'Me mordió...mi mano, me arrancó mi mano'

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- Ago 25, 2012

>• El nayarita Alejandro López Maciel relata el momento en el que fue atacado por un cocodrilo en la laguna Nichupté de Cancún

Cancún.- Arribó a Cancún hace nueve años en el 2003 dejando atrás su vida en Nayarit al igual que a su familia. 

Una vez en el destino turístico con la esperanza de ganar dinero, Alejandro López Maciel comenzó a darse cuenta de que Cancún no es como lo pintan.

Sin oportunidades laborales decidió  lavar autos en los estacionamientos cercanos a las playas, algunas veces en el centro de la ciudad y también en Puerto Juárez, acostumbraba ir y venir de la delegaciónAlfredo Vladimir Bonfil debido a que rentaba en esa zona con el dinero que sacaba de los autos lavados.
 
Tiempo después López Maciel decidió dedicarse a la pesca, con un cordel enrollado en un pedazo de tabla o a veces en una botella de plástico colocaba cueros de pollo en el anzuelo, lo arrojaba y capturaba pescados, ya no para vender sino para comérselos. Debido a que no tenía parrilla o dónde asarlos optó por echarles limón y comérselos crudos como ceviche. Al verse en condiciones extremas y no conseguir dinero dejó de pagar la renta por lo que tuvo que encontrar un nuevo hogar y qué mejor que cerca de la laguna donde podría pescar y dormir sin que nadie lo moleste, o eso es lo que el creía.
 
El día 20 de agosto del año en curso, López Maciel decidió acudir a su nuevo hogar desde temprano, a las 11 de la mañana comenzó a lanzar el anzuelo como de costumbre para poder conseguir la comida del mediodía. Después de la pesca merodeaba por el lugar, al caer la noche decidió acomodarse cerca del agua, de pronto y por sorpresa se percató que el agua se alzó y unos dientes se abalanzaban a su rostro, el reflejo de protección hizo que el pescador arrojara un puñetazo con el brazo derecho alejando al cocodrilo de su cara pero ocasionando que el reptil cerrara sus fauces arrancando el antebrazo del hombre. Alejandro cayó al agua debido a la fuerza del animal, en la caída se raspó la piel; cuando se levantó asustado el cocodrilo comenzó a lanzarle mordiscos ocasionándole lesiones en las piernas.
 
En la camilla número 8 del Hospital General Jesús Kumate Rodríguez, junto con otros pacientes que charlaban mientras que un policía municipal tomaba una siesta se encontraba  Alejandro López Maciel, con aspecto de surfer hippie, una sábana cubriéndole el cuerpo y sus pies sobresaliendo de la base de la camilla metálica.
 
Alejandro abrió sus ojos color café claro que se perdían mirando en el techo blanco sin hacer otro movimiento, extrañado lentamente volteó y lo primero que dijo mientras tocaba su muñón fue: "Me mordió... mi mano, me arrancó mi mano..."
 
Relató lo ocurrido de forma pausada, moviendo lentamente sus ojos y dejándolos fijos cuando describía el momento en el que un animal salió del agua tomándolo por sorpresa y llevándose parte de su antebrazo.
 
"Sólo vi que quería morder mi rostro, entonces le pegué con mi brazo pero me lo arrancó (...) me llevó al agua y me quería comer (...) era tamaño promedio como de donde está el número ocho hasta la puerta (indicando el largo de aproximadamente dos metros y medio) (...) mira... me arrancó mi mano", dijo Alejandro López Maciel. 
 
Cada vez que López Maciel decía algo con referencia al ataque sus ojos se movían pausadamente al igual que el entrecortado de su voz, miraba el techo, luego su brazo el cual agarraba lentamente y repetía entrecortado que un cocodrilo lo mordió y que le había arrancado su mano, "Mi mano, me arrancó mi mano", repetía el paciente.
 
El pescador espera regresar a Nayarit, comentó que ya habló con su familia y que quiere irse en autobús, también contó que había tenido problemas con sus parientes y que no contaba con dinero para poder sustentar una renta. En el hospital le avisaron que aún le harán algo más en el brazo pues aun no esta terminado el trabajo en su muñón.
 
 
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