en la escuela "Juan Escutia" así como los secundarios en la Secundaria Federal 2 para posteriormente entrar en la escuela preparatoria de estado.

En 1955, se trasladó a la ciudad de México, para entrar a la escuela de medicina de la UNAM. Una vez terminados los cursos, en 1960, regresó a realizar su servicio social a la región de Valle de Banderas. Elaborando su tesis sobre enfermedades infecciosas regionales.

En 1968, se trasladó a la ciudad de México, para cursar estudios especializados en traumatología y ortopedia en el hospital "20 de Noviembre".

En 1971, ingresó al ISSSTE en donde trabajaría los siguientes 35 años. Aunado a ello, realizó prácticas particulares, así como en el hospital de la Cruz Roja, hospital San Vicente, el Sanatorio de la Loma y en la Secretaría de Salud.

NAYARITENLINEA.MX reproduce las palabras de Ramón Henríquez, hijo del estimado médico, pronunciadas en las instalaciones del ISSSTE ante el féretro de su padre, en ocasión del homenaje rendido en ese lugar.

A la memoria de mi padre el doctor Mariano Henríquez Casas

Reza la Biblia, "a nadie se le pedirá, sino sus posibilidades".

Mi padre fue un hombre con muchas posibilidades.

Así que todos de alguna manera le pedimos algo.

Y tuvo tiempo de darnos a todos.

Nos dio una palabra, un consejo, un abrazo.

Tenía el don de la comprensión.

Sabia entender las debilidades de los demás, porque él mismo comenzó siendo muy débil.

La fortaleza la encontró conociéndose a si mismo.

Reconociendo sus errores, convirtiéndolos en experiencia.

Te vas hoy y te llevas nuestros sueños. Nuestras sonrisas, nuestro agradecimiento.

Nos dejas tu experiencia, tu esperanza, tu ejemplo.

No había nada, que por difícil que pareciera no intentaras lograrlo.

No fuiste perfecto, pero reconociste tus errores y con esa humildad con la que viviste, nos dejas la esperanza de lo posible.

Te vas, con la alegría de saber que tocaste muchas vidas con tus palabras.

Que nos das fe con tu ejemplo, de saber que los sueños si se cumplen.

Eres un sueño cumplido.

Un hombre de esfuerzo.

Con pundonor.

Un hombre humilde en la victoria, un hombre del que sentimos orgullo de sus enseñanzas.

No sé, hacia donde navegaras ahora.

Pero a donde vayas, lo harás con esfuerzo para lograr nuevas metas.

Siempre tuviste una energía incansable.

Una inocente visión del futuro.

Donde todas las cosas eran posibles.

Con esa inocencia de un niño, quien a sabiendas de las dificultades, siempre te levantabas una y otra vez a intentarlo de nuevo.

Siempre dijiste que el secreto del éxito era intentarlo de nuevo.

Si te caías 7 veces tenias que levantarte 8.

Decías que el fracaso era el camino al éxito.

Solo se triunfa cuando se vuelve a intentar después de fracasar.

Solo acierta el que mas intenta.

Tener éxito no consiste en no fallar.

El éxito radica en intentarlo otra vez.

De renunciar al miedo a hacerlo mal.

Hacer algo bien es resultado de hacer algo mal muchas veces.

Decías que las personas se fijaban en las cosas que se hacía bien.

E ignoraban los fracasos.

Pero eran estos los que te daban carácter. Fortaleza.

Fracasar es parte importante en los sueños de los hombres.

Porque te dan la humildad que el éxito necesita para sobrellevarse.

Fracasar es parte integral del éxito.

Por eso fracasabas todo el tiempo.

Porque todo el tiempo lo intentabas.

Decías que los barcos en los puertos estaban seguros.

Nunca se hunde un barco anclado.

Pero esa no es su función.

Los barcos son para irse mar adentro.

Para la aventura.

Para el transporte.

Para comunicar continentes.

Para luchar contra huracanes.

Contra vientos.

Para luchar contra tormentas.

Siempre luchaste contra tormentas.

Nunca dejaste de navegar.

Hoy te vemos partir nuevamente del puerto.

Vas mar adentro.

Con toda seguridad llegaras a puerto seguro.

Desde este muelle vemos como levantas tus anclas.

Despliegas tus velas e inicias una nueva aventura.

Te llevas en tus cuartos, nuestro amor.

Nuestros besos.

Nuestros recuerdos.

Desde este lugar hoy aplaudimos tus enseñanzas.

Te adelantas para cruzar la bahía.

Hoy me siento mas seguro, de saber que algún día, cuando me toque partir mar adentro.

Ya estarás del otro lado.

Esperaré sin miedo ya ese momento.

Porque unos cuantos hombres heroicos como tú, adelantan su partida, para ir construyendo el futuro de todos nosotros.

Tu partida nos da esperanza y seguridad.

Porque estando tú del otro lado.

Mi miedo a morir, se hace mucho menos difícil.

Hoy sé, que cuando al fin parta, estarás tu allá.

Y como aquí nos cubrirás con tu manto protector.

Hasta ese día te esperamos.

En ese día y en todos los días.


Ramón Henríquez

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